Huelga general en el Rif
El proletariado y las masas súper explotadas rifeñas dan una lección que debe superar todas las fronteras



Desde hace varios meses los medios de comunicación burgueses 
dan noticia de una serie de revueltas en el territorio marroquí del Rif. 
En las últimas semanas el habitual silencio informativo sobre los conflictos sociales en países extranjeros, sobre todo si estos países son importantes socios económicos y políticos de España, parece haber cedido algo y periódicos como El País han comenzado a informar regularmente acerca de lo que está pasando en las ciudades y pueblos del noroeste del país. 
 
 

El origen de las revueltas se encuentra en el mes de octubre de 2015, en Alhucemas. Entonces unos vendedores ambulantes de pez espada, especie cuya pesca está prohibida en el país durante los meses de octubre y noviembre por los acuerdos pesqueros con la Unión Europea, fue retenido por la policía que le confiscó la carga para después destruirla a la vista de todos en un camión triturador de basura. Los vendedores se lanzaron a por la mercancía incautada una vez esta había sido arrojada al camión, momento en el cual, según afirman los testigos, uno de los policías dio la orden de encender el mecanismo triturador del camión para matarlos. Dos de ellos lograron escapar, el tercero murió. Tras observar la escena algunos jóvenes, llenos de ira, se lanzaron a improvisados discursos de protesta que hicieron prender la llama en la ciudad. Según afirmaron estos mismos jóvenes el asesinato del vendedor ambulante no se debió sólo a la extrema crueldad de una policía que actúa despóticamente en las calles de todos los pueblos y ciudades del Rif. El hecho realmente importante es que los vendedores retenidos no pagaban la cuota por tráfico de pez espada a la mafia que controla la pesca en el puerto de la ciudad de Alhucemas y los policías, de acuerdo con esta misma mafia, quisieron dar una lección a todos los presentes acerca de los riesgos de no obedecer a estos negociantes del mercado negro.
Después de este incidente y durante seis meses seguidos la llama de la revuelta ha prendido a lo largo y ancho del territorio rifeño. El llamado Movimiento Popular del Rif, o Hizak, el abigarrado movimiento de las masas populares rifeñas, formado por jóvenes parados, pequeños agricultores al borde de la ruina, pescadores y otros sectores de la población que subsisten en una de las regiones más empobrecidas del Magreb, ha cobrado fuerza y se ha estructurado a través de líderes y métodos informales de coordinación. Si bien es un movimiento que en lo esencial manifiesta un profundo descontento y una gran rabia contra la situación que padecen los habitantes del campo y de las ciudades rifeñas, y que por lo tanto expresa prácticamente tantas reivindicaciones como necesidades acuciantes se sienten en cada zona de la región, sus puntos reivindicativos básicos son: el juicio a los responsables del asesinato del vendedor ambulante; el fin de la militarización de Alhucemas regulada por el Decreto de 1958; el fin de la presión sobre los pequeños agricultores; una amplia gama de exigencias sociales básicas referidas a sanidad, educación, infraestructuras, etc. Reivindicaciones democráticas completamente compatibles con el régimen burgués, pero que en la situación real se demuestran que no pueden ser en absoluto logradas por las masas sino con una presión incluso violenta de los movimientos en la calle y de las huelgas generales.
Durante meses, pese al silencio tanto de los medios de comunicación marroquíes como de los medios extranjeros, interesados en mantener la imagen de país progresista que tiene uno de los principales agentes de la estabilidad en la región, los jóvenes rifeños se han enfrentado a diario con la policía, han huido de las detenciones, han convocado cierres de comercios… hasta llegar a la huelga general convocada para los días 17, 18 y 19 de junio en protesta por la condena a 18 meses y 25 días de prisión que el régimen marroquí ha impuesto a los detenidos en las protestas.

El Rif es una de las regiones de Marruecos donde más difícil es vivir para la población autóctona. Como tal ni siquiera está reconocida por el gobierno de Marruecos, conformando sus ciudades parte de la región de Tetuán-Tánger. De hecho, desde hace dos años la capital de esta región ni siquiera es Alhucemas sino Tánger, una ciudad mucho más “presentable” para el gobierno, dedicada al turismo, con un nivel de empleo mayor (en ella se concentra una parte importante de la industria mecánica, textil y automovilística marroquí) y con menos miseria en las calles. Pero pese a este intento de pacificar mediante el silencio y el olvido a una región entera, el Rif tiene una larga historia de combate en la historia de la lucha anticolonial y popular de la región magrebí. Fue en el Rif donde, durante los cinco años que van desde 1923 a 1926, Abd-el-Krim declaró, durante la lucha contra las potencias española y francesa que buscaban hacer valer sus intereses imperialistas en la zona, fundamentalmente centrados en la extracción de minerales como el fosfato de calcio, en la llamada Guerra del Rif (1921-1926), la primera República independiente del Norte de África. Este ejemplo de lucha anticolonial, que no solo sacudió a la región rifeña sino que tuvo importantes repercusiones en España en la medida en que hizo tambalearse las últimas posesiones coloniales del país, sigue plenamente presente en una zona donde la mayor parte de la población es de origen bereber-Amazig (como en la región de la Kabilia argelina o en el propio Sáhara Occidental) y ha pagado con creces el hecho de haber sido la avanzadilla de la lucha de las masas populares contra la opresión imperialista salida del reparto de zonas de influencia en África a principios de este siglo. En este orden de cosas es imprescindible señalar que la independencia de Marruecos, lograda frente a España y Francia en 1956, fue saludada en el Rif por una importante revuelta que, durante los años 1958 y 1959 se desarrolló en la zona exigiendo la “verdadera independencia” de Marruecos, es decir, la emancipación de la tutela imperialista impuesta por Francia, la nacionalización de los recursos productivos (minas esencialmente), etc. Esta revuelta, que fue duramente reprimida, señalaba los verdaderos problemas que la descolonización planteaba en el Norte de África en el momento en que Marruecos alcanzó su independencia: el Estado marroquí era, realmente, un títere en manos de la antigua metrópoli; la independencia del país tenía como objetivo asegurar un bastión de poder para el imperialismo francés que le permitiese mantener su lucha contra las aspiraciones nacionales argelinas y una convivencia pacífica con España, que aún controlaba el Sáhara Occidental y, finalmente, las verdaderas filiaciones locales no habían sido respetadas con el mapa creado por la potencia saliente.
Desde entonces, el Rif ha sido un continuo quebradero de cabeza para el gobierno marroquí. En el año 1984 los estudiantes de la región comenzaron otra serie de revueltas desencadenadas por la negativa de la monarquía a reconocer los sindicatos estudiantiles. Tras la represión, otra vez durísima, la región quedó en un abandono absoluto: falta de infraestructuras, de hospitales, de escuelas… el gobierno castigó a los levantiscos rifeños intentando aislarles del resto del país y sumiéndoles en la pobreza. Este es, de hecho, el verdadero origen de la masiva inmigración de habitantes del Rif, que es visible tanto en España como en el resto de Europa. Y también es el origen del cultivo de cannabis que es la materia prima del principal recurso productivo de muchos pueblos de la zona: el hachis que las mafias internacionales exportan a Europa y que da empleo a unos 200.000 campesinos y ocupa 74.000 hectáreas.
Pero los habitantes del Rif no se han resignado a este estado de las cosas. En 2011, durante la llamada primavera árabe, miles de ellos se lanzaron a las calles de las principales ciudades exigiendo prácticamente las mismas reivindicaciones que hoy plantea el Movimiento Popular. De hecho esta fue la única región del país donde las protestas de 2011 no fueron pacíficas: 33 edificios públicos, 24 sucursales bancarias, 50 comercios y casas y 66 vehículos fueron incendiados o parcialmente destruidos. 5 jóvenes murieron durante las revueltas, según la prensa marroquí, porque tras asaltar una sucursal bancaria, el resto de manifestantes decidió quemarla mientras ellos estaban dentro.
Toda una historia de lucha y de revueltas que ha vuelto a cobrar intensidad en los últimos meses.

