– G7 en Evian –
¡Contra el imperialismo y sus guerras: por un retorno a los métodos y orientaciones de la lucha de clase!
El G7, un selecto grupo de las naciones liberal-democráticas más industrializadas del mundo, creado en 1975 para recuperar la hegemonía sobre las potencias petroleras, celebra su cumbre este año en Évian. Al igual que en sus inicios, se desarrolla hoy en el mismo contexto de guerra por el control de las materias primas, con la notable diferencia de que los conflictos y las luchas de poder ya no se expresan únicamente a través de guerras comerciales, sino también mediante guerras militares sistemáticas; además, ya no se trata solo de petróleo, sino de muchas otras materias primas, incluidas las tierras raras, igualmente estratégicos para la propia dominación de las potencias imperialistas.
A través de sus diversas reuniones internacionales, el capitalismo busca crear la ilusión de poder controlar las enormes fuerzas económicas que genera y resolver los conflictos armados que esto provoca mediante la paz negociada. Las crisis y guerras que marcan su historia revelan lo contrario. Así, la crisis de 2008, un acontecimiento clave del G20, provocó un fuerte colapso de la economía global. Para salvarse a sí mismos, los Estados – cuando supuestamente no tenían ni un céntimo para el proletariado – no tuvieron más remedio que inyectar cientos de miles de millones de dólares en sus economías, creando así condiciones de competencia aún más intensas y, potencialmente, convulsiones políticas, económicas y, sobre todo, militares aún más devastadoras. En estos momentos de pánico, la retórica sobre el liberalismo se dispara tan rápido como se desploman los índices bursátiles. No nos engañemos: no existe el neoliberalismo ni el hiperliberalismo, ni el postindustrialismo ni el postcapitalismo, ni ningún otro artilugio intelectual producido por academias eruditas o premios Nobel de Economía. Cualquiera que sea la etiqueta que le pongan los académicos, y en todos los continentes, el capitalismo reina tiránicamente en su fase final: el imperialismo (Lenin).
La sociedad burguesa, fundada en la producción de mercancías, solo puede sobrevivir creando una cantidad cada vez mayor de productos, que se transforman en una masa de capital cada vez mayor, pero que luego lucha por encontrar compradores. Bajo esta competencia exacerbada, las condiciones de intercambio alcanzan un punto crítico que empuja inexorablemente a cada empresa, a cada nación, a desangrar aún más al proletariado para extraer aún más plusvalía.
El capitalismo, envuelto en múltiples velos intercambiables – democrático, teocrático o autocrático –, representa una amenaza para la humanidad, de hecho, para toda ella. Ciertamente, nació como una fuerza progresista para derrocar los antiguos regímenes feudales y los privilegios que frenaban su desarrollo, pero desde hace mucho tiempo no es más que una fuerza contrarrevolucionaria con una misión absoluta: su preservación por cualquier medio necesario y en contra del proletariado.
Para supuestamente reducir los “desequilibrios mundiales” y crear “un espacio para el diálogo entre las grandes potencias”, ha establecido todo tipo de órganos de “coordinación”, de los cuales el G7 es uno de los más representativos. Tras la exclusión de Rusia (que sigue siendo miembro del G20), ahora reúne al pequeño grupo de Estados democráticos burgueses en un conflicto por el reparto del mundo entre Estados Unidos, China y Rusia. Ya sea en el G7, en los recién llegados países del bloque, en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en la Comunidad Económica de la ASEAN (CEA) o en otros foros, el discurso es siempre el mismo: aunar intereses para regular mejor las ambiciones de los distintos países o grupos de países. Pero, ¿pueden coexistir lobos, zorros, hienas o chacales cuando la pierna de cordero se vuelve demasiado pequeña?
Para el presidente francés Macron, el G7 es una institución capaz de actuar para restablecer la calma en un mundo donde: “Profundos desequilibrios amenazan la estabilidad de la economía mundial: competencia depredadora, disminución de la solidaridad internacional, escasa inversión privada en los países en desarrollo, etc. Esto genera fuertes tensiones comerciales y geopolíticas. La economía internacional ya no es un campo de cooperación, ni siquiera de competencia feroz: se ha convertido en un escenario de confrontación donde las ambiciones de poder y dominación se expresan mediante la fuerza y la coerción. Estos desequilibrios tienen un impacto directo en la capacidad de todos los países para crecer y desarrollarse” (1).
La burguesía ya no puede ocultar al proletariado la realidad de la crisis capitalista que está devorando su nivel de vida y sumiéndolo en una inseguridad económica y social permanente. Pero ante este hecho evidente para todo proletario, no le queda sino tejer una densa cortina de humo de ilusiones sobre la construcción de un diálogo entre las naciones poderosas para mitigar conflictos y guerras y regresar a una situación “equilibrada” donde todo el mundo discuta amistosamente con todo el mundo, para bienestar de todos. Promueve el retorno al “derecho internacional”, que ha sido aletargado por los propios imperialismos dominantes, principalmente Estados Unidos, como solución a todos los males. Sin embargo, olvida mencionar que el “derecho internacional” solo cobra existencia cuando la historia consolida el equilibrio de poder y establece – siempre mediante la guerra – una división del mundo que se mantiene estable durante un tiempo. Hoy, el viejo reparto, el de Yalta, hace tiempo que se ha desmoronado, y los rivales imperialistas del capitalismo se encuentran en el campo de batalla, librando guerras para reconquistar, mantener o expandir su cuota de mercado. La guerra por la división del mundo ha regresado, y el “derecho internacional” tendrá que esperar su turno hasta que se designen los futuros vencedores.
