Brasil. El significado de la elección de Bolsonaro y las tareas de los proletarios de vanguardia.



El candidato de derecha Jair Bolsonaro, un veterano del parlamentarismo brasileño (ha sido miembro del parlamento durante 18 años bajo varias etiquetas), denunciado por la mayoría de la prensa internacional (1) por sus declaraciones racistas, sus declaraciones escandalosas sobre varios temas y sus diatribas violentas (2), fue elegido el 28 de octubre como Presidente de la República frente a Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (3). Unas semanas antes, en las elecciones legislativas del 7 de octubre, su partido, el PSL (Partido Social Liberal) había pasado de 1 escaño a 52 en el parlamento.

1. La elección de Bolsonaro no es el advenimiento del fascismo. Sin duda, Bolsonaro es un admirador del fascismo y un nostálgico de la dictadura militar (que el movimiento al que pertenece encuentra tan dulce), etc. Pero el advenimiento del fascismo significa un cambio profundo, no solo del régimen político (que puede mantener apariencias democráticas), sino sobre todo en el equilibrio de poder entre las clases: en otras palabras, la represión brutal y sangrienta de un movimiento proletario y revolucionario que constituía una amenaza real o potencial para el orden burgués (incluso cuando el fascismo siempre consolida y acentúa una derrota ya infligida al proletariado por el sistema democrático y por las fuerzas reformistas y oportunistas). No hay nada similar en Brasil: los círculos burgueses gobernantes no necesitan establecer un régimen fascista para asegurar la permanencia de su poder económico y social que, desafortunadamente, nadie ha amenazado.

2. Hay quienes están indignados por que, además de Trump, los diversos gobiernos de América Latina y el mundo felicitaron a los nuevos electos, a pesar de las críticas de los medios de comunicación contra él, contra sus declaraciones racistas, misóginas y homófobas; a pesar de las amenazas a las poblaciones amerindias y al medio ambiente. Incluso Maduro, el presidente de Venezuela cuya denuncia fue uno de los temas recurrentes de la campaña electoral de Bolsonaro (hasta el punto de alimentar rumores de una intervención militar contra ese país en el caso de acceder al poder) felicitó al "pueblo brasileño", ¡Por haber elegido a este último! Detrás de las contiendas electorales, el factor fundamental en juego en Brasil es la "cuestión social"; o, para decirlo claramente, la lucha de clases de la burguesía contra el proletariado, y se entiende que todos los gobiernos burgueses están del mismo lado que Bolsonaro y que pueden estar satisfechos con su elección. La victoria de este último (cuya campaña fue financiada por los grandes capitalistas, en particular el sector agroalimentario, y apoyada por los medios de comunicación), significa que los sectores decisivos de la burguesía brasileña consideran la creación de un gobierno autoritario como algo necesario para resolver el problema; problema que debe afrontar, pasando la página política del Partido de los Trabajadores (PT): aquella fue una política "reformista" basada en un acuerdo con las fuerzas políticas de derecha para dar cierta satisfacción a los estratos "populares", mientras se llevaba a cabo una acción fundamentalmente pro-capitalista. Esta política ha funcionado durante más de una década, años de rápido crecimiento económico en Brasil, basados en particular en los altos precios de las materias primas, en las cuales el país es rico, y en el auge de la industria agroalimentaria. Por lo tanto, los gobiernos del PT pudieron ofrecer perspectivas de promoción social a algunos sectores e implementar algunas medidas sociales para los más pobres. Pero como esa política no atacó el privilegio social burgués, sino que defendió los intereses capitalistas fundamentales, no redujo en absoluto las desigualdades sociales. La persistencia de la miseria es la principal causa del crimen que arrasa el país (4). Además, la política del PT también ha sido acompañada por una generalización de la corrupción política. Las crecientes dificultades económicas, además de la profunda recesión conocida por el país, han socavado esta política, obligando a los gobiernos del PT a adoptar medidas de "austeridad" y "antisociales". Esto ha provocado importantes reacciones por parte de la población, en particular movimientos extensos por el problema del transporte. Una de las características de estas manifestaciones ha sido que estaban dirigidas por corrientes pequeñoburguesas ferozmente hostiles a todo lo que evocaba al socialismo y cosas por el estilo. Del mismo modo, los escándalos de corrupción han provocado grandes manifestaciones populares lideradas por fuerzas de derecha que exigen el despido (que finalmente obtuvieron) de la presidenta Dilma Rousseff (del PT), reemplazada por su vicepresidente de derecha, Tremer (del PMDB). Los líderes del PT hablaron de un "golpe de estado" institucional. Las medidas antiproletarias adoptadas y las previstas sobre todo por el gobierno de Tremer han provocado el descontento de los trabajadores hasta obligar a los sindicatos a organizar huelgas generales. Pero el aparato sindical, en particular del principal sindicato, la CUT, vinculada al PT, logró contener estas reacciones dirigiéndolas hacia una victoria de la izquierda en las elecciones de este año. Sin embargo, el gobierno de Tremer demostró ser incapaz de utilizar el tiempo que le daban los sindicatos para seguir con sus "reformas" (es decir, los ataques antiproletarios) consideradas urgentes para reiniciar la economía, no solo por el gobierno y los capitalistas brasileños, sino también por las instituciones internacionales como el FMI: las medidas para restablecer la tasa promedio de ganancia de la economía, mediante el aumento de la explotación del proletariado, en particular sobre la cuestión de las pensiones y la seguridad social, etc. Para los capitalistas pues se hacía necesario un nuevo gobierno "fuerte" y una nueva orientación autoritaria.

3. Es significativo que los partidos burgueses tradicionales se hayan derrumbado en las elecciones, mientras que el PT, en general, ha resistido relativamente (el PT tiene el mayor grupo parlamentario, por delante del de Bolsonaro). El clientelismo del PT le permitió mantener cierta influencia electoral, mientras que los partidos burgueses tradicionales han visto cómo sus apoyos financieros y sus medios de comunicación se alejan para empujar a un extraño prácticamente desconocido. Esta es la demostración de que los círculos burgueses más influyentes sintieron la necesidad de pasar página después de los años del PT, para aumentar la explotación capitalista, pero también para contener (pero no eliminar) la corrupción indisolublemente vinculada a la gestión del PT, que había aumentado hasta hasta el punto de privatizar sectores no rentables y convertirse en un obstáculo para el buen curso de la economía. Bolsonaro llegó al poder no para establecer el fascismo, sino para atacar a los trabajadores más a fondo, no para eliminar la "Nueva República" que sucedió a la dictadura, sino para reformarla en un sentido autoritario. Su discurso reaccionario, de seguridad y represivo es útil en este contexto, mientras que la burguesía ilustrada cierra sus narices ante sus excesos más gruesos.