Si bien la prensa española quiere vincular el movimiento de protesta del Rif con un supuesto nacionalismo inveterado de las masas campesinas y de las tribus locales, la realidad está bien lejos de estas fantasías. Las revueltas del Rif no tienen su origen en un conflicto nacional sino, por mucho que los habitantes de esta región sufran una presión desmedida por parte del gobierno y la corona de Rabat que se visibiliza en el ataque a sus símbolos culturales y lingüísticos. Históricamente incluso la supuesta “independencia rifeña” siempre estuvo vinculada a la defensa de la independencia de Marruecos, sin constituir un conflicto aparte, involucrando a los mejores luchadores de la época de las revueltas anticoloniales en ella, con Abd-el-Krim a la cabeza. Con la independencia nacional marroquí de 1956 también se cerró, por lo tanto, la vía a una hipotética independencia rifeña.
La opresión que históricamente han padecido las masas del Rif a manos del Estado tiene sus orígenes en el papel que ha jugado el reino alauí desde su independencia y en la vía que siguió para lograrla. Marruecos, desde el años 1956 en que tanto Francia como España le conceden la independencia y la unidad territorial de que hoy dispone, ha constituido un Estado supeditado a las funciones de gendarme que las potencias imperialistas europeas y americanas le asignaron para cumplir en la conflictiva zona del Norte de África en una época en que, al comienzo de la potente oleada de luchas anticoloniales que sacudieron el mundo de la segunda postguerra mundial, los movimientos de independencia de Argelia o Túnez, pero también otros más lejanos como los de Egipto e incluso Indochina, amenazaban con debilitar seriamente los intereses del imperialismo en la región. Como un auténtico policía del Magreb, con una monarquía que había sido un aliado histórico de las potencias franco-españolas en la zona restaurada como seguro para una independencia cómoda para los imperialismos, los anhelos de las masas populares y del joven proletariado marroquíes se vieron frustrados: la sistematización nacional, consigna fundamental de todas las burguesías revolucionarias en la época de su lucha por las conquistas democráticas, se realizó abiertamente contra estas posibles consignas, que en ningún caso llegaron a alcanzar el nivel de las masas explotadas del país. Por ello, una región como el Rif, verdadera vanguardia de la lucha revolucionaria por la independencia desde la época en que España bombardeó Alhucemas con armas químicas, se vio especialmente golpeada por el nuevo régimen y sus reivindicaciones democráticas fueron una y otra vez aplastadas hasta llegar al momento actual.
Intentando encuadrar la lucha de la población del Rif en unas reivindicaciones exclusivamente nacionales y culturales, consigna que siguen también los pocos grupos de la izquierda extraparlamentaria que prestan atención a lo que sucede en el país vecino, no sólo se busca desnaturalizar la lucha de los jóvenes desempleados, los campesinos arruinados, etc. También se intenta corromper el verdadero alcance que esta lucha podría llegar a tener. Porque la región del Rif, con una población amazig-bereber mayoritaria, tiene fuertes vínculos no sólo con el resto de Marruecos, sino también con la zona de la Kabilia argelina, tan dispuesta siempre a amotinarse contra el régimen de Argel porque sufre condiciones de existencia similares a las de sus vecinos, del Sáhara Occidental, donde un verdadero conflicto nacional permanece abierto pese a todos los intentos de Marruecos, España y las Naciones Unidas, de derrotar a las masas saharauis y obligarlas a morir de miseria en los campos de concentración en los que vegeta buena parte de ellas. La lucha de las masas rifeñas tiene valor, por lo tanto, no sólo local o nacional, sino también internacional en la medida en que puede constituir un revulsivo para el resto de las poblaciones sometidas y divididas por fronteras completamente artificiales.
De lo que se trata realmente al negar este carácter potencialmente subversivo en términos que van más allá de lo local, es de someter a los rebeldes rifeños a una serie de exigencias que únicamente pueden ir en el sentido de lograr concesiones parciales por parte del Estado marroquí. Exigencias de carácter exclusivamente democrático que sólo el sultán de Rabat estaría en condiciones de otorgar, siempre y cuando se realicen respetando los intereses nacionales que tan útiles resultan para las burguesías de Washington, París y Madrid. Exigencias, por lo tanto, que mantendrían el estatus quo local, favoreciendo únicamente cierto progreso económico en la línea de lo que ya está realizando Marruecos desde que accedió al trono Hassan II (nuevas carreteras, potenciación de la industria con la nueva acería de Nador, mejora de los recursos turísticos para los visitantes europeos que tantas divisas aportan…) Pero con ellas el problema real de las masas del Rif, el que ha llevado a buena parte de su población a emigrar a España y a Francia, seguirá sin resolverse. Los campesinos pobres y los proletarios rifeños seguirán padeciendo la extraordinaria represión que hoy día es habitual en las calles de Alhucemas. El desempleo y el sometimiento a las mafias internacionales del comercio de droga seguirán ahí. Porque Marruecos, al margen de utilizar los recursos rifeños para seguir esa “línea de progreso” de la que hablaba hace pocos días el presidente francés Emmanuel Macron, no va a cambiar su naturaleza capitalista, ni va a ver variar el apoyo que le prestan las potencias europeas como socio privilegiado que es de estas. La experiencia, 6 años después de la llamada “Primavera Árabe”, muestra que las reformas democráticas no tienen cabida en países que están firmemente dirigidos por una burguesía experimentada en la explotación y la represión de su proletariado y del resto de clases subalternas. Estos países juegan un papel esencial en el dominio imperialista del mundo por parte de las grandes potencias que les utilizan como garantes de sus intereses en la región y que con ello consolidan su estabilidad y que por ello pocos o ningún cambio relevante van a permitir en su seno.
Sólo la lucha de clase del proletariado estaría en condiciones de abrir la vía para cambiar completamente esta situación… No se trata de que no existan exigencias comunes al conjunto de la población de regiones como el Rif que deban ser satisfechas. Pero de nuevo la experiencia de la “Primavera Árabe” ha mostrado que estas exigencias no pueden ser llevadas a buen término siguiendo el programa político y de lucha de los estratos pequeño burgueses de la población. El Estado marroquí, en el caso del Rif, no se va a “democratizar” más de lo que ya está, no cabe por tanto apelar a reformas institucionales que puedan resolver permanentemente ningún problema. Es el conjunto de la burguesía marroquí y de las burguesías euroamericanas las que tienen un interés directo en el mantenimiento del estatus quo regional y eso pasa por mantener sometidas a las masas rifeñas. Por ello, es únicamente el proletariado, la clase que porta en su seno la contradicción esencial de la sociedad, el ser el productor de toda la riqueza existente y el estar a la vez privado de su disfrute, el único que puede llevar a cabo incluso las más mínimas mejoras sociales para las masas proletarias y campesinas del Rif que estos días se bate con tanto coraje contra una policía y un ejército que llevan en su uniforme las banderas de todas las burguesías coaligadas contra ella.
Podrá pensarse que el Rif es una región exclusivamente poblada por campesinos pobres y trabajadores de oficios como la pesca o el contrabando. Que no hay un proletariado muy numeroso en la región. Pero al hacerlo se olvida que la principal exportación al resto del mundo que realiza el conjunto de Marruecos es la de un proletariado que emigra hacia Andalucía, Madrid, París o Amsterdam. Es, en buena medida, un proletariado rifeño disperso por toda Europa que se ve también implicado en esta lucha en la medida en que sus familias permanecen allí, padeciendo la miseria diaria o luchando en las calles. Este proletariado, que ha dado ya muestras de una combatividad excepcional, como en el caso de las revueltas de jornaleros en El Ejido en el año 2000, está respondiendo tímidamente a las revueltas. En las principales ciudades de la llamada diáspora rifeña, están apareciendo “Comités rifeños” que salen a la calle para protestar por la situación que se vive en su región de origen. Sin duda se trata de pequeñas tentativas de romper el aislamiento que padecen tanto los rifeños que viven en Marruecos como los que viven en Europa; están controladas también por el terrible peso del oportunismo político tradicional que abate a los proletarios europeos y que pretende que con cartas de protesta ante las embajadas y ministerios las potencias occidentales le retirarán al gobierno de Rabat la carta blanca que le han dado para sofocar las revueltas. Pero el potencial clasista que poseen estos proletarios no puede ser despreciado sin más, como no lo puede ser el que posee la propia revuelta en el Rif.