Desde esta perspectiva, las tensiones se concentran en regiones donde los intereses de las distintas partes chocan intensamente. Estas tensiones se manifiestan en enfrentamientos donde la población civil es bombardeada, aterrorizada y exterminada, y donde el proletariado sirve de carne de cañón para defender los objetivos de sus burguesías nacionales: la guerra ruso-ucraniana, las guerras en Oriente Medio que involucran a Israel, Estados Unidos, Palestina, Líbano e Irán, las guerras en Sudán y la República Democrática del Congo, sin mencionar los conflictos mortales donde fuerzas imperialistas antagónicas se enfrentan indirectamente a través de ejércitos o milicias interpuestas.
Hoy, en medio de la cacofonía de discursos sobre la paz, los valores democráticos y los derechos humanos, entrelazados con los de teóricos de la convergencia de luchas entre minorías multiclasistas, es crucial reafirmar el marco de principios que debe guiar al proletariado hacia su emancipación histórica y la sociedad comunista. El proletariado debe retomar su lucha de clase y su organización, independientemente de las fuerzas esterilizantes del oportunismo y el reformismo. ¡El proletariado debe recuperar la confianza en su propia fuerza de clase!
Contra el encauce bárbaro que conduce a una nueva guerra mundial para definir un nuevo orden imperialista, no existen soluciones diplomáticas posibles, ni una vía pacífica alternativa.
La única forma de transformar radicalmente la sociedad actual es mediante la destrucción violenta del capitalismo. Esto implicará necesariamente el derrocamiento de los Estados burgueses a manos de la revolución proletaria y el establecimiento de la dictadura del proletariado, una fase transitoria destinada a eliminar las categorías de este modo de producción mercantilista – el trabajo asalariado, la producción de plusvalía como su razón de ser, el mercado, el dinero, la usura, etc. – y a permitir posteriormente el establecimiento del comunismo, una sociedad humana sin trabajo asalariado, sin clases, sin explotación ni opresión, y por lo tanto, sin guerra. Solo bajo la dirección del partido de clase del proletariado se puede librar esta lucha histórica; la historia lo ha demostrado de forma concluyente en numerosas ocasiones. El proletariado es la fuente de la acumulación de riqueza y, por ende, del poder de la burguesía, pero también es su sepulturero.
¡Por la reanudación de la lucha de clase y el retorno a los métodos y orientaciones clasistas!
¡Al pacifismo, opongamos nuestro antimilitarismo de clase!
¡Al militarismo burgués, opongamos la fuerza del internacionalismo proletario!
¡Viva el internacionalismo y la solidaridad proletaria contra todos los imperialistas!
¡Por la revolución comunista mundial!
Partido Comunista Internacional,
12 de junio de 2026 www.pcint.org
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(1) https://www.elysee.fr/G7evian/2026/01/23/les-priorites-du-g7-1
El éxito electoral del Nuevo Frente Popular
no es una victoria del proletariado
Más que el éxito electoral del Nouveau Front Populaire (NFP), el inesperado fracaso del Rassemblement national (RN) de Marine Le Pen, al no obtener la mayoría que le habría permitido formar gobierno, supuso un alivio para muchos proletarios, en particular entre los trabajadores inmigrantes que constituyen una parte importante del proletariado industrial y no industrial: la lucha contra la inmigración, que es el tema principal de la propaganda del RN, y las medidas xenófobas que preveía anuncian un endurecimiento de la presión y la represión contra esta fracción del proletariado y, al mismo tiempo, un estímulo al acoso racista de todo tipo y la acentuación de las divisiones entre proletarios franceses y extranjeros.
Pero de hecho, ya antes de la posible llegada al poder del RN, los sucesivos gobiernos no han dejado de multiplicar y aprobar leyes anti-inmigración como parte de sus continuos ataques a las condiciones de vida y de trabajo del proletariado. Contra todas estas medidas y contra todos estos ataques la única vía eficaz es la lucha proletaria, no votar y otorgar confianza a los partidos de izquierda y las direcciones sindicales, que en innumerables ocasiones han dado al gobierno y a la oposición pruebas de devoción al orden burgués.
La alianza electoral de estos partidos y organizaciones anti proletarios ha desembocado, como era inevitable, en un "frente republicano" en nombre del cual se ha exigido el apoyo a los candidatos burgueses, incluidos responsables directos de los ataques anti obreros: así, por ejemplo, la supuesta 'extrema izquierda' del partido La France Insoumise votó por el ex primer ministro Borne, que dirigió el ataque contra las pensiones, o por Darmanin, responsable, entre otras cosas, de la última ley antiinmigración y de la represión colonial en Nueva Caledonia, y que ¡en febrero de 2021 encontró a Marine Le Pen 'un poco blanda' con el 'separatismo' y el 'islamismo' (palabra clave para designar a los proletarios árabes)!