4. Es erróneo creer que la victoria de los "populistas" o de los partidos de extrema derecha en Brasil o en cualquier otro lugar se nutra del "fracaso de los reformistas". Es el éxito de los reformistas lo que abre el camino para los gobiernos de derecha; éxito no en relación con su propaganda y sus promesas electorales, que sabían que no podían implementar, sino en relación con su función efectiva en la escena de la política burguesa: haciendo pasar las medidas requeridas por los capitalistas y evitando o desviando las luchas de resistencia proletarias. Una vez que los reformistas han hecho lo que pueden de esta manera, ceden el paso a los gobiernos de derecha que no hacen más que acentuar su política (como las democracias bien engrasadas en Europa), o incluso son rechazados por la burguesía, como es el caso de Brasil, donde Dilma Roussef fue depuesta y Lula fue encarcelado por corrupción para evitar que compitiera en las elecciones presidenciales (el fundador del PT sigue siendo uno de los políticos brasileños más populares).

5. Es absurdo quejarse de que la democracia está amenazada en el mundo por el advenimiento de regímenes autoritarios o de extrema derecha, etc., como si el mundo hubiera vivido hasta ahora en una situación satisfactoria que debería haberse defendido o recuperado. Esta es una posición abiertamente conservadora, antirrevolucionaria y, sobre todo, centrada en Occidente: la "democracia" es realmente solo la máscara de la dictadura de la burguesía para el mantenimiento de la paz social en países suficientemente ricos. En otros lugares, o cuando las dificultades económicas aumentan demasiado y las tensiones sociales se agudizan, la dictadura de la burguesía se vuelve más abierta y el velo democrático desaparece antes del establecimiento de regímenes autoritarios. La evolución del capitalismo se dirige inexorablemente hacia el fin del estado social y las concesiones otorgadas por la clase dominante en los países capitalistas más desarrollados para anestesiar al proletariado, en particular a través de la acción de los partidos de izquierda y las organizaciones colaboradoras que se nutren de estas concesiones. Pero la clase dominante se esfuerza y siempre intentará mantener la fachada de la democracia tanto como sea posible y alimentar las ilusiones democráticas, tan útiles para la conservación social. No es casual que el mismo "fascista" Bolsonaro se declare a sí mismo "amante de la libertad y la democracia" ... El futuro que espera al capitalismo, constreñido como está por sus crisis recurrentes, es el empeoramiento de la explotación, la opresión y la represión, de las cuales los regímenes autoritarios son sólo los medios; el empeoramiento de las tensiones intercapitalistas y las tensiones bélicas que han devastado al mundo durante mucho tiempo fuera de las democracias occidentales y de las que estas mismas democracias son responsables. Combatir esta perspectiva es esencial, pero no estableciendo de manera implícita o explícita el objetivo de volver a un status quo anterior, a una era pasada de capitalismo "bueno" y a una democracia "feliz": ese momento ha sido el del dominio abrumador de la burguesía sobre el proletariado y los pueblos oprimidos del mundo.

6. Hay quienes se han quejado de que no existiera un "Frente Republicano" para evitar la victoria electoral de Bolsonaro (a imagen de lo que se practica en Francia, donde los partidos de izquierda y de derecha se unen en nombre de la defensa del Estado democrático contra el partido de extrema derecha Frente Nacional, o como sueñan en Italia para detener la tendencia racista). El PT ha tratado de vincular a su candidatura, en el marco de un "Frente Democrático", a personalidades y partidos burgueses, pero sin mucho éxito: sus socios burgueses habituales lo han abandonado, como el PMDB o el ex presidente Cardoso, que dijo que no iba a elegir entre los dos candidatos. Sin embargo, todos los partidos de "extrema izquierda" que formaron un "frente" con el PT y el PCdoB para la segunda ronda, como el PSOL, pero también los que recordaban que si el candidato del PT hubiera sido elegido se pondría en contra de los proletarios, o los trotskistas del PSTU o el MRT (que se jactaron de que nunca habían apoyado al PT), llamaron a votar por él contra Bolsonaro. Este ha sido también el caso del pequeño sindicato CSP-Conlutas que llamó a "bloquear a Bolsonaro tanto en las urnas como en la calle". Hacer creer que es posible bloquear los ataques capitalistas, no a un individuo, que este individuo está promoviendo abiertamente, votar por un partido pro burgués responsable de una serie de ataques anteriores y que promete hacer otros, es una posición oportunista absolutamente antiproletaria. No es en el terreno electoral, apoyando a los lacayos de la burguesía, sino en el terreno de la lucha y en las posiciones de clase independientes, donde se puede resistir a los capitalistas y a sus gobiernos, ya sean de derecha o de izquierda. Todos aquellos que difunden ilusiones sobre el PT y el sistema electoral democrático son adversarios de la lucha de clases proletaria.

7. Después de la derrota electoral, los partidos y sindicatos denominados "obreros", "socialistas" o "revolucionarios", llaman, según su costumbre, a la formación de "frentes" lo más amplios posibles contra el presidente electo y las medidas que tomará su futuro gobierno (Bolsonaro no se hará cargo de este hasta principios del próximo año). Cubren sus hermosas propuestas de discursos radicales, "anticapitalistas", pero su actitud hacia las elecciones ya ha demostrado qué hay que esperar: estas palabras son solo polvo en los ojos, para ocultar su aplastamiento ante las fuerzas de la colaboración de clase, como también lo demuestra su nacionalismo: la "soberanía nacional" de Brasil (presumiblemente amenazada por Bolsonaro) y los intereses de los proletarios brasileños no se pueden defender al mismo tiempo. El proletariado de Brasil tiene una rica tradición de luchas y, sin duda, volverá a luchar contra los ataques capitalistas ahora y en el futuro. Pero lo que ha faltado hasta ahora es una orientación política de clase que pueda permitirle escapar de las garras del oportunismo colaboracionista. Esta orientación solo puede ser dada por el partido de clase, internacionalista e internacional, basado en el programa comunista integral e invariante. Dar los primeros pasos hacia el establecimiento de este partido, rompiendo con las desastrosas orientaciones del PT y sus satélites es tarea de los proletarios de vanguardia, una tarea que, en el período que se abre, será cada vez más imperativa. Este es el único camino a seguir, no hacia el espejismo del establecimiento de una democracia ideal, sino hacia el derrocamiento de la burguesía y su estado y el establecimiento de la dictadura del proletariado, en colaboración con los proletarios de todo el mundo, para acabar con el capitalismo.