Hoy los proletarios de Europa permanecen insensibles ante situaciones como las del Rif. Décadas de colaboración entre clases, de dominio absoluto de las políticas oportunistas en el cuerpo social de la clase proletaria, han logrado que una huelga general que afecta directamente a miles de proletarios junto, por ejemplo, a una ciudad como Ceuta donde conviven proletarios árabes, bereberes y europeos, les resulte indiferente. Pero estas sacudidas sociales no pasan en balde. Basta recordar como la serie de revueltas en Siria, Túnez y Egipto de 2011 dio lugar al estallido social del 15 M en España. Estas revueltas, si bien no encuentran el camino que podría hacer que se extendiesen por encima de razas y fronteras, el camino de la lucha de clase del proletariado, horadan lentamente los cimientos del edificio de la colaboración entre clases. Deberán suceder muchas como la que actualmente vive el Rif para que los proletarios tanto de África como de Europa despierten de su letargo, para que los proletarios inmigrantes en España, Francia o Alemania trasladen a sus hermanos de Marruecos, Túnez, Mali o Senegal, la experiencia de la lucha de clase del proletariado revolucionario de los años ´20 europeos. Y para que estos mismos proletarios, hoy en día carne de cañón para las mafias de traficantes de personas y para los burgueses europeos, constituyan un revulsivo para las adormecidas masas proletarias de Europa. Pero incluso cuando somos perfectamente conscientes de que esta posibilidad no está aún próxima, que muchas y muy duras lecciones deberán sacarse antes de que esté en el orden del día, en estas revueltas que son despreciadas tanto por el estalinismo y la socialdemocracia, dentro y fuera de Marruecos, los comunistas revolucionarios vemos el trabajo incesante del viejo topo que sigue horadando y preparando el futuro de la reanudación de la lucha revolucionaria del proletariado en todo el mundo.

¡Solidaridad con el proletariado y las masas explotadas rifeñas!
¡Viva la huelga general del Rif!
¡Por el retorno de la lucha de clases!
¡Por la reconstitución del Partido Comunista, internacional e internacionalista!

18-6-17

Partido Comunista Internacional


El Proletario-El Programa Comunista-Il Comunista-Le Proletaire-Programme Comuniste-Proletarian


Días de acción internacional contra el G20, Hamburgo 2017


Bienvenidxs al infierno
Resistencia en directo – Unese al bloque negro
06 de julio * manif anticapitalista
07 de julio * bloqueos & acción de anclaje
08 de julio – manif masiva
https: // g20tohell.blackblogs.org


Venezuela: Capitalismo y Lucha de Clases



https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2017/04/22/venezuela-capitalismo-y-lucha-de-clases/

Los tres posicionamientos que aparecen a continuación, fueron publicados desde el año 2013 al 2015 por parte de diversos compañeros de lucha. Pese a que han transcurrido dos años desde entonces, estamos convencidos de que su contenido no carece de actualidad, y por el contrario, el balance que realizan corresponde bastante a lo que últimamente acontece en aquellas tierras del mar Caribe.

