Nápoles, desde Scampia se alza una llamada a la lucha clasista contra un sistema económico y social que únicamente trae consigo destrucción y muerte.
En la noche del 22 al 23 de julio, en Scampia, un barrio al norte de Nápoles, se derrumbó un balcón en el tercer piso de la llamada Vela celeste, arrastrando a otros dos balcones del segundo y el primer piso, afectando a algunas personas que entraban en su casa. El ruido llevó a los vecinos a acudir al lugar. Excavaron entre los escombros para recoger a la mayor cantidad de heridos posible, niños en su mayoría, y llevándolos al puesto de socorro más cercando, haciendo el trabajo de las ambulancias que tardaron en llegar 20 minutos. Los bomberos llegaron media hora después del derrumbe. El balance, por el momento, es de tres muertos y doce heridos.
La situación ruinosa de los edificios, sobre todo las Velas, invadidos por basura y ratones, ha sido denunciada en varias ocasiones, desde 2016, en la prensa, pero las infiltraciones de agua, tanto de los puntales del acueducto como de la lluvia, han comenzado a corroer el hierro y el cemento de los balcones y de las escaleras de manera irreversible desde hace años. Por lo tanto, este desastre era sólo cuestión de tiempo.
Del gobierno y de las instituciones locales sólo han llegado falsas solidaridad y condolencias. Banderas a media asta en los ayuntamientos de Nápoles para decretar el luto de las ciudades en el momento de los funerales de las víctimas. Cínicamente, cierta prensa alude a un presunto aumento de peso concentrándose en los balcones mientras tenía lugar una pelea entre dos familias rivales, contribuyendo a que el balcón cediese.
No hay ninguna relación entre los trabajos ya realizados en la Vela y el derrumbe. Lo ha precisado el concejal Gaetano Manfredi, en una conferencia que tuvo lugar en el Palacio San Giacomo para hacer balance de la situación. Los trabajos habían comenzado al empezar este año en el piso bajo con la eliminación de residuos y partes deterioradas -explicó- así que no hay ninguna relación con los trabajos que se están haciendo, pero obviamente hay una investigación en curso y las autoridades nombrarán a los peritos para averiguar la dinámica exacta del derrumbe”
La opinión de algunos vecinos es diferente, ya que consideran que las vibraciones provocadas por las obras en curso suponen una carga adicional para la estructura.
La rabia de los habitantes de la Vela no se hizo esperar. Habían denunciado durante años el estado de abandono en el cual se encuentran y saben perfectamente que las responsables son las instituciones que ya no son capaces de engañarlos. La mañana posterior los mismos habitantes ocuparon la universidad Federico II – Complejo Scampia. Exigen que se asegure el edificio y su inmediata reestructuración, esperada ya desde hace años.
Scampia es un barrio gueto habitado básicamente por proletarios y sub proletarios. Abandonados, como los edificios, se las apañan de cualquier manera para ganarse la vida. El arte de ganarse la vida es histórico en Nápoles. Un estrato minoritario se ve llevado a realizar actividades ilegales para poder sobrevivir, como sucede, por otro lado, en todas las metrópolis capitalistas. Si, por un lado, este barrio es criminalizado por la prensa del régimen y a través de las películas, por otro lado, es objeto de una cierta política cosmética que da esperanzas e ilusiona a los proletarios cubriendo y mistificando la responsabilidad de las instituciones locales y nacionales.
Ha habido solidaridad por parte de muchos ciudadanos, pero sobre todo por parte de los “desocupados 7 de noviembre” que, junto a los “desocupados de los astilleros de Scampia” han ido al lugar a repartir bienes de primera necesidad después de haberlos recogido entre los mismos desocupados.
No habrá, como siempre, responsables a los que condenar. La pugna se prolongará entre el poder judicial y los medios de comunicación de masas que intentarán confundir a los proletarios con montañas de palabrería. Los proletarios, por desgracia, seguirán siendo víctimas predestinadas y carne de matadero como los numerosos hermanos de clase que murieron en el trabajo.
El principal responsable es el capitalismo y su sistema de beneficio que no tiene en cuenta las exigencias reales de los seres humanos, mucho menos de los proletarios, explotados, miserables y destinados a la masacre desde su nacimiento. Pero los proletarios poseen una fuerza que desconocen y que todas las fuerzas de conservación social y del oportunismo mistifican desviándola sobre el terreno de la democracia y de la búsqueda de puntos en común con la clase de los explotadores: es la fuerza del número, pero sólo si se organiza sobre el único terreno en el cual esta fuerza se puede manifestar en toda su amplitud y potencia: el terreno de la lucha de clase sobre el cual no se admite “comunidad de intereses” o puntos de vista compartidos. El terreno de la lucha de clase ve al proletariado organizado más allá de las divisiones que hay entre ocupados y desocupados, entre categorías y sectores, entre autóctonos e inmigrantes, entre hombres y mujeres, entre jóvenes y viejos; organizado con el objetivo de defender exclusivamente sus propios intereses luchado contra la explotación cotidiana bajo cualquier forma, legal o ilegal, privada o pública, nacional o internacional. Pero no se puede luchar sobre este terreno si no se organiza de manera completamente al margen de las instituciones, de los partidos y de las fuerzas sociales involucradas en la defensa del actual sistema económico y social; si no se organiza en torno a reivindicaciones que unan a los proletarios de cualquier condición social y usando medios y métodos de la lucha clasista que tienen el objetivo de romper una falsa paz social -falsa porque para los proletarios y su vida no hay nunca paz- y de unir a todos los proletarios en una lucha que, por su propia naturaleza de contraponerse de manera antagonista a los intereses inmediatos y futuros de la clase burguesa dominante, no podrá detenerse en objetivos inmediatos, aunque comenzará a desarrollarse a partir de éstos, sino que se fijará la perspectiva de acabar con el capitalismo, con su sociedad de explotación y muerte defendida, por los puros intereses de casta y privilegio, por todos aquellos que forman las instituciones y que hablan de verdad y justicia, que son los primeros en falsear, desconocer y tergiversar.