Una vez más, el espantajo de la extrema derecha ha servido para movilizar a los electores a favor de la supuestamente amenazada "República", es decir, a favor de la forma "democrática" del dominio de la clase capitalista, que RN no pretende en absoluto cambiar; esta movilización electoral es la concreción en las urnas del sometimiento político más general del proletariado al dominio burgués, bajo la acción de los partidos y de las organizaciones sindicales que sabotean todas sus luchas. El auge electoral de la extrema derecha en Francia y en otros países europeos es signo de una tendencia de fondo, dentro de las condiciones actuales de crisis económica y de guerra crecientes, hacia un mayor autoritarismo en el dominio burgués, tendencia que se viene dando desde hace varios años bajo gobiernos "republicanos" de derechas o de izquierdas. La incapacidad de RN para llegar al poder puede explicarse por el hecho de que importantes fuerzas burguesas de la Francia actual no estén dispuestas a permitirlo (según el periódico patronal Les Echos, los "círculos económicos" (sic) se han "paralizado" ante la perspectiva de un gobierno del RN, y los contactos con Le Pen "han ido mal"), lo cual no contradice esta tendencia que seguirá creciendo de una forma u otra, sea cual sea el gobierno que surja de las laboriosas negociaciones internas del NFP y/o de las combinaciones parlamentarias.
Los ferroviarios de la CGT convocan manifestaciones el 18 de julio ante las prefecturas y la Asamblea Nacional para exigir la formación de un gobierno por parte del CCN... ¡A estos bonzos no se les ocurre llamar a los proletarios a luchar para defender sus intereses de clase! Sin embargo en la época del primer Frente Popular, en mayo-junio de 1936, fueron las huelgas obreras las que permitieron arrancar a los capitalistas las reivindicaciones fundamentales no previstas por los partidos de la coalición. La mayoría de ellas (la semana de 40 horas, las pensiones, etc.) fueron suprimidas en 1937 por el propio gobierno del Frente Popular, que también permitió que la inflación se comiera los aumentos salariales conseguidos, al tiempo que preparaba al país para la matanza imperialista.
La lección trágicamente pagada entonces por el proletariado es la siguiente: los proletarios solo pueden contar con sus propias fuerzas, con sus propias luchas y con su propia organización de clase independiente, y no con partidos y organizaciones reformistas que pretenden defenderlos sin tocar el capitalismo.
¡Esta lección grabada a fuego es tan válida hoy como lo fue ayer y lo será mañana!
Partido Comunista Internacional
11 de julio de 2024
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[Francia] ¡Dejémosles las urnas, tomemos las calles!
Rechacemos esta farsa democrática, que pretende hacernos creer que el
Estado es la solución a nuestros problemas, ¡cuando en realidad es el
problema lo que hay que destruir!
Rechacemos el nacionalismo de extrema derecha y el nacionalismo de izquierda.
Rechacemos estas elecciones. Ataquémoslas.
Reunión el martes 18 de junio a las 18.30 en el impasse
Miles de personas salimos a las calles de Toulouse el lunes 10 de
junio, gritando nuestro odio “al Estado, a la policía y a los
fascistas”, parándonos en el gas y enfrentándonos a la policía, algunos
de nosotros atacando símbolos del poder.
Mientras tanto, otros nos
quieren hacer creer que votar es luchar, y llevan más de 20 años
contándonos la misma vieja historia: vota al bloque de centro (izquierda
o derecha) o la extrema derecha estará en el poder. Al igual que sus
predecesores, Macron también utiliza en esta estrategia.
Una vez en el poder, estos bloques nunca dejaron de adoptar las medidas e ideas de la extrema derecha. Tanto es así que, en muchas cuestiones, Macron ha adoptado claramente el estilo de Le Pen. Se trata, por supuesto, de una estrategia electoral con una idea descabellada: Ganaremos a sus votantes aplicando el programa de la extrema derecha. Por supuesto, se produce el efecto contrario: aplicar el programa de la extrema derecha legitima sus propuestas, banaliza su retórica y allana el camino para su llegada al poder.
Pero no olvidemos que no se trata de una situación nacional, sino mundial.
La
situación se está endureciendo en todo el mundo: las potencias se
atrincheran detrás de políticas autoritarias que aumentan drásticamente
el nivel de explotación (recortes salariales, desempleo, pensiones,
prestaciones sanitarias, subidas de precios, etc.), desgarran el
planeta, al tiempo que aumentan el nivel de represión de los movimientos
sociales y las luchas locales. Todo ello mientras renegocian las
condiciones de su competencia mundial a través de las guerras.
En este contexto, el nacionalismo, el patriotismo, la represión de las luchas sociales y de la crítica radical son una necesidad para los Estados, y el auge de la extrema derecha es una consecuencia obvia. La dirigen y alientan cada vez más burguesías nacionales en todo el mundo (EEUU, Brasil, India, Italia, Hungría…).