Como ya es de conocimiento común, los materiales que difundimos en éste blog siempre han apuntado a salirse de la rueda ideológica que está presente por igual en los medios de izquierda y derecha. Si nuestra realidad local generalmente nos rebasa, por consiguiente lo que ocurre fuera de nuestras fronteras aun más. No obstante, limitarse a abandonar todo esfuerzo por generar crítica, divulgarla y discutirla, no tiene razón de ser. Aportes como estos no deben entenderse como algo definitivo, sino como esfuerzos que son parte de un proceso continuo, simples (pero necesarias) contribuciones para forjar alternativas de lucha propias, autónomas y verdaderamente revolucionarias a partir de la crítica radical. Evidentemente, dar una respuesta certera a todas las implicaciones que conciernen al terreno práctico de la lucha, así como las innumerables tareas que conlleva organizarla; no se resolverán en unas líneas escritas, ni se conseguirán mecánicamente ni a corto plazo, ni mucho menos con voluntarismos inmediatistas. Fracasos y descalabros constantes tendrán que ocurrir en las calles para vislumbrar avances.

Mientras tanto, esbozando un poco sobre el tema que abordamos, vemos pertinente enfatizar y sintetizar lo siguiente: Encuadrarse bajo las banderas del falso antagonismo «imperialismo yankee vs democracia socialista latinoamericana» es aceptar ciegamente marchar hacia el desfiladero, es tomar parte en un simulacro de oposición que inevitablemente nos llevará a que las cosas sigan igual (o peor que antes); por ello, cuando enarbolamos la consigna “Ni chavismo ni oposición”, no estamos haciendo uso de un simple slogan disruptivo, lejos de eso, estamos exponiendo sin tapujos una realidad que durante años ha sido mistificada y tergiversada por todas las facciones de la burguesía.

La autodenominada revolución bolivariana no se contrapone en lo más mínimo al capitalismo. El Socialismo del Siglo XXI es reformismo a secas, enmarcado en la continuidad de las tareas democrático-burguesas, es decir: la defensa de la economía, del valor, del Estado, del la patria, del progreso y el desarrollismo.

Por otra parte, ni Hugo Chavez ni Maduro han sido dictadores fascistas, muy por el contrario, son tan demócratas como sus homólogos que exigen “la liberación de presos políticos en Venezuela” (obviamente se refieren exclusivamente a los presos de la MUD). Todos los ciudadanistas/derechistas/demó
cratas que cínica e hipócritamente se indignan y denuncian la represión policial que lleva a cabo el gobierno bolivariano, simultáneamente en “sus propios países” ellos también fungen como cómplices, delatores, auspiciadores y hasta participes directos en la represión y masacre a los proletarios precarios, pauperizados y marginados que luchan contra la explotación y el saqueo que realizan las empresas petroleras, gaseras y mineras.

La lucha revolucionaria que reivindicamos para destruir al Capital, ha de combatir en el mismo tenor a todos los Estados nacionales, reduciéndolos a menos que escombros; sin importar el adjetivo que les caracterice, la ideología que pregonen, o el personaje o grupo que esté a la cabeza; esa es una afirmación ineludible de nuestro programa histórico.

[Materiales]
















LEER LA ENTRADA COMPLETA:https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2017/04/22/venezuela-capitalismo-y-lucha-de-clases/

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EN FRANCÉS, y en otros idiomas:




Venezuela : Capitalisme et Lutte de Classes
 
Les trois prises de position qui suivent ont été publiées entre 2013 et 2015 par divers camarades de lutte. Bien que deux années se soient écoulées depuis, nous sommes convaincus de ce que leur contenu ne manque pas d’actualité, et tout au contraire, le bilan qui y est fait correspond assez à ce qui se passe dernièrement dans la région des Caraïbes.
Comme chacun le sait, les matériaux que nous publions sur ce blog ont toujours eu pour objectif de s’écarter de la roue idéologique qui est présente tout autant dans les médias de gauche que de droite. Si notre réalité locale nous dépasse généralement, par conséquent ce qui se passe en dehors de nos frontières encore plus. Cependant, se limiter à abandonner tout effort pour susciter des critiques, à les divulguer et les discuter, n’a pas de raison d’être. Des contributions comme celles-ci ne doivent pas être comprises comme étant définitives, mais bien comme des efforts qui font partie d’un processus continu, comme de simples (mais nécessaires) contributions pour forger nos propres alternatives de lutte, autonomes et véritablement révolutionnaires à partir de la critique radicale. De toute évidence, donner une réponse précise à toutes les implications concernant le terrain pratique de la lutte, ainsi que les innombrables tâches que comporte son organisation, tout cela ne sera pas résolu en quelques lignes écrites, ni ne s’obtiendra mécaniquement ou à court terme, et encore moins avec volontarisme et immédiatisme. Les échecs et les revers constants doivent se produire dans les rues pour entrevoir les progressions.
Pendant ce temps, décrivant un peu la question que nous abordons, il nous semble pertinent de souligner et de résumer les éléments suivants : se placer sous la bannière du faux antagonisme « impérialisme yankee contre démocratie socialiste latino-américaine », c’est accepter aveuglément de se précipiter dans le vide, c’est prendre part à un simulacre d’opposition qui va nous conduire inévitablement à ce que les choses restent en l’état (ou qu’elles deviennent pires qu’auparavant). C’est pour cela que lorsque nous brandissons la consigne « Ni chavisme ni opposition », nous ne sommes pas en train d’utiliser un simple slogan perturbant, loin de là, nous sommes en train d’exposer sans détours une réalité qui a été mystifiée et déformée pendant des années par toutes les fractions de la bourgeoisie.
L’autoproclamée révolution bolivarienne n’est pas le moins du monde opposé au capitalisme. Le socialisme du XXI° siècle, c’est du réformisme tout court, encadré dans la continuité des tâches démocratiques bourgeoises, à savoir : la défense de l’économie, de la valeur, de l’État, de la nation, du progrès développementaliste.
De plus, ni Hugo Chavez ni Maduro n’ont été des dictateurs fascistes, tout au contraire, ils sont aussi démocrates que leurs homologues exigeant « la libération des prisonniers politiques au Venezuela » (évidemment en se référant exclusivement aux prisonniers de la MUD). Tous les citoyennistes, conservateurs, démocrates qui cyniquement et hypocritement s’indignent et dénoncent la répression policière menée par le gouvernement bolivarien, simultanément dans « leurs propres pays », agissent aussi comme complices, dénonciateurs, commanditaires et même participants directs à la répression et au massacre des prolétaires précaires, paupérisés et marginalisés qui luttent contre l’exploitation et le pillage effectué par les entreprises pétrolières, gazières et minières.
La lutte révolutionnaire que nous revendiquons pour détruire le Capital doit s’opposer dans la même veine à tous les États nationaux, en les réduisant à moins que des décombres ; indépendamment de l’adjectif qui les caractérise, l’idéologie qu’ils proclament, ou le personnage ou le groupe qui est à la tête ; ceci est une affirmation incontournable de notre programme historique.
[Materiales]
 