La verdadera solidaridad con los proletarios de Scampia, y con los proletarios en todas las situaciones en las que el paro, la degradación, la miseria y la marginación constituyen el entorno social al que han sido arrojados por el sistema capitalista y la política antiproletaria, se expresa en la lucha de clases, en la lucha por esta lucha tanto en el plano inmediato como en el plano político más amplio.
- Contra la marginación, la degradación y la matanza continua de los proletarios en sus hogares en ruinas, así como en sus lugares de trabajo.
- Contra las falsas promesas de «justicia social» y la culpabilización de la degradación y la miseria sobre los hombros de los proletarios obligados a vivir en la degradación y la miseria.
-Contra las ilusiones de poder mejorar su vida de proletarios pidiendo a las mismas instituciones, corresponsables de la degradación, la miseria y la explotación bestial de las masas proletarias, que intervengan a favor de la vida cotidiana de los proletarios.
El camino a tomar es el de la organización de la lucha de clases, de una lucha que ya no crea en las promesas de las instituciones, que ya no crea que las cosas para los proletarios mejorarán gracias al «crecimiento económico» (que sólo significa superexplotación para los proletarios empleados o «empleables») y a la atención que los gobiernos locales y centrales prestarán a los millones de problemas y desgracias que llenan la vida cotidiana de millones de proletarios. El camino a seguir es exactamente el contrario al que indican los gobiernos burgueses, los partidos falsamente obreros y de «izquierdas» y los sindicatos colaboracionistas que no tienen otro objetivo que defender y reforzar sus privilegios, sus posiciones sociales a costa de la vida de las masas proletarias.
Los muertos de hoy en Scampia y la miseria que caracteriza la vida de los proletarios de Scampia pasarán de las primeras páginas de los telediarios a las últimas y luego al olvido, siguiendo el camino de los miles de muertos en el trabajo, de los muertos por derrumbes de edificios, puentes y casas mal construidas en relación con los terremotos, y que a la burguesía sólo le interesan cuando no puede prescindir de ellos y en todo caso con el objetivo de «pasar página», de olvidar esas «desgracias» que nunca son desgracias porque son causadas precisamente por la gestión económica y social de los beneficios capitalistas.
- ¡Solidaridad con los proletarios de Scampia!
- ¡Su lucha es nuestra lucha!
- ¡Por la reanudación de la lucha de clase de los proletarios por encima de las divisiones entre empleados y desempleados, nativos e inmigrantes, trabajadores contratados y trabajadores en negro!
- ¡Por la organización de clase y la defensa exclusiva de los intereses de clase del proletariado, fuera y contra toda colaboración interclasista!
- ¡No a la paz social, sí a la lucha de clases!
- ¡Por la reconstitución nacional e internacional del partido comunista revolucionario, único verdadero dirigente de la lucha de clases proletaria anticapitalista y antiburguesa!
25 julio 2024
Partido Comunista Internacional (El proletario) - https://www.pcint.org/01_Positions/01_04_es/240725_napoles-scampia.htm
¡Viva la lucha heroica de los estudiantes de Bangladesh!
Las enormes protestas estudiantiles contra restricciones para acceder a empleos gubernamentales en Bangladesh, fueron violentamente reprimidas con más de 150 muertos y miles de heridos y presos en los últimos días.
El gobierno de la primera ministra Sheikh Hasina impuso el toque de queda en todo el país, desplegó a las fuerzas armadas, pues la policía había sido desbordada y se cortó internet, impidiendo las comunicaciones entre los jóvenes en lucha y la información de prensa.
«La gente no retrocede ni siquiera cuando les disparan», afirmó un corresponsal de DW en Daca, la capital bangladesí.
Esta rebelión de los estudiantes y jóvenes, que incluyó a universitarios y secundarios de casi todas las ciudades del país, fue una reacción de indignación ante una ley del gobierno que reserva la mayor parte de empleos públicos supuestamente a descendientes de quienes en 1971 lucharon en la guerra de independencia contra Paquistán. En realidad, gente que ha conseguido algún favoritismo de empleos del Estado. Esto en un país donde el 40% de los jóvenes de 15 a 24 años no tienen trabajo ni acceso a estudios.
También otros sectores se unieron al reclamo estudiantil como el sindicato de médicos y la Central Sindical de Trabajadores de la Confección de Bangladesh (GWTUC por sus siglas en inglés), un sector de los textiles.
Ante esta rebelión El Tribunal Supremo de Justicia declaró inválida la ley que impide a la gran mayoría de la población aspirar a tener algún empleo del Estado. Aunque no se sabe si el gobierno acatará esta resolución.
Pese al a este anuncio del Supremo, el movimiento estudiantil que lidera las protestas aseguró que continuará con las manifestaciones hasta que el Parlamento apruebe un proyecto de ley que refleje sus demandas, también en referencia a «una investigación judicial de los asesinatos de estudiantes y otras personas, la libertad de los presos por las protestas y el fin de la represión digital», según sostuvo el portavoz de la agrupación para referirse también al corte de las comunicaciones de internet y medios del país.