Pero la propuesta del Frente Popular es también una propuesta nacionalista. Las soluciones que propone la izquierda son siempre soluciones que implican al Estado, es decir, a la Nación. Por eso siempre nos lleva a quedarnos dentro de nuestras fronteras, como todas las boutiques políticas. Por eso el PS va claramente a la guerra, mientras que LFI se jacta de la posición excepcional de Francia en la escena internacional por ser una potencia nuclear. Por no mencionar el hecho de que estas diferentes tendencias participan, en todo el mundo, siempre que están en el poder, en la realización de las políticas exigidas por el capital. Los griegos han pagado el precio con Syriza. Pero no olvidemos que fue el PS quien impulsó la Ley del Trabajo y la creación de cárceles para extranjeros (CRA). Y con sus llamamientos a la calma en las manifestaciones, los perjudicados somos nosotros.
La misma izquierda que ahora intenta vendernos un futuro mejor y antifascista es la misma que mañana impondrá la austeridad necesaria para el esfuerzo de guerra y defenderá los intereses del Estado francés, al que representará.
En cambio, existe otra perspectiva: ¡la de la autonomía y la revolución! Porque es atacando al Estado y a sus estructuras, y a las condiciones de mierda que nos reserva el capitalismo, como podremos oponernos concretamente a él, ¡haciendo estallar las fronteras y el nacionalismo que las acompaña!
Así que juntos, ¡rechacemos esta farsa democrática que intenta hacernos creer que el Estado es la solución a nuestros problemas, cuando en realidad es el problema que hay que destruir! Rechacemos esta feria política que es una farsa frente a la situación. Rechacemos este mandato de sentirnos culpables por no votar. Ahora mismo: rechacemos el nacionalismo de extrema derecha y el nacionalismo de izquierda. Rechacemos estas elecciones. Ataquémoslas. Organicémonos contra el Estado, en todas sus formas y en todos sus disfraces.
Por ello, proponemos reunirnos el martes 18 de junio a las 18:30 en l’impasse (1 impasse lapujade, barrio de bonnefoy) para ver cómo podemos organizarnos contra este contexto electoral.
Contra las elecciones y las naciones: ¡revolución!
Asamblea de Acción Autónoma
https://t.me/tsunamitoulouse/
Fuente en francese: https://toulouse.demosphere.
Éxito electoral de RN y nuevas elecciones
No es un frente electoral popular el que puede oponerse a los ataques burgueses, ¡sino la lucha de clases anticapitalista!
Tras el éxito electoral de la RN (Agrupación Nacional) y el mal resultado de la lista gubernamental en las elecciones europeas, Macron decidió disolver el Parlamento para proceder a elecciones legislativas anticipadas; por su parte, la campaña se desarrollará en nombre del rechazo a los "extremos" y la defensa de los "valores de la República". En la izquierda, los partidos que la víspera se insultaban se han vuelto a reunir en un abrir y cerrar de ojos, no sólo para defender sus escaños de diputados, sino también para contrarrestar la amenaza de la extrema derecha y defender la "democracia". Eligieron el nombre de "Frente Popular" para bautizar esta alianza, no sólo porque el nombre de "Unión de la Izquierda" habría recordado demasiado su acción al servicio del orden burgués, sino sobre todo porque evocaba vagos recuerdos de la lucha antifascista de los años 30, cuando el Frente Popular había servido esencialmente para contener la gigantesca oleada huelguística de 1936.
A este nuevo Frente Popular se unieron implícita o explícitamente la mayoría de los sindicatos (CGT, CFDT, Solidaires, FSU, UNSA) y los llamados grupos de "extrema izquierda".
Una vez más, como viene ocurriendo desde hace décadas, se esgrime un supuesto peligro fascista representado por el FN o su actual heredero, el RN, para movilizar a la población en general, y al proletariado en particular, en apoyo del orden establecido y de las instituciones de la república burguesa supuestamente amenazadas.
RN es sin duda una fuerza política fundamentalmente reaccionaria y antiproletaria a pesar de su propaganda demagógica, y su llegada al poder sólo podía ser sinónimo de intensificación de los ataques capitalistas. Pero todo el mundo sabe que estos ataques no esperaron a la victoria de RN: en la línea del gobierno de Hollande, el gobierno de Macron ha continuado a lo largo de los años multiplicando las medidas antiobreras (incluso recientemente, con la ley que endurece las medidas contra los desempleados) y agravando la represión contra todas las luchas y protestas sociales. Su ley de inmigración, además, ¡fue votada a finales del año pasado por RN! Esta política corresponde a las necesidades del capitalismo en un periodo muy difícil para él, en el cual los gobiernos de turno no son más que sus agentes más o menos eficaces; el ascenso de la extrema derecha en Francia, como en el resto de Europa, refleja la necesidad del capitalismo de aumentar la explotación, la opresión y la represión, incluso alterando los equilibrios políticos existentes. Esto no anuncia la llegada de una forma de fascismo, ya que la democracia permite este deterioro de las condiciones económicas y sociales del proletariado desviando el inevitable descontento hacia el inofensivo terreno electoral.
Una victoria electoral de los partidos reformistas de izquierda, que siempre han sido celosos servidores del capitalismo con el apoyo de los sindicatos que han saboteado todas las grandes luchas de los últimos años, no se traduciría en absoluto en una oposición a los ataques capitalistas.
Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones, los proletarios sólo pueden contar con sus propias fuerzas, con sus propias luchas para defenderse: para ello deben prepararse sin dejarse engañar por los ilusionistas de un nuevo Frente Popular tan condenable como el anterior.
¡Abajo la República burguesa y todas sus instituciones!