LA COMUNICACIÓN ES UN ARMA

A estas alturas es plausible hablar del aislamiento y el silencio que las prisiones se esfuerzan por imponer. Cada semana otro de nuestrxs amigxs encarceladxs nos dice que su correo se le esta interviniendo, los teléfonos de su unidad se encuentran “rotos”, o que nuestras publicaciones están siendo rechazadas sin ningún recurso.

Para nosotrxs, uno de los elementos más emocionantes del 11 de junio del 2016 fue la proliferación de palabras e ideas compartidas entre y para lxs prisionerxs anarquistas. Junto con la difusión de la solidaridad internacional y el mantener los nombres de nuestrxs compañerxs, nuestra contribución para facilitar esa comunicación es una de nuestras tareas más importantes. Mientras que el punto de partida de nuestro proyecto fue el apoyo a Marius Mason y Eric McDavid (de los cuales, el primero permanece encarcelado en una unidad extremadamente restrictiva, mientras que el segundo ha sido liberado!), ha sido a través de una red de comunicaciones que hemos expandido el alcance de nuestro proyecto de solidaridad con lxs presxs anarquistas de larga condena en todo el mundo. Este año, estamos tratando de enfatizar esta comunicación.

Mantener la comunicación es un salvavidas para aquellxs atrapadxs en las trampas de la represión estatal o encerradxs en sus mazmorras. Las prisiones funcionan para aislar a lxs que se encuentran dentro de estas mazmorras, para eliminarlas de la comunidad humana y como un intento de romper su voluntad. Recibir cartas y publicaciones, ser capaces de conectarse con personas ajenas a los muros, y poder invocar a la solidaridad de compañerxs en el exterior son de vital importancia para conservar la dignidad en condiciones inhumanas. Cuando Chelsea Manning intentó suicidarse, la comunicación le permitió a ella y a sus cercanxs movilizarse y actuar. Para lxs prisionerxs que parecen vivir bajo la mira debido a sus actividades rebeldes, una corriente constante de cartas muestra a sus torturadorxs que tienen amigxs en el exterior y que habrá consecuencias para cualquier acción tomada en su contra. A lo largo de la huelga de las prisiones estadounidense del 9 de septiembre, las relaciones construidas a lo largo de los años permitieron conocer las huelgas de trabajo y las rebeliones que se suceden en las cárceles de todo el país, permitiendo a los simpatizantes organizar acciones contra-represivas.

No debemos, sin embargo, confundir la comunicación real con la charla distraída de la democracia liberal. En las sociedades totalitarias, hablar en voz alta puede ser subversivo a los sistemas de poder; En las democracias liberales las fortalece. Los libros de historia nos enseñan a decir la verdad al poder, permite que el poder entienda mejor nuestras frustraciones para que pueda maniobrar para socavarnos – ya sea regurgitando y desfigurando nuestras críticas como apelaciones populares o tratando de venderlas de nuevo a través de campañas de marketing. Cuanto más digamos al poder de lo mal que esta, mejor es la posibilidad de que puedan manipularnos. La propaganda en Internet es un microcosmos de tiene como función de una válvula de presión a la libertad de expresión para neutralizar el malestar social. Nos anima a decir lo que queremos, siempre y cuando en realidad no se haga nada al respecto. La libertad de expresión se convierte en un fetiche. Para las personas que nunca han experimentado un momento de libertad en toda su vida, y esta libertad de expresión se toma como la libertad misma.

Cuando la acción directa realmente ocurre, o bien es castigada como proveniente de “extrañxs”, o es enmarcada para incluirla en la retórica democrática de un discurso. Después de la sublevación contra la policía en Ferguson, Missouri, la frase de Martin Luther King Jr. de que “los disturbios son el lenguaje de lo desconocido” se volvió viral porque era una forma de enmarcar el levantamiento alrededor de la libertad de expresión, las voces de los residentes de Ferguson es lo que causó los disturbios, o que sus disturbios sólo tenían como propósito amplificar sus voces.

Cuando hablamos de comunicación, no estamos hablando de “libertad de información” – la atención de los medios de comunicación y el conocimiento generalizado de las terribles prácticas y condiciones dentro de las prisiones nunca resultarán en indignación pública, ni causarán una ola de vergüenza a las Autoridades y que les afecte hasta el punto en que van a cambiar lo que están haciendo. Si bien tratando de llamar la atención sobre las cuestiones que a veces tiene lugar, no esperamos nada de las autoridades (o el “público”) y sabemos muy bien que, sobre todo en las democracias, la opinión pública suele hacer muy poco para cambiar las políticas o prácticas del Estado. Estamos hablando de algo diferente: es encontrarnos y hablar con nuestrxs compañerxs como algo vital para atacar el poder y vivir una vida plena.