Rebelión contra miseria, desempleo y explotación laboral
El tema de fondo de la rebelión estudiantil es que, en Bangladesh, como sucede hoy en gran parte del mundo, no hay empleos regulares para los jóvenes, ni siquiera para jóvenes graduados en carreras universitarias profesionales. Y la mayor parte de su población vive en la miseria. Y por eso es la gran rebelión juvenil y a fines del año pasado hubo una gran huelga obrera de varios meses.
Bangladesh, país de 170 millones de habitantes, geográficamente ubicado el este de la India, fue parte de la colonización británica de la India hasta la década el 47. Posteriormente logró su independencia como parte de Paquistán y en el 71 se independizó de Paquistán.
Y hoy, como muchos países asiáticos, es una semicolonia sometida a multinacionales imperialistas que explotan su mano de obra barata.
Mientras gran parte de la población vive de la producción agraria, arroz, trigo, maíz, legumbres, hortalizas y frutas, carne, pescado, productos del mar y lácteos, de lo que se obtiene alimentos, la principal exportación es de textiles, ropa que se consume principalmente en Europa, por 45.000 millones de dólares anuales.
Estas empresas que producen ropa emplean a 4 millones de trabajadoras y trabajadores (la gran mayoría mujeres) que después de 4 meses de huelga el año pasado, lograron aumentar sus salarios a 90 dólares al mes el mínimo, aunque el ingreso mínimo para llevar una vida decente en Bangladesh es de 250 a 280 dólares. Las empresas textiles son nacionales pero asociadas a transnacionales -como Zara, Gap, Levi’s, Adidas, H&M, Benetton, Inditex, Wal-Mart o Marks & Spencer- que se la llevan la ropa a Europa y Estados Unidos. Bangladesh es el segundo exportador mundial de ropa, después de China.
Muchas empresas multinacionales se fueron de China a otros países asiáticos con mano de obra mucho más barata que China, donde sus trabajadores después de grandes luchas lograron salarios algo más altos de 300 dólares mensuales.
En Bangladesh, como sucede en gran parte de los países del oriente asiático, esta explotación del pueblo trabajador está sostenida por gobiernos semidictatoriales, ultrarepresivos. La primera ministra de Bangladesh es Sheikh Hasina, de la Liga Awami, desde el 2009 reelecta cuatro veces en elecciones fraudulentas y su partido está subordinado al imperialismo con esa economía semicolonial.
Esta lucha parte de la rebelión creciente en muchos países del mundo de los jóvenes contra el capitalismo que hoy les niega el futuro, los condena a precariedad y miseria. Como lo dicen jóvenes en las calles, esta lucha no es sólo por algunos empleos estatales para algunos, sino además es por un cambio de fondo, que se vayan los actuales gobernantes y un cambio del sistema político y económico, con empleos para todos, que termine con los salarios de hambre y el dominio explotador de los capitalistas y el imperialismo.
Desde la UIT-CI consideramos que sólo con la unidad de los jóvenes, trabajadores urbanos y campesinos, con la gran fuerza que han demostrado, se podrá terminar con el actual gobierno autoritario capitalista y logar una verdadera salida con un gobierno del pueblo trabajador.
Saludamos esta heroica y gran rebelión juvenil como un gran paso adelante y llamamos a la solidaridad internacional de la juventud y trabajadores del mundo.
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
23 de julio de 2024
El éxito electoral del Nuevo Frente Popular
no es una victoria del proletariado
Más que el éxito electoral del Nouveau Front Populaire (NFP), el inesperado fracaso del Rassemblement national (RN) de Marine Le Pen, al no obtener la mayoría que le habría permitido formar gobierno, supuso un alivio para muchos proletarios, en particular entre los trabajadores inmigrantes que constituyen una parte importante del proletariado industrial y no industrial: la lucha contra la inmigración, que es el tema principal de la propaganda del RN, y las medidas xenófobas que preveía anuncian un endurecimiento de la presión y la represión contra esta fracción del proletariado y, al mismo tiempo, un estímulo al acoso racista de todo tipo y la acentuación de las divisiones entre proletarios franceses y extranjeros.
Pero de hecho, ya antes de la posible llegada al poder del RN, los sucesivos gobiernos no han dejado de multiplicar y aprobar leyes anti-inmigración como parte de sus continuos ataques a las condiciones de vida y de trabajo del proletariado. Contra todas estas medidas y contra todos estos ataques la única vía eficaz es la lucha proletaria, no votar y otorgar confianza a los partidos de izquierda y las direcciones sindicales, que en innumerables ocasiones han dado al gobierno y a la oposición pruebas de devoción al orden burgués.
La alianza electoral de estos partidos y organizaciones anti proletarios ha desembocado, como era inevitable, en un "frente republicano" en nombre del cual se ha exigido el apoyo a los candidatos burgueses, incluidos responsables directos de los ataques anti obreros: así, por ejemplo, la supuesta 'extrema izquierda' del partido La France Insoumise votó por el ex primer ministro Borne, que dirigió el ataque contra las pensiones, o por Darmanin, responsable, entre otras cosas, de la última ley antiinmigración y de la represión colonial en Nueva Caledonia, y que ¡en febrero de 2021 encontró a Marine Le Pen 'un poco blanda' con el 'separatismo' y el 'islamismo' (palabra clave para designar a los proletarios árabes)!