Partido Comunista Internacional (el proletario)
4 noviembre 2018
www.pcint.org



(1) La candidata de Haddad fue Manuela d'Avila, miembro del PC brasileño (PC do B).

(2) Un ejemplo significativo: el influyente semanario británico The Economist ha denunciado repetidamente a Bolsonaro como un "peligro para la democracia" en Brasil.

(3) En su última reunión pública el 21 de octubre, dijo, hablando de los partidarios de su adversario Haddad y los militantes de izquierda: "La limpieza que haremos es mucho más amplia. Esta banda, si desea quedarse aquí, tendrá que someterse a nuestra ley, dejar el país o ir a prisión (…). Esta patria es nuestra, no es la de esta pandilla con la bandera roja y el cerebro adoctrinado ... Estos desechos rojos serán expulsados de nuestra patria (...) Será una limpieza jamás vista en la historia de Brasil (…). Los Bandidos del Movimiento de los Sin Tierra (MST), matones del movimiento de los trabajadores sin hogar (MTST, por sus siglas en inglés)... sus acciones serán calificadas como terroristas. Terror en el campo o en la ciudad. Y tú, Lula da Silva, si esperas que Haddad se convierta en presidente para firmar el decreto de gracia, te digo una cosa: irás a pudrirte en la cárcel, Haddad tampoco irá para visitarte, no. Lo hará para estar durante años a tu lado". ¡Estas declaraciones no impidieron a la candidatura del PT llamarle para felicitarle después de su elección y desearle buena suerte!
(4) Una ONG identificó 64.000 víctimas de asesinato en 2017, mientras que en el mismo año la policía mató a 5.159 personas (¡un 20% más que el año anterior!). ¡Las fuerzas de la represión no esperaron a que Bolsonaro se mostrara brutal! Es comprensible que el tema de la inseguridad haya sido un tema importante en las elecciones: Brasil es uno de los países del mundo donde el crimen es mayor (http://www.forumseguranca.org.br/publicacoes/anuario-brasileiro-de-seguranca-publica-2018/).


Hace dos meses publicamos aquí un llamado para una reunión internacional en Kurdistán firmado por “Algunos militantes en Kurdistán, Irak” en relación con el desarrollo y la intensificación de la lucha de clases en la región de Medio Oriente y especialmente en Irak e Irán.
Pero una cosa es traducir y/o publicar y difundir materiales de grupos militantes como una tarea práctica para desarrollar juntos la comunidad proletaria de lucha y crítica, y otra cosa es estar de acuerdo (o no) completamente sobre el contenido del texto.
Desde entonces, se desarrolló una discusión internacional en torno a este llamamiento. Las siguientes líneas son un reflejo de esta discusión, discusión que también fue la base para el desarrollo de nuestras críticas del texto.
Cuando recibimos este llamamiento, lo consideramos como una iniciativa de nuestra clase, un esfuerzo militante para centralizarse y centralizar la acción directa del proletariado en la región de Medio Oriente, aunque pueda no corresponder con todos nuestros criterios y tampoco lo habríamos escrito de esta manera, aunque sus jalones y muchos puntos siguen sin resolverse o son inciertos, incluso muy vagos, y requieren una profundización y una aclaración…
Desde estos últimos años y meses la lucha de clases en la región es cada vez más intensa: manifestaciones, disturbios, ocupaciones, quema de edificios gubernamentales y de milicias, el proletariado armándose, reorganizando sus fuerzas… luchando contra la explotación y la dictadura global del valor que impide el desarrollo e imposición de la dictadura de las necesidades humanas.
Por lo tanto, parece lógico que los grupos proletarios locales intenten organizarse y desarrollar nuestro asociacionismo de clase, tratando de compartir y centralizar sus actividades; todo esto no solo en el cuadro de un Estado nacional sino también (lo que es importante) a nivel internacional. Solo podemos saludar tales intentos, porque son cruciales para la continuación, el desarrollo y la expansión de la lucha de clases, y más aún cuando crezcan a partir de la realidad local de la lucha de clases, como es el caso en Irak.
Sin caer en la trampa de un excesivo optimismo y sobrevaloración, no queríamos descartar (y nunca se trató de que descartemos) esta iniciativa, lo que nos hubiera hundido en una indiferencia irresponsable y en el liquidaciónismo o en la autosatisfacción y complacencia… Ayer, hoy y mañana, los comunistas estuvieron, están y estarán todavía enfrentados a docenas y cientos de iniciativas con criterios poco claros, con perspectivas borrosas y evasivas, que tuvieron, tienen, y tendrán aún que dirigir, aclarar, profundizar, coordinar y centralizar los elementos más decididos del proletariado en lucha… para erradicar el veneno de la contrarrevolución de nuestras filas…