Dentro de las democracias liberales, las prisiones funcionan para aislar a quienes no toman el cebo de la ilusión democrática. Ampliamos las historias de aquellxs anarquistas que cumplen condena en la prisión y que han elegido la revuelta activa contra cualquier régimen de poder en lugar de jugar en los espacios de la democracia. En febrero de 2017, Eric King recibió sanciones – incluyendo la pérdida de teléfono, visitas y comisaría (compra de alimentos); El aumento del nivel de seguridad; Y la pérdida de un “buen tiempo” – por escribir poemas y dibujar caricaturas que representan la violencia hacia la Oficina de Prisiones y el gobierno en general. A principios de 2017, Sean Swain realizó una exitosa huelga de hambre de 50 días exigiendo la restauración de sus comunicaciones por correo electrónico y teléfono, que habían sido cortadas hace años debido a sus presuntas amenazas de acción directa contra funcionarixs de la prisión. En 2014, Bill Dunne recibió un “golpe” de 15 años para su libertad condicional, con la comisión de libertad condicional citando su “asociación y afiliación continuas con organizaciones anarquistas” como evidencia de que “todavía alberga opiniones antiautoritarias que no son compatibles con el bienestar de la sociedad “. Marius Mason está actualmente detenido en una prisión federal intensamente restrictiva en Carswell, Texas, que vigila y controla su comunicación con el mundo exterior e impone límites severos a su capacidad de conectar con las luchas en el exterior. Lxs compañerxs detenidxs en Italia bajo la Operación Scripta Manent se han visto restringidxs de sus correos, incluyendo una incautación permanente de todo el material de la Croce Nera Anarchica (Cruz Negra Anarquista).

A pesar de los mejores intentos del estado por entorpecer las lenguas de nuestrxs compañerxs, lxs anarquistas encarceladxs continúan contribuyendo a las luchas dentro y fuera de la prisión. Los segmentos finales de Sean Swain, el arte y la poesía de Marius, los tweets incendiarios de Jeremy Hammond y los escritos de prisión que cruzan fronteras y océanos muestran las innumerables y diversas formas que la comunicación puede tener en el vientre de la bestia.

Dicho esto, queremos compartir noticias específicas de las luchas de Marius en el interior. Este año se llenó de nuevas angustias cuando la Oficina de Prisiones desarrolló medios para aislarlo aún más. A comienzos del verano pasado, Marius empezó a ver grandes lagunas en el correo que recibía, en ocasiones pasaba semanas sin correo personal, con boletines de noticias aún más escasos. Finalmente se le reveló a través de una llamada telefónica con un amigo que FMC Carswell había estando cortando toda comunicación sobre la huelga nacional de las prisiones y por lo tanto cualquier correo personal que mencionara la huelga fuese destruido.

Incluso con estos acontecimientos más obvios Marius está entrando en su décimo año de encarcelamiento, las amistades y los apoyos en el exterior han sido empujados a su límite, consistentemente frustrados en sus intentos de conseguir el correo pasado a través  de las regulaciones complejas e inexplicadas de Carswell. Aparte de los pocos amigos cercanos y la familia inmediata que ha dejado, Marius recibe muy poco correo. El correo es su salvavidas para el mundo exterior. Necesita a lxs compañerxs para volver a comprometerse con la correspondencia, y a las visitas, para aquellxs de nosotrxs que lo conocíamos antes de su arresto (un requisito de la BOP). Sepan que las cartas que mencionan las acciones políticas no lograrán pasar por la estricta censura.

En el exterior, los nuevos proyectos que intentan romper las barreras impuestas por la prisión han florecido. Compañerxs de todo Estados Unidos y otras partes han comenzado a publicar boletines de la prisión, dando alas a las ideas de nuestrxs compañerxs encarceladxs, permitiéndoles difundir semillas en el “mundo libre” y en las celdas de la prisión. Los sitios web de apoyo individuales, los sitios web de contrainformación, los zines que recogen los escritos de lxs presxs, el CERTAIN DAYS CALENDAR, el nuevo sitio web BLACK BRIDGE y otros esfuerzos que mantienen a nuestrxs compañerxs detrás de las rejas conectadxs con nosotrxs. La teoría, y la elaboración de estrategias para continuar con la lucha.

Esto se extiende también al ámbito de la acción, con la solidaridad arraigándose en el espíritu de lucha combativa e internacionalista contra las prisiones y su mundo. Tras el arresto de Pola Roupa y Konstantina Athanasopoulou y la detención de Lambros-Viktoras, hijo de Pola, de seis años de edad, se llevaron a cabo acciones diversas y combativas, resultando en que la abuela de Lambros-Viktoras tenga la custodia de su nieto. Las acciones emprendidas en todo el mundo en solidaridad con la huelga de las prisiones en EE.UU. en septiembre del 2016 ofrecen una visión clara de cómo las palabras y la acción pueden mezclarse en el caldero de la revuelta. También queremos mencionar la próxima convergencia en Texas, Fight Toxic Prisons, dibujando las conexiones importantes entre la devastación ecológica y la sociedad penitenciaria y arraigandose tanto en la solidaridad activa con lxs compañerxs encarceladxs.

Este año nos desafiamos en afilar nuestras palabras y gestos entre el y el otro, para darles los colmillos. Vamos a encontrar maneras de luchar contra la censura de los que envían mensajes desde el interior, y los que envían la fuerza y el apoyo desde el exterior. No nos contentemos con simplemente expresar nuestros deseos e ideas a quienquiera que esté escuchando, pero realmente vivirlos y desarrollarlos juntos. El Estado quiere aplastar a nuestrxs compañerxs separándolxs de las comunidades en lucha. ¡No los dejaremos tener éxito!
FUENTE: JUNE 11TH
TRADUCCIÓN: INSTINTO SALVAJE



Manchester Arena: una masacre usada cínicamente para remachar la “unión sagrada” entre proletariado y burguesía.