Una vez más, el espantajo de la extrema derecha ha servido para movilizar a los electores a favor de la supuestamente amenazada "República", es decir, a favor de la forma "democrática" del dominio de la clase capitalista, que RN no pretende en absoluto cambiar; esta movilización electoral es la concreción en las urnas del sometimiento político más general del proletariado al dominio burgués, bajo la acción de los partidos y de las organizaciones sindicales que sabotean todas sus luchas. El auge electoral de la extrema derecha en Francia y en otros países europeos es signo de una tendencia de fondo, dentro de las condiciones actuales de crisis económica y de guerra crecientes, hacia un mayor autoritarismo en el dominio burgués, tendencia que se viene dando desde hace varios años bajo gobiernos "republicanos" de derechas o de izquierdas. La incapacidad de RN para llegar al poder puede explicarse por el hecho de que importantes fuerzas burguesas de la Francia actual no estén dispuestas a permitirlo (según el periódico patronal Les Echos, los "círculos económicos" (sic) se han "paralizado" ante la perspectiva de un gobierno del RN, y los contactos con Le Pen "han ido mal"), lo cual no contradice esta tendencia que seguirá creciendo de una forma u otra, sea cual sea el gobierno que surja de las laboriosas negociaciones internas del NFP y/o de las combinaciones parlamentarias.
Los ferroviarios de la CGT convocan manifestaciones el 18 de julio ante las prefecturas y la Asamblea Nacional para exigir la formación de un gobierno por parte del CCN... ¡A estos bonzos no se les ocurre llamar a los proletarios a luchar para defender sus intereses de clase! Sin embargo en la época del primer Frente Popular, en mayo-junio de 1936, fueron las huelgas obreras las que permitieron arrancar a los capitalistas las reivindicaciones fundamentales no previstas por los partidos de la coalición. La mayoría de ellas (la semana de 40 horas, las pensiones, etc.) fueron suprimidas en 1937 por el propio gobierno del Frente Popular, que también permitió que la inflación se comiera los aumentos salariales conseguidos, al tiempo que preparaba al país para la matanza imperialista.
La lección trágicamente pagada entonces por el proletariado es la siguiente: los proletarios solo pueden contar con sus propias fuerzas, con sus propias luchas y con su propia organización de clase independiente, y no con partidos y organizaciones reformistas que pretenden defenderlos sin tocar el capitalismo.
¡Esta lección grabada a fuego es tan válida hoy como lo fue ayer y lo será mañana!
Partido Comunista Internacional
11 de julio de 2024
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[Francia] ¡Dejémosles las urnas, tomemos las calles!
Rechacemos esta farsa democrática, que pretende hacernos creer que el
Estado es la solución a nuestros problemas, ¡cuando en realidad es el
problema lo que hay que destruir!
Rechacemos el nacionalismo de extrema derecha y el nacionalismo de izquierda.
Rechacemos estas elecciones. Ataquémoslas.
Reunión el martes 18 de junio a las 18.30 en el impasse
Miles de personas salimos a las calles de Toulouse el lunes 10 de
junio, gritando nuestro odio “al Estado, a la policía y a los
fascistas”, parándonos en el gas y enfrentándonos a la policía, algunos
de nosotros atacando símbolos del poder.
Mientras tanto, otros nos
quieren hacer creer que votar es luchar, y llevan más de 20 años
contándonos la misma vieja historia: vota al bloque de centro (izquierda
o derecha) o la extrema derecha estará en el poder. Al igual que sus
predecesores, Macron también utiliza en esta estrategia.
Una vez en el poder, estos bloques nunca dejaron de adoptar las medidas e ideas de la extrema derecha. Tanto es así que, en muchas cuestiones, Macron ha adoptado claramente el estilo de Le Pen. Se trata, por supuesto, de una estrategia electoral con una idea descabellada: Ganaremos a sus votantes aplicando el programa de la extrema derecha. Por supuesto, se produce el efecto contrario: aplicar el programa de la extrema derecha legitima sus propuestas, banaliza su retórica y allana el camino para su llegada al poder.
Pero no olvidemos que no se trata de una situación nacional, sino mundial.
La
situación se está endureciendo en todo el mundo: las potencias se
atrincheran detrás de políticas autoritarias que aumentan drásticamente
el nivel de explotación (recortes salariales, desempleo, pensiones,
prestaciones sanitarias, subidas de precios, etc.), desgarran el
planeta, al tiempo que aumentan el nivel de represión de los movimientos
sociales y las luchas locales. Todo ello mientras renegocian las
condiciones de su competencia mundial a través de las guerras.
En este contexto, el nacionalismo, el patriotismo, la represión de las luchas sociales y de la crítica radical son una necesidad para los Estados, y el auge de la extrema derecha es una consecuencia obvia. La dirigen y alientan cada vez más burguesías nacionales en todo el mundo (EEUU, Brasil, India, Italia, Hungría…).
Pero la propuesta del Frente Popular es también una propuesta nacionalista. Las soluciones que propone la izquierda son siempre soluciones que implican al Estado, es decir, a la Nación. Por eso siempre nos lleva a quedarnos dentro de nuestras fronteras, como todas las boutiques políticas. Por eso el PS va claramente a la guerra, mientras que LFI se jacta de la posición excepcional de Francia en la escena internacional por ser una potencia nuclear. Por no mencionar el hecho de que estas diferentes tendencias participan, en todo el mundo, siempre que están en el poder, en la realización de las políticas exigidas por el capital. Los griegos han pagado el precio con Syriza. Pero no olvidemos que fue el PS quien impulsó la Ley del Trabajo y la creación de cárceles para extranjeros (CRA). Y con sus llamamientos a la calma en las manifestaciones, los perjudicados somos nosotros.
