Cubo mágico: el interregno $hileno
X victoria aldunate morales, lesbiana feminista antirracista
El único fantasma que recorre Chile, es una agenda política presentada como “plurinacional” y “feminista” (entre otras particularidades). Y esto no nació de la nada. Lo que hoy pinta así y a la vez “ciudadano”, no es pura performance (sahumadoras, pechos desnudos, en fin…), son un par de siglos de colonialismo interno.
Hay calle y acción directa, es verdad. También encuentros feministas que marcaron autonomía y anticapitalismo; que anunciaron lesbofobia, heterosexualidad obligatoria, racismo, clasismo e institucionalización, al interior del propio feminismo. Y también son innegables las feministas de movimientos proletarios que denunciaron al feminismo burgués. Pero todo ello ha convivido con feminismos sufragistas, sindicalizados, que accionaron en razón de ciudadanías, partidos y gobiernos.
Entrada la segunda mitad del siglo XX, vinieron los feminismos antidictatoriales y bastante variopintos en toda América Latina y El Caribe. De esos, los más concurridos devinieron en instituciones, partidos y cumbres. Y los otros, los menos cotizados, se repletaron de pobladoras, trabajadoras, empleadas, y mujeres con pasión y testimonios. Vino el siglo XXI y llegaron novísimos feminismos de la mano de nuevos partidos y movimientos; sus instituciones vieron en “el feminismo” un potencial relevante para ascender a los gobiernos. Prueba clara de esto es Chile hoy.
Al feminismo actual no lo malograron la performance de las Tesis, ni las doctoradas que categorizan “las violencias” en sus cátedras. Creo que en realidad es fruto de luchas pujantes con objetivos partidarios y también de aspiraciones individuales.
El feminismo -como otros movimientos de izquierdas- aunque sea disonante, ha sido (y es) parte del racismo, la colonialidad del poder y la heterosexualidad obligatoria en toda su patriarcalidad política.
Los feminismos nombraron opresiones femeninas, a veces reducidas a las que vivían sus líderes desde su pequeña burguesía, o su intelectualidad, o sus matrimonios y sus barrios. Sus seguidoras, identificándonos con esos relevantes, pero limitados, hallazgos, casi borramos un montón de diferencias de clase, color y accesos. Es el colonialismo interno, endógeno, negado, no problematizado, que nos acecha permanentemente.
Somos feminismos venidos de las izquierdas que adolecen de la misma occidentalidad prestada. Y que ahora, no conformes con eso, mayoritariamente, tienen como único horizonte “luchar contra la exclusión” para “incluirse” (e incluirnos), en un periodo en que ya el fin del capitalismo, no es tema.
Un “vivir bien” neoliberal “es posible” y bienvenida sea la acumulación de los inversores y resignificar la competencia (así nomás).
Esas izquierdas son ahora “feministas”, son feminismos izquierdistas, son izquierdismos socialdemócratas y feministas… Lo mismo da el orden de los factores: copia y pega, todo se puede combinar como los cuadraditos de colores del cubo mágico (cubo rubik), solo depende de los gustos e intereses del manipulador del cubo.
Después de la caída del socialismo real les entró el espíritu de las identidades, los ropajes étnicos, las sustancias ancestrales que instantáneamente cambiarían vidas… Las necesidades vanguardistas les movilizaron, pero no obstante las performances, se multiplican los conflictos de comunidades. Sin embargo, para eso también hay fórmulas: institucionalizarse con la promesa de que así no te quedarás fuera de sus democracias.