¡Por la unión de los proletarios de todas las nacionalidades, de todas las edades y de todos los sexos, parados o en activo!
¡Por la reanudación de la lucha de clases independiente contra el capitalismo y el imperialismo!
¡Por la revolución comunista internacional!
13 de junio de 2024
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
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La lucha contra la violencia policial
sólo puede llevarse a cabo sobre una base anticapitalista
El asesinato de Nahel provocó la revuelta de los jóvenes de los barrios proletarios de toda Francia, incluso de las ciudades más pequeñas, después de que un vídeo mostrara las mentiras de la policía. Este crimen no es más que el último de una lista interminable (1); forma parte de una práctica generalizada de acoso, represión y opresión por parte de las "fuerzas del orden" burguesas, en particular contra la juventud proletaria, y especialmente la de origen extranjero: el racismo policial ya no se puede negar. La burguesía imperialista francesa, que saquea las riquezas de los países bajo su dominación, siempre ha utilizado el racismo de Estado para dividir a la clase obrera, alimentado por campañas de opinión y repetidas leyes anti inmigración. El objetivo es designar un chivo expiatorio de los problemas sociales del proletariado aumentando la presión sobre la clase obrera para debilitar su capacidad de resistencia. De hecho, todos los proletarios están sujetos a la intimidación del Estado burgués, y todos son el objetivo potencial de la represión en cuanto se oponen a las iniciativas del gobierno y a los intereses capitalistas, como demuestran los diversos movimientos de lucha recientes: los chalecos amarillos, la lucha contra la reforma de las pensiones, Sainte-Soline, los piquetes atacados por la policía o, recientemente, la represión de los disturbios. Si la represión se ha intensificado bajo el gobierno actual, se ha practicado bajo todos los gobiernos anteriores, de derechas o de izquierdas; la ley que facilita el uso de armas durante los controles de carretera fue promulgada por el gobierno socialista de Hollande Valls (¡con el pretexto de luchar contra el terrorismo!). Sin ir muy lejos, desde hace décadas los crímenes policiales aparecen regularmente en las noticias y sus autores han sido, la mayoría de las veces, absueltos por los tribunales.
La violencia policial y la represión son características del régimen capitalista. ¡Desaparecerán con él!
La violencia policial no es una "torpeza", una "lamentable excepción", sino una consecuencia necesaria y prevista del papel de la policía en esta sociedad, sea cual sea el color político del gobierno: defender el orden burgués y el sistema capitalista, ante todo contra el proletariado y todos los oprimidos. Por lo tanto, la lucha contra la violencia policial sólo puede librarse desde una perspectiva anticapitalista y proletaria. Hacerlo en nombre de la democracia y pedir educadamente al gobierno burgués que "escuche" las reivindicaciones y tome "medidas concretas" para reformar la policía es un completo disparate. Peor aún, es desarmar a los proletarios, jóvenes o viejos, haciéndoles creer que sería posible obtener concesiones en lugar de arrancarlas mediante la lucha abierta. ¡El miedo a desatar la cólera proletaria será siempre un freno mucho más poderoso a las exacciones de los esbirros de la burguesía que los llamamientos pacíficos al gobierno!
Para poner fin a la violencia policial y a todos los crímenes burgueses, el único camino no ilusorio es la reanudación de la lucha de clases revolucionaria organizada contra el capitalismo. Los primeros pasos inmediatos son el apoyo a las víctimas de la represión y la solidaridad con todos los proletarios amenazados, que son esenciales para cerrar las filas del proletariado contra la burguesía y su Estado. Los siguientes pasos serán la reorganización clasista del proletariado y la reconstitución de su partido revolucionario para dirigir la lucha hasta el derrocamiento del capitalismo asesino.
Partido Comunista Internacional,
15/07/23
www.pcint.org
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(1) Nahel es el joven de 17 años asesinado a sangre fría por un policía el 27 de junio en Nanterre, un suburbio de París. Una web especializada ha identificado más de 5.000 casos más o menos graves de violencia policial en Francia en menos de cuatro años, una cifra por debajo de la realidad. Ver violentepolicieres.fr
Francia
¡Basta ya de manifestaciones procesionales!
¡Sólo la lucha de clases proletaria puede salir victoriosa!
La Intersindical convocó una nueva jornada de acción contra la reforma de las pensiones;
según el nuevo dirigente de la CGT, S. Binet, "la lucha no está perdida" (Le JDD, 4/6).
En realidad, la lucha se perdió en cuanto se confió su destino a quienes no quieren luchar.
Desde el principio, la Intersindical, que concibió la movilización únicamente como un medio
de presión para abrir el diálogo con el gobierno y apoyar el carnaval parlamentario afirma
con orgullo que "intentó mantener una movilización pacífica, festiva y popular" (comunicado
de prensa de la Intersindical, 23/2/22) y no dio a la jornada del 6 otro objetivo que "permitir
a todos los asalariados hacerse oír por los parlamentarios" (!); anunció que iría "a reunirse
con los diputados de todas partes para invitarles a votar sobre [un] proyecto de ley"
(comunicado de prensa, ibid.), cuyo autor admitió que aunque se aprobara no conduciría
a nada... El cretinismo parlamentario (como decía Marx) ¡a la enésima potencia!