La misma izquierda que ahora intenta vendernos un futuro mejor y antifascista es la misma que mañana impondrá la austeridad necesaria para el esfuerzo de guerra y defenderá los intereses del Estado francés, al que representará.
En cambio, existe otra perspectiva: ¡la de la autonomía y la revolución! Porque es atacando al Estado y a sus estructuras, y a las condiciones de mierda que nos reserva el capitalismo, como podremos oponernos concretamente a él, ¡haciendo estallar las fronteras y el nacionalismo que las acompaña!
Así que juntos, ¡rechacemos esta farsa democrática que intenta hacernos creer que el Estado es la solución a nuestros problemas, cuando en realidad es el problema que hay que destruir! Rechacemos esta feria política que es una farsa frente a la situación. Rechacemos este mandato de sentirnos culpables por no votar. Ahora mismo: rechacemos el nacionalismo de extrema derecha y el nacionalismo de izquierda. Rechacemos estas elecciones. Ataquémoslas. Organicémonos contra el Estado, en todas sus formas y en todos sus disfraces.
Por ello, proponemos reunirnos el martes 18 de junio a las 18:30 en l’impasse (1 impasse lapujade, barrio de bonnefoy) para ver cómo podemos organizarnos contra este contexto electoral.
Contra las elecciones y las naciones: ¡revolución!
Asamblea de Acción Autónoma
https://t.me/tsunamitoulouse/
Fuente en francese: https://toulouse.demosphere.
Éxito electoral de RN y nuevas elecciones
No es un frente electoral popular el que puede oponerse a los ataques burgueses, ¡sino la lucha de clases anticapitalista!
Tras el éxito electoral de la RN (Agrupación Nacional) y el mal resultado de la lista gubernamental en las elecciones europeas, Macron decidió disolver el Parlamento para proceder a elecciones legislativas anticipadas; por su parte, la campaña se desarrollará en nombre del rechazo a los "extremos" y la defensa de los "valores de la República". En la izquierda, los partidos que la víspera se insultaban se han vuelto a reunir en un abrir y cerrar de ojos, no sólo para defender sus escaños de diputados, sino también para contrarrestar la amenaza de la extrema derecha y defender la "democracia". Eligieron el nombre de "Frente Popular" para bautizar esta alianza, no sólo porque el nombre de "Unión de la Izquierda" habría recordado demasiado su acción al servicio del orden burgués, sino sobre todo porque evocaba vagos recuerdos de la lucha antifascista de los años 30, cuando el Frente Popular había servido esencialmente para contener la gigantesca oleada huelguística de 1936.
A este nuevo Frente Popular se unieron implícita o explícitamente la mayoría de los sindicatos (CGT, CFDT, Solidaires, FSU, UNSA) y los llamados grupos de "extrema izquierda".
Una vez más, como viene ocurriendo desde hace décadas, se esgrime un supuesto peligro fascista representado por el FN o su actual heredero, el RN, para movilizar a la población en general, y al proletariado en particular, en apoyo del orden establecido y de las instituciones de la república burguesa supuestamente amenazadas.
RN es sin duda una fuerza política fundamentalmente reaccionaria y antiproletaria a pesar de su propaganda demagógica, y su llegada al poder sólo podía ser sinónimo de intensificación de los ataques capitalistas. Pero todo el mundo sabe que estos ataques no esperaron a la victoria de RN: en la línea del gobierno de Hollande, el gobierno de Macron ha continuado a lo largo de los años multiplicando las medidas antiobreras (incluso recientemente, con la ley que endurece las medidas contra los desempleados) y agravando la represión contra todas las luchas y protestas sociales. Su ley de inmigración, además, ¡fue votada a finales del año pasado por RN! Esta política corresponde a las necesidades del capitalismo en un periodo muy difícil para él, en el cual los gobiernos de turno no son más que sus agentes más o menos eficaces; el ascenso de la extrema derecha en Francia, como en el resto de Europa, refleja la necesidad del capitalismo de aumentar la explotación, la opresión y la represión, incluso alterando los equilibrios políticos existentes. Esto no anuncia la llegada de una forma de fascismo, ya que la democracia permite este deterioro de las condiciones económicas y sociales del proletariado desviando el inevitable descontento hacia el inofensivo terreno electoral.
Una victoria electoral de los partidos reformistas de izquierda, que siempre han sido celosos servidores del capitalismo con el apoyo de los sindicatos que han saboteado todas las grandes luchas de los últimos años, no se traduciría en absoluto en una oposición a los ataques capitalistas.
Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones, los proletarios sólo pueden contar con sus propias fuerzas, con sus propias luchas para defenderse: para ello deben prepararse sin dejarse engañar por los ilusionistas de un nuevo Frente Popular tan condenable como el anterior.
¡Abajo la República burguesa y todas sus instituciones!
¡Por la unión de los proletarios de todas las nacionalidades, de todas las edades y de todos los sexos, parados o en activo!
¡Por la reanudación de la lucha de clases independiente contra el capitalismo y el imperialismo!
¡Por la revolución comunista internacional!