En la filosofía Arjona, últimamente referenciada por Apruebo Dignidad, sí son una mezcla perfecta, pero en este caso, de academias y ciudadanías. Gozan de teorías contrahegemónicas, pero categorizan, dividen, desintegran, fragmentan, tal como lo hizo ya occidente con los saberes ancestrales y populares. Y si miras sus medios de comunicación y escuchas bien sus discursos, verás que aplauden a los feminismos útiles, mientras los beligerantes y separatistas, son invisibles y desechables. Además, estos últimos vienen de mujeres viejas o escasamente educadas, sin doctorados ni títulos. Aunque igualmente -y no casualmente- los saberes de esos feminismos viejos, tan sospechosos, han sido objeto de extractivismo universitario, partidario e institucional. Los han transformado a todo tipo de terminología (a veces sorprendentemente críptica), para negar las fuentes, las raíces y sobre todo, los conflictos, tomando de ellos solo lo que luce tan impactante como ingenuo.
Las izquierdas socialdemócratas (feministas por añadidura) pueden caminar en la cuerda floja de un extremo al otro, pero se mueven en la estructura que el patriarcado capitalista creó para no ser intervenida. Menos por una socialdemocracia que funge de contrahegemónica, pero no lo es. Justo en ese punto, ocurre el “interregno” a la chilena -no el de Gramsci- un intervalo de tiempo (sui generis) en que lo anterior no se va, ni se irá, porque ya impregnó lo que se presenta como “nuevo”. De hecho se cocinan cuestiones bien freak: por ejemplo la tele nombra “obreras textiles” a unas diseñadoras alternativas que hacen rituales indígenas para darle energías a la costura de la banda presidencial del presidente electo (¡?). Pero en fin, lo más relevante es que las memorias de un feminismo marcado por las luchas de clases, antirracistas, anticoloniales y disidentes sexuales, de territorios arrasados por el imperialismo, no calzan. El único útil es un feminismo que no quede mal con nadie, ni con las clases dominantes ni con las subalternas. En este espíritu sororo, hacen pactos sociales interclasistas y transclasistas. Frágiles pactos porque las luchas de clases y antirracistas no les darán tregua, aunque el Estado las mantenga en suspenso para ahogarlas, aunque las apacigüe con leyes de inclusión y políticas de reconocimiento. Y es importante subrayar que no obstante toda esa seducción, igualmente sus gobiernos, despliegan “seguridad ciudadana” y control excluyente contra cualquier grupo que amenace su precario equilibrio.
Intuyo (porque no sé, soy ignorante), que no habrá paz porque no habrá justicia.
Difundimos un texto antiguo del 2018, en un nuevo aniversario de la UP. Nuestra memoria proletaria es un arma cargada de futuro:
MEMORIA AUTOCRÍTICA: LA DERROTA DEL PROLETARIADO EN CHILE
La última gran ofensiva del movimiento proletario chileno, y su
derrota, se enmarca en el contexto histórico del segundo asalto
proletario. Comprendemos este acontecimiento como una gran ola
revolucionaria,
El proceso revolucionario en Chile se vino fraguando bastante años antes del periodo allendista, su contenido se expresó en la acción autónoma de amplios sectores del proletariado obrero y campesino; principalmente a través de tomas de terreno, ocupación de fábricas, organización barrial y acciones de autodefensa armada, prácticas que en su conjunto apuntaban a recuperar las condiciones de existencia que les había arrebatado el modo de producción capitalista y que conllevaron variadas masacres orquestadas por el Estado, anteriores al Golpe de 1973; entre ellas la masacre de los obreros y estudiantes en Santiago y Valparaíso en 1957 en la llamada “Huelga de la Chaucha”, la matanza de pobladores de la población José María Caro en 1962, el asesinato de trabajadores de la mina El Salvador en 1966 y la masacre de pobladores ocurrida en Puerto Montt en el año 1968.
Con la asunción al
poder de la coalición izquierdista de la Unidad Popular, se comienza a
poner en práctica un programa político que anticipaba la derrota de lxs
proletarixs de este país, pues estxs abogaban por una política de
nacionalización
La izquierda buscaba encuadrar las prácticas de antagonismo proletario
en los mecanismos democráticos existentes, filtrando el poder
revolucionario de la clase que se constituía lentamente en práctica viva
contra el capitalismo. No obstante, el proletariado no se limitó a
seguir las políticas democráticas de la Unidad Popular, sino que agudizó
sus prácticas por fuera de los canales parlamentarios.