Binet se queja: si se elude este proyecto de ley, "los ciudadanos pueden preguntarse:
¿serían entonces inútiles nuestros diputados?". (El JDD, ibid.). De hecho, los diputados,
el parlamento y todo el sistema democrático no sirven para nada a los proletarios y a sus
reivindicaciones; al contrario, sirven para desviarles de la única vía para obtener satisfacción:
la lucha abierta, mediante huelgas que ataquen los beneficios capitalistas y el buen
funcionamiento del Estado. ¡Una lucha real no es una feria alegre y festiva! Ayudando a
difundir la creencia en la virtud de la acción parlamentaria de la manera más absurda,
gritando sobre la "crisis democrática" (después del 29.3); ocultando así el hecho de que
la democracia burguesa tiene una función esencialmente antiproletaria, la Intersindical
demuestra una vez más su oposición a una defensa real de los intereses proletarios.
La democracia se basa en la mentira de que todos los ciudadanos son iguales y que todos pueden
expresar y realizar por igual sus aspiraciones a través de las instituciones democráticas. Pero
la realidad es bien distinta: hay poderosos capitalistas que conforman la opinión pública y
una masa impotente; los ciudadanos están divididos en clases sociales con intereses
contrapuestos y la clase capitalista propietaria de toda la riqueza ha conformado las
instituciones, desde el parlamento hasta el Estado, para defender sus intereses y su dominio
sobre la sociedad. En este marco, la institución burguesa decisiva, la que concentra todo el poder
de la clase dominante, es la del Estado, teniendo el parlamento sólo un papel accesorio: el circo
parlamentario sirve sobre todo para engañar a la población.
LA LUCHA DE CLASES PROLETARIA ES LA CLAVE DE LA VICTORIA Recurrir a las instituciones burguesas es por tanto un callejón sin salida peligroso para
los proletarios, una verdadera pista falsa. La única manera de resistir a los ataques burgueses,
de obtener resultados, es la lucha abierta y decidida, como acaban de demostrar los
trabajadores de Vert Baudet (Nord) tras más de 2 meses de huelga y de resistencia a
las intimidaciones y ataques policiales.
Muy diferente al camino indicado por la Intersindical: inflexibles en cuanto a la colaboración de
clases y el diálogo social, los dirigentes sindicales se apresuraron a reunirse con el presidente del
Consejo y se preparan, no para la lucha, sino para "propuestas comunes" a negociar para que
"se tengan en cuenta las preocupaciones de los asalariados". Si los proletarios no quieren que se atiendan educadamente sus preocupaciones, sino que
se consigan sus reivindicaciones fundamentales, sobre las pensiones y los salarios, sólo
pueden hacerlo mediante una lucha real, no a través de las instituciones democráticas o
de manifestaciones-procesiones repetidas. Y esta lucha debe llevarse a cabo sobre una
base de clase, independientemente de los partidarios del interclasismo, con métodos y
medios clasistas, uniendo a todos los proletarios, jóvenes y viejos, franceses e inmigrantes,
hombres y mujeres, activos y jubilados, empleados y desempleados, contra la patronal
y el Estado burgués. Esta es la clave de la victoria en las próximas luchas que nos esperan
con las "reformas" y leyes antiobreras prometidas por el gobierno, mientras la inflación
que sigue erosionando el nivel de vida impone la lucha por los salarios.
¡Por la lucha de clases contra todos los ataques burgueses! ¡Por la reanudación de la lucha revolucionaria contra el capitalismo en unión
con los proletarios de todos los países!
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
Francia
Ante el fracaso de la táctica sindical, sólo hay una alternativa: ¡la lucha de clases anticapitalista!
A pesar de que en los últimos tres meses millones de proletarios se han movilizado, manifestado y declarado en huelga contra la "reforma" de las pensiones deseada por los capitalistas y aplicada por el gobierno a su servicio, éste no ha dado marcha atrás.
Este fracaso no se ha debido a la falta de determinación de los trabajadores, desmintiendo a quienes aseguraban que los proletarios estaban resignados después de haber sido doblegados por la imposición de toques de queda y otros confinamientos durante la crisis de Covid. Todo ha sido mérito de la orientación dada al movimiento por la Intersindical. Esta última, temiendo un "estallido social" (como no ha dejado de repetir en sus llamamientos al gobierno y a Macron) ha retomado la vieja táctica de las movilizaciones parciales -mediante repetidas "jornadas de acción" a intervalos más o menos distantes y "huelgas intermitentes" en algunos sectores aislados- con el pretexto de reducir los sacrificios realizados durante la lucha y ahorrar la energía de los huelguistas y manifestantes. Esta misma táctica condujo a la derrota en las grandes luchas anteriores por las pensiones porque, como todo el mundo puede ver, debilita efectivamente la lucha, agota a los proletarios en vanas "jornadas de acción" sin futuro y acaba inevitablemente por desmoralizarlos. Pero para los dirigentes sindicales, verdaderos bomberos sociales infaliblemente apegados a la defensa del orden establecido, esta táctica les permite minimizar los daños causados a la economía capitalista y evita en la medida de lo posible cualquier "desbordamiento" de la lucha proletaria... que correría el riesgo de convertirse en una verdadera lucha de clases uniendo a todos los proletarios contra los capitalistas y su Estado.