13 de junio de 2024
Partido Comunista Internacional
Il comunista - le prolétaire - el proletario - proletarian - programme communiste - el programa comunista - Communist Program
www.pcint.org
Sudán: guerra civil, multinacionales y 9 millones de desplazados
Se cumplió un año, el 15 de abril, de la lucha armada entre los dos bandos militares que se disputan Sudán y sus riquezas en primer lugar el oro. Ambos bandos pelean entre ellos, pero están reprimiendo salvajemente a la mayoría del pueblo trabajador de Sudán.
El conflicto, que enfrenta a las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), encabezas por el general Abdelfatah al Burhan, con el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), del general Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, produjo más de 9 millones de desplazados de sus casas y lugares de vivienda e innumerables civiles muertos o gravemente heridos.
En realidad, la mayor parte de los desplazados y el hambre que está sufriendo la mitad de la población de 45 millones de habitantes de Sudán, se produce mayormente por la brutal represión de ambos bandos militares a la población civil. En su gran mayoría no está involucrada en el conflicto entre esos dos bandos, pero es expulsada por militares que entran a sus casas, que además violan mujeres y se roban sus pertenencias, o sufren bombardeos aéreos de sus viviendas.
Como lo dice una nota periodística del diario español El Salto “La confrontación entre el ejército y las milicias en Sudán implica una guerra contra la población que se levantó por la democracia y ahora lucha por su supervivencia”.
La rebelión popular del 2019 y la contrarrevolución
En el 2019 hubo un levantamiento popular en Sudán que terminó con el gobierno militar islámico de 30 años del dictador Omar Al Bashir, y hubo promesas de democracia y elecciones libres. Pero en el 2021 hubo otro golpe militar y se desató la represión contra la población. Y desde abril del 2023 este caos que dejó gran parte de la población sin alimentos, por paralización de cultivos y sin ninguna atención sanitaria, y casi no funcionan escuelas o universidades. Miles de trabajadores de salud y de educación fueron despedidos, porque ellos fueron la vanguardia junto a los jóvenes de los “comités revolucionarios de resistencia”, de las grandes luchas contra la dictadura.
Lo que si existió todos estos años y aun se mantienen, son “comités revolucionarios de resistencia” que, uniendo a organizaciones populares de base de barrios, que también encabezaron la rebelión del 2019, echaron a la dictadura de los 30 años. Hoy persisten en gran parte del país como redes locales de supervivencia y ayuda mutua, canalizando esfuerzos en la recolección de alimentos, dinero en efectivo y medicinas para ayudar a aquellos en extrema necesidad. Estos comités son atacados y perseguidos por igual por ambas fracciones militares, FAS y FAR, en los sitios que cada una domina.
La minería del oro y el saqueo imperialista
Este desastre social que está sufriendo Sudán, que es un país de origen e idioma árabe como Palestina, no es exclusivo de Sudán, sino que está afectando a muchos países africanos que antes eran colonias europeas hasta la década del 50 y sufrieron históricamente el saqueo de sus países por Europa. Y ahora todos sufren una semicolonización de empresas extranjeras e imperialistas que se adueñan de sus riquezas mediante organizaciones locales asociadas, subordinadas y armadas. Además de las europeas hay penetración de empresas yanquis, de Israel, de países árabes, chinas y rusas que se disputa las riquezas naturales de Sudán.
Sudán es un país árabe, que fue hasta 1956 colonia británica. Y en el 2011 se independizó su región del sur, de población de etnias e idiomas diferentes similares a poblaciones afros del sur y centro de Africa, de unos 11 millones de habitantes. En el sur independizado se concentraba la mayor parte de la producción petrolera que era la principal riqueza de Sudán. Pero en el sector del norte que hoy se mantiene como Sudán se descubrió hace unos 20 años la riqueza del oro.
Aunque hay cifras muy distintas, y no hay control estatal sobre la extracción de oro, se habla de 233 toneladas de oro de exportación en último año. Esto coloca a Sudán entre los principales productores y exportadores de oro del mundo. Pero queda poco y nada para su población.
Este oro se lo están llevando, en gran parte, empresas como el grupo paramilitar Wagner, ruso, ahora reconvertido en African Corps, a través de la empresa M-Invest, que era del líder del grupo Wagner, Yevgueni Preghozin, fallecido en Rusia, aparentemente asesinado por Putin. Pero esa empresa se mantiene como muy importante en la extracción de oro de Sudán, y se lo lleva a Rusia. Los paramilitares de las FAR que dominan los principales territorios mineros del oro son los aliados a la empresa rusa. Y también a empresas de los Emiratos Árabes, que tienen también alianza con las FAR. Mientras tanto el gobierno de las FAS, que domina otras zonas del país, está más aliado con Israel y Estados Unidos.
Además de la represión antipopular y los enfrentamientos bélicos entre los sectores militares, la minería del oro, con uso masivo de mercurio, esta destruyendo la agricultura y llevando al hambre a 25 millones de personas, más de la mitad de la población de Sudán. En primer lugar, los 9 millones de desplazados de sus casas, por invasión de alguna de las fracciones militares, casi todos se van sin nada, sin dinero, ni por supuesto comida, y quedaron sin ningún trabajo. Los refugiados llegan a lugares, sea en países vecinos o en el mismo Sudán, muchas veces sin más que su ropa puesta, y donde tampoco reciben casi ninguna ayuda, porque son poblaciones pobrísimas.