De toda la vida, los comunistas (e insistimos una vez más aquí en el hecho de que el nombre formal que nos damos no es una garantía ni el elemento más decisivo en el desarrollo de nuestra lucha), así pues los comunistas siempre han tenido que luchar mucho para criticar, denunciar, derribar, aniquilar, erradicar cualquier tendencia socialdemócrata que se destile dentro de nuestras luchas, nuestras estructuras militantes, en nuestros textos, llamados, manifiestos… como un veneno para vaciarlos de su sustancia subversiva, para desviarlos de su objetivo final: la abolición del trabajo asalariado y, por lo tanto, del capital y su Estado (y viceversa), así como del presente estado de cosas …
Estos son básicamente los motivos por los que decidimos publicar y difundir el llamamiento.
Pero, por otro lado, fuimos y somos, por supuesto, conscientes de las debilidades importantes de este llamamiento.
Es particularmente la falta de criterios claros para los posibles participantes. ¡Una reunión internacional e internacionalista no es un debate abierto (una conferencia) donde todo puede discutirse y cuestionarse! Si el tema de la reunión internacional debería ser discutir cuestiones tan importantes en torno a cómo centralizar las fuerzas proletarias, cómo voltear las armas contra nuestra propia burguesía, cómo transformar una guerra entre burgueses en una guerra civil… es necesario aclarar con quién queremos centralizarnos y sobre qué base. ¿A quiénes consideramos revolucionarios, internacionalistas, comunistas? ¿Quiénes pretenden serlo o aquellos cuya práctica demuestra que lo son? Creemos que una discusión internacionalista puede tener lugar solo con los grupos que comparten las posiciones fundamentales de los comunistas: el internacionalismo, el derrotismo revolucionario, la lucha contra el trabajo asalariado, contra el Estado, contra el Capital...
También debemos rechazar una especie de fetichismo de la lucha armada como aparece en el llamado. Si insistimos en el hecho de que el proletariado tiene que armarse, si la situación en el Kurdistán lo exige como una necesidad imperiosa para que los proletarios sobrevivan, difícilmente podemos defender o alabar a ningún tipo de milicia o unidad de autodefensa como tal, ni considerarlo como un salto cualitativo como tal en la guerra de clases. La lucha armada no es revolucionaria como tal. La lucha armada puede ser revolucionaria solo como resultado de una práctica social revolucionaria del proletariado. Y es esta práctica social la que determina las formas de la lucha (armada). Lo que marca la diferencia entre cualquier núcleo armado y el ejército rojo es su contenido: su contenido de clase y su programa proletario que asume como tal.
También queremos insistir en la crítica del gradualismo sobre la comprensión de la lucha de clases que aparece en el llamado. Quisiéramos subrayar aquí que la lucha de clases no se está desarrollando gradualmente, desde una pequeña manifestación hasta la insurrección, desde un pequeño grupo proletario hasta un proletariado organizado como un partido mundial, sino por el contrario, a través de una serie de rupturas organizativas, aclaraciones programáticas que adoptarán inevitablemente formas violentas. Los comunistas no son leales a ninguna organización, grupo o partido, son leales solo al programa comunista y si la estructura dada se desvía de él, los comunistas no solo deberían abandonarla, sino organizarse fuera y en contra de ella. Una vez más es el contenido revolucionario el que prevalece.
No tenemos dudas de que es necesario centralizar las actividades proletarias en la región de Kurdistán. Pero, por supuesto, también existe la cuestión de la viabilidad de tal reunión internacional, especialmente en relación con la seguridad de los militantes participantes. ¿Son los compañeros “Militantes en Kurdistán, Irak” capaces de asumir tal responsabilidad en una región plagada de fuerzas militares y servicios secretos de todos los colores posibles?
Si se desarrolla un debate sobre estas cuestiones en el entorno internacionalista, si hay intentos de aclarar los problemas susodichos, debemos admitir que no hay muchas respuestas proporcionadas por los “Militantes en el Kurdistán de Irak”. ¿Se debe a la fuerte represión o problemas técnicos? ¿O nos confundimos al tomar en serio su llamado?
Cualquiera que sea la respuesta, no cambia nada el hecho de que los comunistas deben continuar encargándose de la descentralización de la acción directa, de las iniciativas locales y regionales, de la reagrupación de fuerzas militantes y los intentos de extender la lucha, por un lado, y, por otra parte, de la centralización “política” programática, a través de directrices centrales claras que determinan y definen el objetivo global que debe alcanzarse y el enemigo a destruir: es decir, centralización y descentralización no como una contradicción, sino como una parte del mismo proceso, del mismo movimiento, en Kurdistán y en todo el mundo.