La orientación de la Intersindical se deriva inevitablemente de la naturaleza de las organizaciones que la componen: sumidas en la red burguesa de colaboración de clases, orgullosas de mostrar a la burguesía su actitud "responsable", no pueden sino dar la espalda a cualquier lucha por el respeto de los principios de diálogo entre los "interlocutores sociales" y de paz social. Por eso, después de alinear su movilización con las aventuras del circo parlamentario, desde hace unos días piden una simple "pausa" de la reforma, el nombramiento de un "mediador"; en el último comunicado de la Intersindical (28/3) ya no se habla de retirar la reforma; y, a pesar del claro rechazo de sus propuestas por parte de las autoridades, como fieles servidores, se han apresurado a reunirse con el primer ministro...
¡POR UNA ORIENTACIÓN DE CLASE EN LA LUCHA PROLETARIA!
Hay quienes imaginan que sería posible empujar a las direcciones sindicales a convocar una huelga general hasta la victoria. Pero si, excepcionalmente, convocaran una huelga general, sólo sería para controlar el movimiento y garantizar la defensa de los intereses de la economía burguesa. No hay otra alternativa a la orientación de clase en la lucha, en ruptura total con la orientación legalista y pacifista del aparato sindical, contra la demagogia de los partidos pseudo-obreros o "rebeldes" y sus satélites, y por tanto en ruptura con la influencia de las múltiples fuerzas pro-burguesas de colaboración de clases.
La organización independiente sobre una base de clase es la única manera de que los proletarios tomen sus luchas en sus propias manos, eviten la derrota y se preparen para el ataque general contra el capitalismo el día de mañana.
Contra la "reforma" de las pensiones y contra todos los ataques burgueses, ¡por una orientación de clase en la lucha, rompiendo con las orientaciones derrotistas de las organizaciones colaboracionistas!
¡Unión en la lucha de todos los proletarios, públicos y privados, empleados y desempleados, activos y jubilados, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, franceses e inmigrantes!
Reducción drástica de la jornada laboral y de la edad de jubilación.
¡Aumento general de los salarios, las prestaciones de desempleo, las pensiones y todos los mínimos sociales!
Contra toda discriminación, ¡igual salario por igual trabajo!
Regularización de los trabajadores irregulares.
No a la represión policial.
¡Revocación de todos los cargos contra huelguistas y manifestantes!
Solidaridad con los huelguistas.
Por la lucha revolucionaria contra el capitalismo, contra sus preparativos de guerra y su dominio imperialista, ¡unidad de los proletarios de todo el mundo!
5 de abril de 2023
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
3 comunicados de prensa sobre la situación de S., entre la vida y la muerte tras la represión en Sainte-Soline
“En la etapa actual abierta por el movimiento contra la reforma de
las pensiones, la policía mutila e intenta asesinar para impedir el
levantamiento, y defender a la burguesía y su mundo.
Pero nada debilitará nuestra determinación de poner fin a su dominio.”
Comunicado N°1 de compañeros de S.
“El sábado 26 de marzo, nuestro compañero S. fue alcanzado en la cabeza por una granada explosiva durante la manifestación contra los embalses. A pesar de su estado crítico, la prefectura impidió intencionadamente que los servicios de urgencias intervinieran en primer lugar y que le trasladaran a una unidad de cuidados adecuada en segundo lugar. Actualmente se encuentra en reanimación neuroquirúrgica. Su pronóstico vital sigue estando comprometido.
El estallido de violencia represiva que sufrieron los manifestantes se saldó con centenares de heridos, varios de ellos con lesiones físicas graves, tal y como recogen los diversos informes disponibles. Los 30.000 manifestantes habían acudido con el objetivo de bloquear la construcción del megaembalse de Sainte-Soline, un proyecto que pretende monopolizar la gestión del agua en manos de una minoría que se beneficia de un sistema capitalista que no tiene nada más que defender salvo la muerte. La violencia del brazo armado del Estado democrático es la expresión más clara de esto.
En la etapa actual abierta por el movimiento contra la reforma de las pensiones, la policía mutila e intenta asesinar para impedir el levantamiento, y defender a la burguesía y su mundo. Pero nada debilitará nuestra determinación de poner fin a su dominio. El martes 28 de marzo y los días siguientes, reforcemos las huelgas y los bloqueos. Salgamos a la calle, por S. y por todos los heridos y encarcelados de nuestros movimientos.
Viva la revolución.
Camaradas de S.
pd: Si tienes alguna información sobre las circunstancias en las que hirieron a S., ponte en contacto con nosotros.Deseamos que este comunicado tenga la mayor difusión posible.
Comunicado N°2 de compañeros de S.
Mientras nuestro camarada Serge lucha como un león para aferrarse a la vida que el Estado intenta arrebatarle, asistimos a un nuevo estallido de violencia, esta vez procedente de los medios de comunicación, que intentan presentarlo como un individuo que debería ser legítimamente fusilado. En la actualidad, Serge sigue en coma con pronóstico reservado. Nuestra solidaridad para Mickaël y a todos los que han sido objeto de violencia policial.