La necesidad de la solidaridad internacional con el pueblo de Sudán
La gran experiencia de lucha del levantamiento popular del 2019 al 2021 mostró por un lado la enorme fuerza del pueblo trabajador cuando se organiza, une y moviliza, pero también que los partidos burgueses y las fracciones militares buscan pactar con alguno de los imperialistas europeas, árabes o rusas, para preservar el orden capitalista y el saqueo del país del cual son también beneficiarios con ese orden. Las promesas de democratización son burladas una y otra vez. Ese capitalismo semicolonial con un pueblo pobrísimo que está destruyendo al país y causando una espantosa miseria y hambruna popular, está hoy en gran parte centrado en el oro. Las demandas económicas populares ante la crisis crónica histórica del país y una real salida democrática hacen necesaria una alternativa de dirección del pueblo trabajador y juventud, de reorganizar los comités revolucionarios de resistencia, para lograr en el futuro derrocar a las dos facciones de la dictadura militar, expulsar a las transnacionales mineras rusas, europeas, sionistas o árabes, saqueadoras y lograr una salida y un gobierno a favor de los trabajadores, la juventud y las mujeres del pueblo.
Como Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores -Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a la solidaridad internacional con la lucha actual del pueblo sudanés por su supervivencia. Unida a la solidaridad con la lucha de los pueblos trabajadores y juventud árabes y africanos y a su unidad solidaria en la lucha para terminar con el capitalismo imperialista, con los gobiernos patronales y dictaduras de África, así como con el colonialismo sionista genocida de Israel en Medio Oriente. Desde sus orígenes el capitalismo imperialista con el esclavismo y colonialismo llevó al continente africano, incluyendo a su norte árabe, a la peor pobreza, saqueo y opresión en el mundo.
20 de abril de 2024
Miguel Lamas
Miembro del dirección de la Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadoras (UIT-CI)
Las hazañas de los «leninistas» de «Lotta Comunista»
Todos estamos familiarizados, unos más, otros menos, con la organización reunida en torno al periódico Lotta Comunista, que pomposamente se autodenomina (aunque la redacción ya sólo se encuentra en su periódico) Grupos Leninistas de la Izquierda Comunista. Todos hemos visto sus colas frente a universidades o fábricas, repartiendo panfletos o intentando vender su periódico. Su difusión numérica en las ciudades donde están presentes les hace casi capilares en su proselitismo, que a menudo se hace entre los jóvenes haciéndose pasar por la única organización revolucionaria marxista y antiestalinista de Italia; pero muchos les han visto también organizar, en nombre de sus «círculos obreros», la recogida de paquetes de comida para las «familias necesitadas», a la manera de los curas, llamando a la gente a participar en sus actividades, que incluyen también cursos de italiano para extranjeros. En resumen, en lugar de... libro y mosquete... libro y paquete de comida. Al fin y al cabo, dicen ser de la izquierda comunista, ocultando sus orígenes anarquistas y partisanos y, por supuesto, sin explicar qué significa esta formulación.
Los acontecimientos de los últimos días han demostrado, sin embargo, que no es sólo propaganda intelectual y voluntariado pacífico lo que llevan a cabo estos luchadores, sino también un activismo mucho más directo. El 22 de mayo de este año hubo una prueba más de cómo una línea política confusa, caracterizada por la negación total del análisis dialéctico y científico de la situación y de la existencia de una verdadera cuestión «nacional» – como en el caso de los palestinos – conduce a acciones que son demagógicamente etiquetadas de «bolcheviques». Las valerosas hazañas de los escuadrones LC mancillan el nombre del partido de Lenin y Trotsky, de la victoriosa Revolución de Octubre, de los inspiradores de la Internacional Comunista. Un grupo de una docena de militantes pertenecientes a esta organización irrumpió en la universidad Statale de Milán para distribuir un panfleto (contra los manifestantes a favor de Palestina, a los que se acusa de «nacionalismo», complicidad con la burguesía y cosas por el estilo), a pesar de la oposición de los estudiantes que ocupaban la universidad. Según un miembro de la Comunidad de Estudiantes por Palestina (1), los luchadores utilizaron la oposición a la distribución de su panfleto como pretexto para iniciar un ataque brutal. ¿Los efectos? Uno de los estudiantes golpeados en el enfrentamiento fue trasladado al hospital, mientras que la Digos identificó e imputó a 8 militantes de LC (la eficaz policía siempre llega tarde: no detiene la paliza, sino que llega a tiempo para detener a los «autores»).
Al día siguiente, tras la difusión de la noticia de la paliza, un grupo de miembros de LC fue llamado «sionista» por los estudiantes de la Universidad de la Sapienza de Roma, y en respuesta decidieron volver a la carga, con una nueva reyerta. En resumen, dos reyertas en dos días. La prensa burguesa ha tenido ocasión de señalar que en los últimos comunicados oficiales de los estudiantes nunca aparece el nombre de 'Lucha Comunista', sino que sólo denuncian una 'matriz escuadrista y sionista' de los ataques: para la prensa está claro que los estudiantes no quieren difundir el nombre de 'comunista' junto con el de tales acciones (los periodistas quieren dar a entender que éste es exactamente el comportamiento degenerado de los comunistas).