Guerra de clases - 24/10/2018.


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Postface – Il était une fois un appel à une réunion internationale au Kurdistan… » TŘÍDNÍ VÁLKA # CLASS WAR # GUERRE DE CLASSE


Il y a deux mois, nous avons publié ici un appel à une réunion internationale au Kurdistan, signé par des « Militants au Kurdistan, Irak », en lien avec le développement et l’intensification de la lutte des classes dans la région du Moyen-Orient, en particulier en Irak et en Iran.
Mais une chose est de traduire et/ou publier et diffuser des matériaux de groupes militants comme une tâche pratique pour développer ensemble la communauté prolétarienne de lutte et de critique, une autre chose est d’accepter (ou non) complètement le contenu du texte.
Depuis lors, une discussion internationale s’est développée autour de cet appel. Les lignes qui suivent sont le reflet de cette discussion, une discussion qui a également servi de base au développement de nos critiques du texte.
Lorsque nous avons reçu cet appel, nous l’avons considéré comme une initiative de notre classe, comme un effort militant visant à se centraliser et à centraliser l’action directe du prolétariat dans la région du Moyen-Orient, même s’il peut ne pas correspondre à tous nos critères, même si nous ne l’aurions pas rédigé de cette manière, même si les jalons posés ainsi que de nombreux points restent en suspens ou sont peu clairs, voire très flous, et nécessitent un approfondissement, une clarification…
Depuis ces dernières années et ces derniers mois, la lutte de classe dans la région est de plus en plus intense : manifestations, émeutes, occupations, incendies de bâtiments gouvernementaux et de ses milices, armement du prolétariat, réorganisation de ses forces… lutte contre l’exploitation et contre la dictature mondiale de la valeur qui empêche le développement et l’imposition de la dictature des besoins humains.
Il semble donc logique que les groupes prolétariens locaux essaient de s’organiser, de développer notre associationnisme de classe, de partager et de centraliser leurs activités et tout cela, non seulement dans le cadre d’un État national, mais aussi au niveau international (ce qui est important). Nous ne pouvons que saluer ces tentatives, car elles sont cruciales pour la poursuite, le développement et la propagation de la lutte de classe, d’autant plus qu’elles sont issues de la réalité locale de la lutte de classe, comme c’est le cas en Irak.
Sans tomber dans le piège d’un excès d’optimisme et de surévaluation, nous n’avons pas voulu repousser (et il n’a jamais été question pour nous de repousser) cette initiative, ce qui nous aurait fait sombrer dans l’indifférence irresponsable et liquidatrice ou dans l’autosatisfaction nombriliste… Hier, aujourd’hui et demain, les communistes ont été, sont, et seront encore, confrontés à des dizaines, des centaines d’initiatives avec peu de critères clairs, avec des perspectives floues, évasives, qu’il a fallu, qu’il faut, et qu’il faudra encore, aux éléments les plus déterminés du prolétariat en lutte, de diriger, de clarifier, d’approfondir, de coordonner, de centraliser… pour extirper le poison de la contre-révolution de nos rangs…
De tout temps, les communistes (et nous insistons une fois de plus ici sur le fait que l’appellation officielle que nous nous donnons n’est ni une garantie ni l’élément le plus déterminant dans le développement de notre lutte), les communistes donc ont toujours dû batailler ferme pour critiquer, dénoncer, briser, anéantir, éradiquer toute tendance sociale-démocrate qui se distille au sein de nos luttes, de nos structures militantes, dans nos textes, appels, manifestes… comme un poison pour les vider de leur substance subversive, pour les dévier de leur objectif final : l’abolition du travail salarié et donc du capital (et vice versa), de l’état des choses actuel et de son État…
Ce sont là essentiellement les raisons pour lesquelles nous avons décidé de publier et de diffuser l’appel.
Mais d’autre part, nous étions et sommes bien sûr conscients des faiblesses importantes de cet appel.
C’est notamment le manque de critères clairs pour les participants potentiels. Une réunion internationale et internationaliste n’est pas un débat ouvert (une conférence) où tout peut être discuté et remis en question ! Si le problème de la réunion internationale, c’est de discuter de questions aussi importantes que : comment centraliser les forces prolétariennes, comment retourner les armes contre notre propre bourgeoisie, comment transformer une guerre inter-bourgeoise en une guerre civile…, il est dès lors nécessaire de clarifier avec qui nous voulons nous centraliser et sur quelle base. Qui considérons-nous comme révolutionnaire, internationaliste, communiste ? Ceux qui prétendent l’être ou ceux dont la pratique démontre qu’ils le sont ? Nous pensons qu’une discussion internationaliste ne peut avoir lieu qu’avec les groupes qui partagent les positions fondamentales des communistes – l’internationalisme, le défaitisme révolutionnaire, la lutte contre le travail salarié, contre l’État, contre le Capital…
Nous devons également rejeter une sorte de fétichisme de la lutte armée tel qu’il apparaît dans l’appel. Si nous insistons sur le fait que le prolétariat doit s’armer, si la situation au Kurdistan l’exige comme une nécessité absolue pour la survie des prolétaires, nous pouvons difficilement défendre ou faire l’éloge d’une quelconque milice ou d’unité d’autodéfense en tant que telle, ni considérer cela comme un saut de qualité en tant que tel dans la guerre de classe. La lutte armée n’est pas révolutionnaire en tant que telle. La lutte armée ne peut être révolutionnaire que par suite d’une pratique sociale révolutionnaire du prolétariat. Et c’est cette pratique sociale qui détermine les formes de la lutte (armée). Ce qui fait la différence entre un noyau armé et l’armée rouge, c’est son contenu – son contenu de classe, son programme prolétarien assumé comme tel.
Nous voulons également insister sur la critique du gradualisme dans la compréhension de la lutte de classe qui apparaît dans l’appel. Nous voudrions souligner ici que la lutte de classe ne se développe pas graduellement – depuis une manifestation jusqu’à l’insurrection, d’un petit groupe prolétarien au prolétariat organisé en parti mondial, mais au contraire à travers une série de ruptures organisationnelles, de clarifications programmatiques qui prendront inévitablement des formes violentes. Les communistes ne sont loyaux envers aucune organisation, groupe ou parti, ils ne sont loyaux qu’envers le programme communiste et si une structure donnée s’en écarte, les communistes devraient non seulement la quitter, mais aussi s’organiser en dehors et contre elle. Une fois encore, c’est le contenu révolutionnaire qui prévaut.
Nous ne doutons pas qu’il soit nécessaire de centraliser les activités prolétariennes dans la région du Kurdistan. Mais il y a bien sûr aussi la question de la faisabilité d’une telle réunion internationale, particulièrement en ce qui concerne la sécurité des militants y participant. Les camarades « Militants au Kurdistan, Irak » sont-ils en mesure d’assumer une telle responsabilité dans une région qui grouille de forces militaires et de services secrets de toutes les couleurs possibles ?
Si un débat sur ces questions se développe dans le milieu internationaliste, s’il existe des tentatives de clarification des problèmes susmentionnés, nous devons admettre qu’il n’y a pas beaucoup de réponses fournies par les « Militants au Kurdistan, Irak ». Est-ce dû à une dure répression ou à des problèmes techniques ? Ou avons-nous eu tort de prendre leur appel au sérieux ?
Quelle que soit la réponse, cela ne change rien au fait que les communistes doivent continuer à se charger de la décentralisation de l’action directe, des initiatives locales et régionales, du regroupement des forces militantes et des tentatives d’étendre la lutte, d’une part, et de la centralisation « politique », programmatique, par le biais de directives centrales claires qui déterminent et définissent l’objectif global à atteindre et l’ennemi à détruire, d’autre part… C’est-à-dire que la centralisation et la décentralisation ne constituent pas une contradiction, mais font partie du même processus, du même mouvement, au Kurdistan, dans le monde entier.
Guerre de classe - 24/10/2018.

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Afterword – Once upon a time there was an appeal for an international meeting in Kurdistan… » TŘÍDNÍ VÁLKA # CLASS WAR # GUERRE DE CLASSE




Two months ago we published here an appeal for an international meeting in Kurdistan signed by “Militants in Kurdistan, Iraq” in relation with the increasing and intensification of the class struggle in the region of Middle East and especially in Iraq and Iran.
But one thing is to translate materials from militant groups as a practical task to develop together the proletarian community of struggle and critics, another thing is to agree (or not) completely on the content of the text.
Since then an international discussion developed around and about this appeal. Following lines are a reflection of this discussion, discussion which was also the basis for development of our critics of the text.