Las palabras del Estado se repiten incansablemente en las principales plataformas para dar un perfil mediático al enemigo que quieren combatir. La cortina de humo no aguanta ya las decenas de testimonios de primera mano que reconstruyen los hechos. La gendarmería utilizó granadas para herir explícitamente a los manifestantes y voluntariamente actuó con negligencia denegando los primeros auxilios a tiempo, incluso si esto significaba dejar a los compañeros morir.
Los servicios de inteligencia están distribuyendo los antecedentes penales de Serge a las redacciones de las principales agencias de prensa para imponer el punto de vista de la policía y difamar lo que somos. No nos entretendremos aquí desmontando cada una de las versiones policiales tergiversadas deliberadamente. Eso sería tanto como creer que puede haber alguna verdad sobre este asunto proveniente de las cloacas de la propaganda estatal y mediática. Serge, como luchador revolucionario, ha participado durante años con toda su determinación en diferentes luchas de clase contra nuestra explotación, siempre preocupado por la ampliación, el fortalecimiento y las victorias para los proletarios.
Porque sí, no podemos resignarnos a que nos aplasten.
Llamamos a todos los que le conocen a hablar con sus amigos y camaradas sobre quién es. Pero debemos recordar siempre una cosa: Serge, en la lucha, rechaza la estrategia del poder para separar a los “buenos” luchadores de los “malos”. Estamos con él en esta línea.
El martes 28 de marzo, en pleno movimiento contra la reforma de las pensiones en Francia, personas de todo el mundo tuvieron la iniciativa de mostrarnos su solidaridad. También hemos recibido muchos mensajes de compañeros de otros países. Les agradecemos calurosamente y les invitamos a continuar y reforzar la lucha. Ya están previstas otras iniciativas y llamamos a los solidarios a sumarse a ellas y a multiplicarlas, sin moderación, en Francia y en el mundo.
Llamamos a una difusión masiva de este comunicado.
PD: Circulan muchos rumores sobre la salud de Serge. No los difundáis. Os mantendremos informados a medida que evolucione la situación.
Comunicado de los padres de Serge
Nuestro hijo Serge se encuentra actualmente hospitalizado con “pronóstico vital reservado”, a raíz de la herida causada por una granada GM2L, durante la manifestación del 25 de marzo de 2023 organizada en Sainte-Soline (79) contra los proyectos de embalses de riego.
Presentamos una denuncia por tentativa de homicidio, obstrucción deliberada a la llegada de los servicios de urgencia, y por violación del secreto profesional en el marco de una investigación policial, y utilización indebida de información contenida en un expediente.
A raíz de los diversos artículos aparecidos en la prensa, muchos de ellos inexactos o engañosos, queremos hacer saber que:
Sí, Serge está en la lista “S” —como miles de activistas en la Francia actual.
Sí, Serge ha tenido problemas judiciales —como la mayoría de las personas que luchan contra el orden establecido.
Sí, Serge ha participado en muchos mítines anticapitalistas —como millones de jóvenes en todo el mundo que piensan que una buena revolución no estaría de más, y como los millones de trabajadores que luchan actualmente contra la reforma de las pensiones en Francia.
Consideramos que no se trata de actos criminales que mancillarían a nuestro hijo, sino que, por el contrario, estos actos le honran.
Los padres de Serge
29 de marzo de 2023
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OTROS COMUNICADOS:
[recibimos y publicamos]
Hoy, mientras escribimos estas lineas, los compañeros franceses se encuentran en la novena jornada de Huelga convocada contra la reforma de las pensiones. Difundimos, promovemos, apoyamos... Por la extensión de las luchas, y por la solidaridad de clase
"Pero, ¿qué se esconde realmente detrás de este enfrentamiento y su puesta en escena? ¿Qué se apodera de los corazones, da coraje o rabia? Seguramente lo que está en juego es el rechazo del trabajo. Evidentemente, nadie se atreve a decirlo así porque en cuanto hablamos de trabajo, una vieja trampa se cierne sobre nosotros. Su mecanismo es sin embargo rudimentario y bien conocido, detrás del concepto mismo de trabajo, "nosotros" hemos confundido deliberadamente dos realidades muy distintas. Por un lado, el trabajo como participación singular en la vida colectiva, su riqueza y su creatividad. Por otro lado, el trabajo como forma particular de esfuerzo individual en la organización capitalista de la vida, es decir, el trabajo como dolor y como explotación. Si nos aventuramos a criticar el trabajo, o incluso a desear su abolición, la mayoría de las veces se entenderá como un capricho pequeñoburgués o un nihilismo dog-punk. Si queremos comer pan, necesitamos panaderos, si queremos panaderos, necesitamos panaderías, si queremos panaderías, necesitamos albañiles y para la masa que metemos al horno, necesitamos campesinos que siembran, cosechan, etc. Obviamente, nadie está en posición de disputar tal evidencia. El problema, nuestro problema, es que si tanto rechazamos el trabajo, si somos millones los que estamos en las calles golpeando el pavimento para que no nos inflijan dos años más, no es porque 'somos flojos'. o soñar con pertenecer a un club de Bridge, sino porque la forma que toma el esfuerzo común y colectivo en esta sociedad es invivible, humillante, muchas veces sin sentido y mutiladora. Si lo piensas, nunca luchamos por la jubilación, siempre contra el trabajo."