En los últimos dos años se han intensificado los atentados terroristas por parte de los adeptos del extremismo islamista, autodefinido de varias maneras, organizado sobre todo en Al Qaeda e ISIS (o Daesh) pero normalmente catalogado bajo la matriz del yihadismo –partidarios de la guerra santa- con raíces religiosas en el Islam fundamentalista.
¿Por qué estas raíces religiosas? Que es una autojustificación aparentemente “noble” y no “terrenal” para actos violentos reputados como reacciones a la violencia mucho más potente de los países imperialistas más fuertes, vestida de una especie de “derecho de respuesta” de parte de las “víctimas” contra los “agresores”, es algo evidente a todos. Es muy cómodo para el Occidente capitalista, imperialista y cristiano, catalogar el actual “terrorismo internacional” exclusivamente como terrorismo de matriz islámica y contra este “mal” oponer el “bien” representado por una civilización que se jacta de defender en el mundo el progreso económico y social, la democracia y la paz... Sólo que el progreso económico y social se basa en la explotación bestial de la fuerza de trabajo humana, esclavizada en los países industrializados bajo la máscara de la democracia y las migajas de progreso económico concedidas a las masas proletarias. Y esclavizada, violentada, destruida de las maneras más crudas y cínicas posibles en los países menos industrializados, más pobres pero repletos de brazos que explotar o que tirar a la basura como “productos no vendidos”
¿Por qué los atentados de marca “islamista”, después de las Torres Gemelas de Nueva York, han alcanzado a Madrid, París, Niza, Berlín o Londres? ¿Por qué se han concentrado en Europa, en la cuna de la civilización moderna (la cuna del capitalismo, del colonialismo, del imperialismo), la cuna en la cual se han formado y desarrollado todos los factores de un progreso económico, técnico y financiero, que después se han difundido por todo el mundo; y también la cuna de todos los factores de competencia y de lucha por la conquista de los mercados, de guerras de rapiña que caracterizan al mundo desde que la revolución antifeudal acabó con el dominio del absolutismo y de las viejas clases aristocráticas?
Los países europeos, que han representado durante siglos la colonización de continentes enteros, succionando los mayores beneficios a expensas de poblaciones enteras y de generaciones de esclavos, construyendo sobre esos beneficios su propio progreso económico, no podían sino constituir la meta anhelada (facilitada por el conocimiento de la lengua y de los hábitos de los viejos dueños) de las masas de inmigrantes que huían, y continúan huyendo, de condiciones de miseria, de represión y de devastación que precisamente el colonialismo burgués primero, y después la descolonización burguesa, han dejado en herencia a todos esos países. Celosos de su propia “identidad” nacional y de la protección de las ventajas que el dominio económico sobre el mundo garantizaba y garantiza en un cierto sentido a los viejos colonizadores –Gran Bretaña, Francia y Bélgica sobre todo- las burguesías europeas siempre han jugado a dos bandas: la de la llamada “acogida”, en la medida en la cual los brazos para trabajar a bajísimo coste eran y son necesarios para los propios sistemas industriales y comerciales, y la de la defensa de la legalidad, es decir, de la lucha contra la inmigración no deseada y no considerada necesaria, tratada por ello como clandestina y a reprimir. Como los negros en América del Norte, así los inmigrantes africanos, mediorientales y orientales en Europa nunca han sido realmente “integrados” en los países en los cuales están establecidos; y no porque no se esfuercen en perder los hábitos, la cultura, las costumbres de los países de origen para adquirir los hábitos, la cultura y las costumbres de los países capitalistas avanzados a los cuales emigran, sino porque el capitalismo, que es el modo de producción dominante, con todas sus contradicciones y sus antagonismos sociales, se basa en la división y no en la unión, en los atropellos y no en la igualdad, en la guerra y no en la paz. La división en clases antagonistas entre ellas no es una invención del marxismo, ni una situación histórica temporal que puede ser superada gracias a las adecuadas medidas diplomáticas y de política económica y social; es una condición material histórica de tal manera profunda y determinada que, para superarla, se requiere un profunda revolución, mucho más profunda y definitiva de lo que fue la revolución burguesa que liquidó el dominio del feudalismo y del despotismo asiático; una revolución que puede ser llevada a cabo solo por la clase social que no tiene nada que ganar, sino todo que perder en esta sociedad: la clase del proletariado, de los sin reservas, la clase de los que viven exclusivamente si trabajan, si se hacen explotar por las condiciones impuestas por el capitalismo.
El hecho es que esta clase, en particular el proletariado de los países más potentes, ha sido hasta tal punto desgastado, embrutecido y embotado durante cien años de dominio imperialista que no ha reencontrado aún la fuerza social para reconocerse como aquello que histórica y materialmente es, la clase antagonista por excelencia a la burguesía. La única clase que posee una tarea histórica condensada en el programa del comunismo revolucionario, el único que representa una alternativa global y definitiva al capitalismo. Este proletariado que, a caballo entre los siglos XIX y XX, demostró en los hechos que tenía la fuerza para representar esa alternativa, con sus movimientos revolucionarios de 1848 en toda Europa, con la Comuna de París en 1871, con la Revolución Rusa de octubre de 1917 y con todos los movimientos revolucionarios que en los años veinte del siglo pasado atacaron a las fortalezas del capitalismo no sólo en Europa sino también en China y en todo el Asia Central. Aquel desarrollo histórico, al final de una larga guerra de clase contra la burguesía de todo el mundo, no terminó a favor del proletariado internacional. La intoxicación democrática, pacifista y oportunista debilitó los órganos políticos dirigentes del proletariado a nivel internacional, a tal punto de transformarlos en agentes de la burguesía contra el propio proletariado, partiendo del estalinismo para después seguir con el maoísmo, con el castro-guevarismo y el guerrillerismo de difrerentes naturalezas, desviando y destruyendo el programa auténticamente comunista.
El proletariado europeo, que fue el más avanzado del mundo, una vez derrotado en su lucha revolucionaria, se plegó a las políticas y a las exigencias del imperialismo de los respectivos países; las burguesías inventaron los amortiguadores sociales para acallar las exigencias elementales de los propios proletarios y, con el fascismo, adoptaron la política de la colaboración de clase oficializada a nivel de leyes del Estado. El propósito de cualquier burguesía nunca ha sido el de ofrecer al proletariado condiciones de explotación menos penosas y la aplicación de todos los derechos que democráticamente estaban inscritos en las leyes y en las Constituciones de cualquier Estado, sino ligarse, a sus propios intereses, a su propia suerte, al propio proletariado para que soportase, en los hechos, todos los esfuerzos y todas las consecuencias de la oscilante economía capitalista, sobre todo en los periodos de crisis económica y de guerra. Los proletariados europeo y americano, en particular, pero también del resto de países que están inmersos en el desarrollo capitalista, son estados y están habituados no sólo a utilizar, para la defensa de sus propios intereses, los instrumentos políticos y económicos burgueses (elecciones, parlamento, referéndum, libertad de empresa, de iniciativa, etc.) sino a utilizarlos en el ámbito de la colaboración de clase superando los límites que a este mismo interclasismo ofrecía el viejo reformismo.