When we received this appeal we considered it to be an initiative of our class, a militant effort to get centralized and to centralize proletarian direct action in the Middle East region, even though it may not correspond to all of our criteria, even if we would not have written it in this way, even if its milestones and many points remain unresolved or unclear, even very vague, and require a deepening, a clarification…
The class struggle in the region has been since these last years and months more and more intensive: demonstrations, riots, occupations, burning down of governmental and militia buildings, proletariat arming itself, reorganising its forces… struggle against exploitation and the global dictatorship of the value that prevents the developing and imposing of the dictatorship of human needs.
Therefore it seems to be logic that the local proletarian groups try to get organized, develop our class associationism, and try to share and centralize their activity and all this not only in the framework of a national state but (what is important) also internationally. We can only greet such attempts as they are crucial for the continuation, development and spreading of the class struggle, moreover when they grow up from the local reality of class struggle as it is the case in Iraq.
Without falling into the trap of an excess of optimism and overvaluation, we did not want to dismiss (and there has never been any question for us to dismiss) this initiative, what would have made us sinking into an irresponsible indifference and liquidationism or in self-centred complacency… Yesterday, today and tomorrow, communists have been, are, and will still be confronted with dozens, hundreds of initiatives with few clear criteria, with blurry and evasive perspectives, that it has been necessary, that it is necessary, and that it will still be necessary for the most determined elements of the proletariat in struggle to direct, clarify, deepen, coordinate, centralize… to uproot the counterrevolution poison from our ranks…
From time immemorial, the communists (and we insist once again here on the fact that the formal name we give ourselves is neither a guarantee nor the most decisive element in the development of our struggle), so the communists have always had to fight hard to criticize, denounce, break down, annihilate, eradicate any Social Democratic tendency that is distilled within our struggles, our militant structures, in our texts, appeals, manifestos… like a poison for emptying them from their subversive substance, diverting them from their final goal: the abolition of wage labour and therefore of capital (and vice versa), of the present state of things and its State…
These are basically the reasons why we decided to publish and spread the appeal.
But on the other hand, we were and we are of course aware of the important weaknesses of this appeal.
It is notably the lack of clear criteria for possible participants. An international and internationalist meeting is not an open debate (a conference) where everything can be discussed and put into question! If the issue of the international meeting should be to discuss such important questions as how to centralize proletarian forces, how to turn the weapons against our own bourgeoisie, how to turn an inter-bourgeois war into a civil war…, it is necessary to clarify with whom we want to centralize and on which basis. Who we consider to be revolutionary, internationalist, communist? Those who claim it or those whose practice proves it? We believe that an internationalist discussion can be hold only with those groups who share the basis of communist positions – internationalism, revolutionary defeatism, against wage labour, against state, against capital…
We have to refuse also a kind of fetishism of armed struggle as it appears in the appeal. If we insist on the fact that proletariat has to arm itself, if the situation in Kurdistan puts it as a pure necessity for the proletarians to survive, we can hardly defend or praise any kind of militia or self-defence unit as such, neither we can consider it as a qualitative leap as such in the class war. Armed struggle is not revolutionary as such. Armed struggle can be revolutionary only as a result of a revolutionary social practise of the proletariat. And it is this social practise that determines the forms of the (armed) struggle. What makes the difference between any armed core and the red army is its content – the class content, proletarian programme that is assumed by it.
We also want to insist on the critics of gradualism in grasping the class struggle that appears in the appeal. We would like to point out here that class struggle is not developing gradually – from little demonstration to the insurrection, from a small proletarian group to the proletariat organised as a party world widely, but on the contrary through series of organizational ruptures, programmatic clarifications that will inevitably take violent forms. Communists are not loyal to any organisation, group or party, they are loyal only to the communist programme and if the given structure diverts from it, communists should not only leave it, but to organise outside of it and against it. Once again it is the revolutionary content that prevails.
We have no doubt that there is a need to centralize the proletarian activities in the region of Kurdistan. But there is of course also the question of feasibility of such an international meeting, especially concerning the security of participating militants. Are the comrades “Militants in Kurdistan, Iraq” able to assume such a responsibility in a region riddled with military forces and secret services of all possible colours?
If a debate on these questions develops in the internationalist milieu, if there are attempts of clarification of above presented problems, we have to admit, that there are not a lot of replies provided by the “Militants in Kurdistan, Iraq”. Is it due to hard repression or technical problems? Or were we mistaken to take their appeal seriously?
Whatever will be the reply, it doesn’t change anything on the fact that the communists should continue to deal with decentralization of direct action, of local and regional initiatives, of the regrouping of militant forces and attempts to spread the struggle, on one hand, and “political”, programmatic, centralization through clear central guidelines that determine and define the overall goal to be achieved and the enemy to destroy, on the other hand… That is to say centralization and decentralization not as a contradiction, but as a part of the same process, the same movement, in Kurdistan, all over the world.

Class War – 24/10/2018.



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INFOS ANTERIORES:

Hacia un reunión internacional en el Kurdistán: https://valladolorinternacionalista.blogspot.com/2018/08/hacia-una-reunion-internacional-en.html



EL ASESINATO DE KHASHOGGI 
 
Y LOS CRÍMENES DEL IMPERIALISMO



El caso Khashoggi, el periodista saudí, que antes de ser asesinado fue torturado salvajemente por un comando venido expresamente [de Ryad] al consulado de Arabia Saudí en Turquía, ha sido durante varias semanas el motivo principal en todos los titulares de la prensa mundial. Los periodistas y comentaristas abundaron sobre el salvajismo saudí (con artículos y opiniones a veces cargados de sobreentendidos racistas). Si hubo salvajismo, lo hubo.

Pero este salvajismo pertenece a la clase dominante de ese país, tanto que no pudo seguir ocultando la verdadera cara del príncipe Mohammed Ben Salman (llamado MBS), que hasta el mes pasado era presentado por los medias occidentales como un demócrata esclarecido luego de adoptar algunas medidas, como la apertura de salas de cine (para que la juventud dorada pueda ver las películas pasadas por el tamiz de la censura), y la licencia de conducir para las mujeres (destinada a las burguesas).

Sin embargo, desde el acceso de MBS a las riendas del poder, la desaparición o decapitación de sus opositores sigue siendo la regla, lo mismo que la detención de demócratas burgueses, hombres o mujeres.

Ahora, esta atrocidad ha sido apoyada y mantenida por los imperialistas [de allí el sentimiento criminal de impunidad que ostentan los príncipes saudíes]. Donald Trump se vio obligado a condenar el asesinato de Khashoggi: este último que, antes de oponerse a MBS guardaba fidelidad a la corte saudí (1), era cronista del Washington Post, el cotidiano más influyente de la capital norteamericana, además de mantener contactos regulares con los responsables encargados de los asuntos de Medio Oriente.

Sin embargo Trump no vaciló en declarar públicamente que lo más importante en esta historia eran los 100 mil millones de dólares en contratos de armamento que esperaba firmar con Ryad. ¡Tantos dólares valen muy bien el descuartizamiento de un importuno!

Antes de echar marcha atrás, había juzgado «creíbles» las increíbles explicaciones de las autoridades saudíes quienes terminan por admitir la muerte de Khashoggi, debido a una reyerta que terminó mal.

La reacción de Francia fue peor todavía: antes que los británicos y otros condenaran el crimen, no pronunció la menor crítica ni siquiera el menor comentario, pero quien calla, otorga.

Aquí también la venta de armas es primordial; aunque en relación a Estados Unidos (61% de las compras de armas saudíes) y a Gran Bretaña (23%), las ventas francesas directas no son sustanciales; pero si se cuentan los financiamientos saudíes a Francia para Egipto y el Líbano, las mismas se calculan en miles de millones. De más está decir que Macron deberá viajar a Arabia Saudí a fin de año para concluir nuevos contratos. ¡Ni hablar pues de poner en peligro los beneficios de los industriales franceses del armamento! Ni pensar en aceptar la proposición, por demás hipócrita, de Alemania que pide a todos los países europeos congelar nuevos contratos de armamento con Ryad (¡Merkel afirmó que no se trataba de retirar los contratos que ya han sido firmados!). En cuanto al gobierno español del socialista Sánchez, éste ha confirmado hace poco la venta de bombas a Arabia Saudí, mientras que el primer ministro canadiense acaba de declarar que sería muy «dificil» poner fin al contrato de venta de blindados a éste país...