No podemos creer, como hacen algunos, que detrás de estos ataques haya un claro designio 'sionista'. Por el contrario, está claro que los militantes de LC creen que su solución suprema a la cuestión palestina (esperemos a la revolución proletaria... que será la solución a todos los males) es tan correcta que hay que silenciar a quienes se oponen a su propaganda, incluso con tácticas de mano dura. Un comentario válido y generalizado sobre la escualidez de estas acciones escuadristas es precisamente que no tienen nada de comunistas. Desde luego, no negamos que la violencia forme parte de la historia y de la sociedad y, por tanto, de la lucha de clases. Reivindicamos la violencia revolucionaria, nunca la hemos ocultado, pero en el contexto histórico recordado por la Izquierda Comunista de Italia y por Lenin y Trotsky, y antes que ellos por Marx y Engels, que dista mucho de la demagógica izquierda «comunista» de los luchadores. Las posiciones planteadas por LC y, como hemos visto, «defendidas» con patadas y puñetazos contra los estudiantes que protestaban contra la masacre de palestinos en Gaza, niegan de hecho que exista una 'cuestión nacional' para los palestinos y que la opresión que sufren los palestinos por parte de Israel y de todos los estados que siempre han temido el contagio de la lucha de los proletarios palestinos en sus propios países, no merezca ninguna protesta, ninguna demostración de solidaridad con los oprimidos. Lotta Comunista, en el caso concreto de la masacre de palestinos en Gaza, niegan de hecho que exista una «cuestión nacional» para los palestinos y que la opresión sufrida por los palestinos a manos de Israel y de todos los Estados que siempre han temido el contagio de la lucha de los proletarios palestinos en sus propios países, no merezca ninguna protesta, ninguna demostración de solidaridad con los oprimidos. Lotta Comunista, en el caso concreto de la masacre de palestinos en Gaza, en uno de sus panfletos en respuesta a las reyertas provocadas en las universidades, firmado «Comitati Leninisti Universitari», al tiempo que recuerda que las universidades italianas colaboran no sólo con el régimen israelí, sino también con otros igualmente asesinos como los talibanes norcoreanos y afganos, cita a Italo Calvino – un conocido intelectual ex partisano, individualista anarquista, del PCI, partidario de la URSS hasta la intervención rusa en Budapest en 1956 y luego anarquista de nuevo – quien, en una carta a un periodista palestino en octubre de 1968, lamentaba «la falta de consideración en los partidarios de la causa palestina de las persecuciones más atroces e inhumanas bajo el nazismo e incluso mucho antes, durante siglos y siglos, sufridas por los judíos, y al mismo tiempo veía con certeza la solución del problema palestino por la vía revolucionaria tanto en el mundo árabe como en las masas israelíes» (2). En aquella época, la mayoría de los intelectuales se declaraban «revolucionarios», y esto creaba una simpatía tan grande a su alrededor que se aseguraban la venta de muchos ejemplares de sus obras, un espacio destacado en periódicos de gran tirada y premios literarios de todo tipo por parte de la burguesía «ilustrada». Citar a Calvino de esta manera significa evidentemente que la perspectiva propagada por LC es la de los intelectuales burgueses que nunca hablan de una revolución proletaria, dirigida por el partido comunista para el derrocamiento del Estado burgués y la instauración de la dictadura proletaria, sino de una revolución de las 'conciencias' que es lo más irrealizable que existe en el mundo real.
Lotta Comunista, en los panfletos y comunicados emitidos, no niega en ninguno de ellos que fueron sus militantes los que iniciaron los disturbios. Sólo afirma que sus actividades son «bolcheviques» y «leninistas»: precisamente, han definido su posición como «francamente antinacionalista» y han definido a sus oponentes como «izquierda social-nacional». Desde este punto de vista, por ejemplo, afirman que detener las colaboraciones de las universidades italianas con universidades y empresas militares israelíes es un acto de... nacionalismo». Su «internacionalismo» es tan grande que consiguen ignorar no sólo el bando que las lanza, sino también el hecho de que... las bombas caen.
No fue difícil, por lo tanto, para algunos grupos políticos que apoyan las protestas estudiantiles anti-israelíes afirmar que los militantes de LC no tienen nada de comunista en su comportamiento y sus valientes acciones, aunque incluso esos grupos, como el Fronte della Gioventù Comunista, por ejemplo, no pueden pretender ser marxistas dado que, desde que se formó en 2012, siempre ha elogiado a la URSS y sus satélites como países socialistas traicionados por la 'revisión' de Gorbachov.... (3).
En cuanto a revisión y falsificación del marxismo entre Lotta Comunista y sus críticos ¡hay bastante competencia!
(1) En una entrevista: https://www.tag24.it/1100840-universita-statale-milano-occupata-palestina/
(2) Cf. https://www.z3xmi.it/pagina.phtml?_id_articolo=16296-Lettera-di-Calvino-a-un- palestinese .html
(3) Del Documento del II Congreso de FGC, dic. 2016, parte II: «Las contrarrevoluciones de 1989-1991 condujeron a la desaparición del bloque de países socialistas, con la Unión Soviética a la cabeza, en torno al cual se había desarrollado un movimiento progresista que avanzaba en todo el planeta hacia la descolonización y la emancipación de los pueblos de la dominación del imperialismo. Terminaba así una fase histórica caracterizada por el choque entre «dos mundos», que contraponía dos modelos y visiones de la sociedad opuestos e irreconciliables: el socialismo, por un lado, y el capitalismo, por otro. El fin de la Unión Soviética, el primer país socialista de la historia de la humanidad, fue el resultado de la revisión progresiva de la ideología marxista-leninista y de ciertos errores y debilidades teóricas y políticas surgidas del XX Congreso del PCUS (desde la teoría de la coexistencia pacífica a la aplicación de reformas económicas que introdujeron elementos de mercado en la economía socialista) a los que el movimiento comunista internacional, empezando por los partidos comunistas que dirigieron la construcción del socialismo en los países del Este, no supo responder con prontitud.»
26 de mayo de 2026
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