¿Por qué nos hemos extendido en estos conceptos a partir de un trágico suceso como la matanza del Manchester Arena?
Desapareciendo el antagonismo de clase entre proletariado y burguesía, emerge aún más violento, caótico y obsceno, el antagonismo burgués y pequeño burgués.
La lucha de la burguesía de un país contra las burguesías extranjeras y competidoras es permanente; la lucha entre fracciones burguesas competidoras entre ellas en el interior del mismo país es también un hecho permanente (basta pensar en las luchas entre lobbys antagonistas); la lucha de la burguesía contra el proletariado, para plegarlo cada vez más a sus propias exigencias y a sus propios intereses, no cesa nunca, como las medidas de una cada vez más dura austeridad han demostrado. Por lo tanto, en el cuadro de una continua competencia y de una continua guerra de competencia en el interior de los mismos estratos sociales burgueses y pequeño burgueses, demostrada sobre el plano político entre partidos que corrompen y partidos que se hacen corromper y sobre el plano más violento de las organizaciones de la criminalidad ,diferenciadas ellas mismas por intereses económicos y financieros contrapuestos, se inserta la acción de grupos y redes de aquello que viene a ser llamado “terrorismo”, pero que no es otra cosa que la expresión, ciertamente más violenta, de intereses económicos, financieros y políticos que se contraponen –en muchos casos, lejos de los países en los cuales los atentados tienen lugar- a los intereses nacionales de los países capitalistas que dominan el mundo y que, con sus intervenciones militares y sus guerras de rapiña, por ejemplo en Irak, en Afganistán, en Libia, en Siria, deshacen los equilibrios existentes colocando, en el caos provocado por las devastaciones de la guerra, a numerosos grupos en situación de verse empujados a hacerse con parcelas de poder para extraer beneficio de la explotación de los recursos naturales eventualmente presentes, del proletariado existente y de cualquier situación natural existente como las vías de agua o de comunicación terrestre consideradas estratégicas para el comercio y para el transporte de personas o tropas; grupos y redes que, inevitablemente, se alquilan a unas y a otras potencias imperialistas de las que tienen en su mano el control.
Que las milicias del “terrorismo” tipo Al Qaeda o Daesh, tienen necesidad de fuertes motivaciones materiales e ideológicas es obvio; de la misma manera que los proletarios tienen necesidad de fuertes motivaciones materiales e ideológicas para ser movilizados en defensa de la patria, de los intereses nacionales, en la paz y mucho más en la guerra... Los soldados que iban al enfrentamiento en la I Guerra Mundial, y en la Segunda, recibían la bendición de los curas con el hipócrita objetivo de salvar... el alma mientras iban a hacerse matar; los milicianos de las organizaciones terroristas de las cuales hablamos no son menos: reciben la bendición de su imán mientras van a hacerse saltar por los aires para difundir terror a sus enemigos del momento.
La diferencia está en que los ejércitos, en general, se enfrentan entre ellos; los milicianos terroristas, cuando no se combaten entre ellos, van a París, Berlín o Londres a masacrar gente que pacíficamente se mueve y se divierte en una cotidianeidad supuestamente normal.
Pero aquellos milicianos terroristas encuentran una motivación material y moral mayor: responden a los bombardeos y a las masacres que destruyen vidas a millares, vidas de niños, de mujeres, de hombres de cualquier edad, llevando al corazón de las relucientes metrópolis europeas el terror visto durante años en Falluja, en Tikrit, en Baghdad, en Mosul, en Damasco, en Trípoli, en Homs o en los pueblos de montaña de Afganistan. El hecho de que los ejecutores materiales de los atentados terroristas en Europa sean casi siempre “ciudadanos” europeos, de origen iraquí, sirio, libanés o de otros países árabes, de segunda o de tercera generación, demuestra que, no sólo la llamada “integración” no ha tenido lugar porque en este sociedad no existe igualdad (ni entre los vivos ni entre los muertos), sino que la persistencia de largas guerras y de masacres en las antiguas colonias continúa produciendo no sólo sufrimiento y miedo, sino también rabia e impulsos a reaccionar con la misma violencia en lugares en los cuales este tipo de violencia puede hacer más daño, mejor si simbolizan la manera de vivir occidental, descuidada y despreocupada respecto de las masacres que continúan acumulándose en los márgenes de la opulenta Europa.
Que este tipo de terrorismo tiene una matriz social e ideológica referida a la pequeña burguesía es un dato que hemos subrayado muchas veces y sobre el que no volveremos aquí. Falta simplemente el hecho de que contra este fenómeno, las clases dominantes burguesas tienen un motivo más para llamar a los proletarios a la unión sagrada, a defender la democracia, la convivencia civil, la cultura, los hábitos y las costumbres de lo que llaman la occidentalidad, en una palabra, a defender un sistema y un Estado que son en realidad el origen de todos los atropellos, de toda la represión, de toda explotación y de toda guerra.
Es por ello que los proletarios deben negar su solidaridad a una patria que en los hechos utiliza los mismos métodos que el terrorismo, pero a nivel mucho más sofisticado y compacto de lo que lo hacen los grupos del “terrorismo islámico”. Los proletarios, dando su solidaridad a sus propios capitalistas, no hacen otra cosa que sostener y alimentar los factores de competencia y de antagonismos entre burgueses, negándose a sí mismos la única vía de lucha y de emancipación de cualquiera de las formas de opresión y de sometimiento que la sociedad burguesa exuda por sus poros: la vía de la reanudación de la lucha de clase, de la reorganización independiente de clase del proletariado en defensa exclusivamente de sus propios intereses inmediatos y futuros. La respuesta proletaria debe dirigirse sin duda contra estos actos terroristas, pero desde el punto de vista de clase, es decir, desde el punto de vista de la independencia organizativa, política e ideológica de cualquier organización política e ideológica de la burguesía y de la pequeña burguesía, que son en realidad sus enemigos.
La reanudación de la lucha de clase, como ya ha sucedido en la historia, tiene la fuerza para absorber los impulsos de rabia y de reacción provocados por la desesperación social, uniéndolos en la perspectiva clasista revolucionaria, dándoles una motivación no solo moral, sino histórica para que el objetivo no sea ya nunca más el de salvar el alma o lograr un más allá de paz y serenidad mientras en la vida terrenal se sufre y se muere en defensa de un sistema basado exclusivamente sobre la explotación del trabajo asalariado, sobre la violencia económica y social y, por lo tanto, de un sistema que niega un futuro diferente, sino el de participar en una lucha que cambiará el mundo abriendo la sociedad a una organización racional y coherente con las necesidades no del mercado, sino de la especie.
25 mayo 2017 Partido Comunista Internacional
il comunista- le prolétaire – el proletario – proletarian – programme communiste – el programa comunista

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