En abril de este año, el portavoz del gobierno francés defendía sus ventas a Arabia Saudí: «Hay un claro interés por la industria francesa (…) Es un elemento importante de nuestra diplomacia para restaurar la influencia de Francia en ciertas zonas del mundo. Nuestra industria necesita también entrar en esos mercados» (2). Esto es lo que antaño se llamaba la diplomacia de las cañoneras...

Esta diplomacia se ejerció de manera brillante en el apoyo a la guerra sucia de Arabia Saudí y sus aliados en Yemen – guerra dificil que dure sin el apoyo americano, inglés y francés. Por otra parte, bajo el gobierno de Hollande, Francia fue el primer país en sostener al gobierno saudí, mientras que los Estados Unidos se lo pensaban... El imperialismo francés no ha titubeado en intervenir directamente en este conflicto mediante vuelos de reconocimiento o incluso reemplazando a la flota saudí en el bloqueo del país, mientras que esta se desmovilizaba con el fin de realizar tareas de mantenimiento (3)!

El imperialismo americano, pero también francés y británico, son pues directamente cómplices de los ataques contra los civiles yemenitas, contra los hospitales y las infraestructuras básicas, de los bombardeos de autobuses escolares, todo reivindicado cínicamente por el ejército saudí, además de la hambruna que causa estragos por culpa del bloqueo; según las cifras de la ONU, 8 millones de personas están infectadas de cólera, etc. Las ONG más ponderadas (Amnesty International, HRW, etc) habían pedido respetuosamente a Macron de hacer presión sobre MBS para que el ejército saudí deje de bombardear a los civiles y permita hacer llegar la ayuda humanitaria. ¡Esto sería risible, si la situación no fuera tan trágica!

Desde siempre la monarquía saudí ha sido un vasallo del imperialismo, primero británico, el cual había instalado a la familia Saud a la cabeza de ese país (¡dando incluso su nombre!), y después norteamericano. El desarrollo capitalista no ha modificado de manera fundamental esta situación, aun cuando su inmensa riqueza petrolera le ha dado un margen de maniobra innegable. El imperialismo es por lo tanto culpable de los crímenes que comete la clase dominante saudí. Nadie puede dudar que MBS mandó a matar a Khashoggi. Pero los patrocinadores de la muerte de los yemenitas y de la opresión del pueblo saudí se encuentran en Washington, París y Londres – y seguirán allí, no importa si MBS es eliminado finalmente.

Son ellos los más peligrosos, es a ellos que hay que denunciar, más aún si se disfrazan con declaraciones hipócritas, es a ellos que hay que combatir!

Partido Comunista Internacional (El Proletario)

24/10/2018



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(1) Yamal Khashoggi fue el hombre de confianza del príncipe Turki Al-Faisal, embajador de Arabia Saudí en Washington durante varios años – puesto clave para las relaciones entre ambos paises – y antes fue jefe de los servicios secretos del Reino. Pero éste caerá en desgracia a la llegada al poder de MBS.

(2) Cfr. https://bfmbusiness.bfmtv.com/entreprise/les-ventes-d-armes-ont-un-interet-clair-pour-la-france-assure-griveaux-1415420.html

(3) Cfr: «L’impérialisme français sème la mort au Yémen», Le Prolétaire n°527






Hambre y Dictadura:  Continuidad de la Dominación Burguesa o Revolución Social

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El “Paro Regional” es una reiteración del método burgués que intenta imponer una forma nueva de dictadura, similar a la experiencia fascistas cubana y/o Venezolana, pues la dirección no tiene horizonte revolucionario.  Volvieron a sacar a la clase trabajadora de las calles para que la Armada las tomara en toda la región; mientras los aparatos terroristas del Estado intentaban mantener la polarización burguesa y la guerra entre aparatos, publicando supuestos manifiestos atribuidos a su competencia FALPO/MPD.  Pero la velocidad de la comunicación a través de los dispositivos electrónicos y la Internet le permitió a la dirección del Falpo desmentir la autenticidad del Pasquin. La política proletaria en el Cibao volvió a ser derrotada, pues la Armada tomó las calles, mientras se llamaba al pacifismo, a mantenerse en sus casas.  Felicitamos a los asesinos que dirigen la Armada “dominicana”, pues se ha vuelto a anotar otro éxito al mantener al proletariado fuera de acción.

Nosotros, los comunistas, estamos seguros que si logramos reagrupar al proletariado como Partido Comunista Internacional, ustedes no están en capacidad de derrotarlo, pero la política de la contrarrevolución continúa imponiendo su dominio sobre el proletariado y obstaculizando el reagrupamiento de las minorías comunistas.   Y a los resultados del método burgués de colaboración de clase le llaman “éxito revolucionario”. Aliados a los empresarios del transporte, y otras fracciones capitalistas, se vuelve a constatar la naturaleza del discurso que norma un llamado nuevo a parar la producción de mercancías en la región norte o Cibao, mostrando que la mafia del transporte está en pugna por el control del mercado de los combustibles y la gestión del Estado.  Lo que está en juego es la mafia de distribución de combustible, por eso el bandido Danilo Medina le resta importancia y sigue viaje a China. Sin embargo, la amenaza proletaria latente ha logrado parar el continuo aumento del precio del combustible. Hay que reconocer a la dirección del “Paro General del Cibao” que logró golpear efectivamente el aparato de producción de mercancías y valor de toda un región, a pesar del terror que se quiso imponer desde el Estado el gobierno de criminales y bandidos que anima el PLD.

El “Paro General del Cibao” le tiró una fotografía al momento político local y su determinación por los efectos de la lucha de clase internacional, aparejada por un defecto que tiene dos elementos determinantes: continuidad de la debilidad organizativa del proletariado y el proceso en marcha de reagrupamiento de las minorías comunistas, retomado por los compañeros desde los Estado Unidos.  El reagrupamiento de las minorías comunistas en The United States es tan potente que la administración Trump ha publicado un documento de 72 páginas titulado “The Opportunity Costs of Socialism”, atacando la corriente del “Socialismo Democrático”, pues sus asesores no tienen la formación teórica profunda requerida para entender el Comunismo.

Estamos hablando de una pequeña grieta política que se está abriendo a nivel mundial y la protesta y movilización local es normada por la lucha revolucionaria a escala mundial.  La Mafia del combustible que con Petrocaribe pensaba que le duraria mas tiempo, los compañeros en Haití están exigiendo cárcel para los responsable de ese desfalco o los van a ficar, pero la Shell salió del mercado local y miren ustedes el resto del documental:  No lo han estado metiendo frío!!! Los medios de difusión publican todos los días en primera plana noticias del PLD, demostrando el nivel de putrefacción en que se encuentra la burguesía. La burguesía pensó que la política stalinista en la dirección del PLD duraría 40 años, al decir de lo declarado por lo declarado en New York por Fernández, quien deberia, junto a Guzmán Fermín y Margarita Cedeño, estar preso en La Victoria.  Pero las connivencias entre fracciones burguesas le han permitido burlar la justicia. La Comisión Dominicana de Derechos Humanos se ha encargado de documentar las evidencias que demuestran la responsabilidad, autoría en crímenes contra la humanidad durante las gestiones del PLD, y aquí sigue todo como si no pasara nada. Aquí, y así lo demostró el Frente Patriótico, hay una cuestión política planteada: O nos levantamos contra la impunidad o los asesinos continuarán en el poder, no hay término medio.  Tomamos las calles sin retorno o el aparato de producción de mercancías y valor que regula nuestras vidas continuará ejerciendo el poder social, es decir, si no logramos destruir ese aparato, la burguesía continuará imponiendo la democracia.

Cierto!  El aumento en el precio de los combustibles ha logrado unificar a las fracciones burguesas fuera de la gestión del Estado, pero hay que ir más lejos y plantearse la necesidad histórica de la transición hacia un modo de producción directamente social:  COMUNIDAD!!!  Y para que se produzca la transición hacia el COMUNISMO el proletariado necesita resolver su debilidad militar, los proletarios en uniforme tienen que asumir la parte de responsabilidad que les toca, como lo están haciendo en Venezuela!!!  Esa es la fuerza principal de la revolución social, y no sabemos qué está pasando pues nuestros contactos dentro del aparato militar se quejan amargamente de la pasividad de los “civiles”:  “estamos listos para entrar en acción, pero no vemos señales que nos permitan unirnos a un movimiento revolucionario. Aquí dentro creemos que esos civiles no van a rebelarse, pero en los barrios hay grupos que si lo pueden hacer, pues no tienen miedo.  Estamos en las calles por órdenes superiores y es la primera vez que se nos acerca una persona y nos plantea la necesidad de rebelarse contra el gobierno… Las armas están en las calles y vemos que están todos como en la Luna…”. (palabras de un proletario en uniforme en la ave. (Independencia de Santo Domingo)

Semanas antes de la fecha acordada para el “Paro del Cibao”, la amenaza latente de un estallido social había obligado a la burguesía a “congelar y rebajar” los precios de los combustibles.  Desde un punto de vista de clase, la facción burguesa fuera de la administración del Estado volvió a lograr mantener la masa proletaria cerrada en sus casas con la militarización de la región.  La izquierda de la burguesía volvió a imponer su coalición y concepción democrática para continuar obstaculizando al proletariado y evitar un enfrentamiento de clase. Se trata de grupos sectarios sin horizonte revolucionario.  Las minorías comunistas no debemos hablar de éxito, sino de derrota y, a partir de esa derrota arrojar luz de cara a la próxima batalla, pues las corrientes burguesas continuarán intentando imponer una Asamblea Constituyente Popular e intentar la reorganización del capitalismo sobre la base del terrorismo de Estado, pues Narciso Isa Conde es el coordinador del grupo sectario IR y ha estado obstaculizando el reagrupamiento de las minorías revolucionarias desde que era miembro del Partido Socialista Popular.  Desde la dirección del PSP impidió el armamento autónomo del proletariado, para que la socialdemocracia dirigiera la lucha armada contra la facción que había dirigido el golpe militar en 1963, y en Europa denunció al MPD como grupo terrorista y hoy los sectarios lo nombre su coordinador, es decir, mantener al proletariado atrapado en la polarización burguesa. Ahora están haciendo lo mismo, intentan continuar manteniendo al proletariado atrapado en el reformismo armado.

Nuestro grupo considera que las fracciones burguesas que participan en el “Paro Regional” volverán a intentar imponer la política de diálogo con el gobierno del Estado como una práctica reiterativa contra el surgimiento de una dirección revolucionaria internacionalista que le dispute el poder social a la burguesía en el corto plazo y a Diciembre se vea obligada a entregar a sus gerentes principales en la práctica de corrupción y delitos electorales:  Leonel Fernández y Danilo Medina y sus cómplices del Ejecutivo.

Desde el punto de vista de la defensiva estratégica, de la necesidad de reducir la capacidad del Estado de reprimir a los que nunca han dejado de luchar, desde los espacios que ocupan contra la dictadura del capital y la democracia, la regionalización de la práctica revolucionaria es un error grave que reitera la contrarrevolución y facilita la represión del Estado, pues las fuerzas alternativas concentradas en el Cibao pueden ser ubicadas y reprimidas selectivamente y con mucha facilidad.  Se trata de una forma burguesa de aislar al proletariado.

En cambio, la generalización de la protesta y movilización proletaria en las calles, atacando y destruyendo puntos nodales de la economía nacional, respetando las formas diferentes de participación, debilita el accionar de la política terrorista del Estado.  En ese contexto, el proletariado tiene que poner en práctica el terror rojo.

Rechazamos totalmente los intentos de manipulación electoral y cualquier intento de ir a dialogar con el gobierno del Estado o aceptar un interlocutor.  No debemos perder el horizonte revolucionario: la formación teórica de la nueva generación del proletariado está determinada por la necesidad histórica de destruir el aparato de producción de mercancías y valor que regula la vida de la clase trabajadora, estructura económica nacional y la esfera financiera o base que sustenta el poder social del capital.

Aspiramos, y trabajamos constantemente para hacer el sueño comunista una realidad, a la sustitución radical y total de la democracia y su asqueroso concepto de mayorías, pues los ejes del Programa Comunista no están en discusión:  la insurrección y la revolución social mandaría al infierno la coordinación burguesa que la facción de la burguesía fuera de la gestión del Estado le quiere seguir imponiendo al proletariado y sus minorías revolucionarias.

Si el paro regional fue un éxito para el pueblo, el proletariado fue totalmente Derrotado!!!!!

Por la generalización de la protesta y movilización!!!!!

Por la insurrección y la Revolución!!!!!

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