En el mundo rural lxs campesinxs realizaron
“espontáneas tomas armadas” por fuera de la autoridad estatal. De hecho,
el gobierno no dudó en denunciar “expropiaciones
En la huelga patronal en octubre de 1972 lxs obrerxs resisten la arremetida de la derecha tomando activamente las fábricas y coordinándose en Cordones industriales autónomos; las tareas que asumían estos era la producción y distribución de productos al mismo tiempo que organizaban la defensa armada contra los patrones (2). Sin embargo, las asociaciones que iban gestando lxs obrerxs seguían confiando en el “compañero presidente”, aunque su gobierno los atacara por ocupar activamente las fábricas que se organizaban sin asistencia sindical o estatal.
En los barrios la aplicación de las Junta de
Abastecimiento Popular (instituciones creadas por el gobierno), fueron
desbordadas por la auto-organizaci
Toda esta autonomía expresada en actos fue recuperada por las diversas organizaciones socialdemócrata
La guinda de la torta de este permanente ataque de la izquierda a las prácticas de autonomía proletaria es el instante en que el mártir Salvador y su camarilla de burócratas desarman las milicias obreras meses antes del golpe, firmando en octubre de 1972 la Ley de control de armas, dejándolas indefensas ante los militares que ya estaban instalados en su gabinete. Comenzaba así una larga noche para el proletariado chileno.
El 11 de septiembre de 1973, la ultra izquierda de la época, en este caso el MIR –no cayó en la canallada de sus pares políticos que huían del país– no abandonó a lxs proletarixs que resistieron en sus poblaciones y fábricas, pues “el MIR dio órdenes de replegarse en orden y combatiendo. Sus militantes combatieron junto a los obreros pero –conscientes que la derrota del reformismo era inevitable– se retiraban en orden cuando la resistencia era imposible”. En la práctica, el mirirsmo nunca pudo sacudirse de la carga de la UP, pues su transa con el reformismo los había derrotado de antemano. Ya “meses antes del golpe algunos de sus dirigentes obreros más importantes habían roto con su dirección porque la consideraban burocrática y oportunista. En realidad se trata de una dirección que quiere hacer la revolución “para” los obreros, pero que no ha comprendido en absoluto que “la liberación de la clase solo puede ser obra de ella misma.”
El fracaso del proletariado en
Chile estaba sentenciado de antemano cuando creyó ingenuamente en sus
representantes políticos. Su falta de esclarecimiento
NOTAS:
(1) Grandes empresas estadounidenses
(2) Hay actitudes que rompieron abiertamente con la cotidianidad
capitalista; los obreros de la planta textil SUMAR en el contexto del
paro nacional de la patronal de octubre de 1972, comenzaron a producir
ropa y víveres textiles para entregar a los pobladores aledaños a la
fábrica. Estas actitudes responden a una vida comunitaria real que
venían forjando los obreros y pobladores del sector, a través de
diversas actividades como bibliotecas populares y comedores comunes.
(3) Duque y Pastrana “La movilización reivindicativa urbana de los sectores populares en Chile”, 1972.
[Covid19, Grecia] Contra los efectos nocivos para la auto-organización proletaria de la ideología de "quedarse en casa"
[Covid19, Grecia] La llamada inicial. Contra los efectos nocivos para la auto-organización proletaria de la ideología de "quedarse en casa".
18 de Marzo 2020
En la época de la pandemia (que ciertamente es favorecida por el modo de producción capitalista, si no surge directamente de ella), es más evidente que nunca que la función del estado capitalista implica la protección del capital y el trabajo en general. Sin embargo, en términos que no permiten la auto-actividad de la clase trabajadora.
Frente a un nuevo "enemigo invisible" en medio de una crisis continua de reproducción de las relaciones capitalistas, el Estado elige cerrar ciertos sectores (relacionados con la circulación de mercancías no esenciales) e impone medidas para proteger al menor coste posible la mayor parte de la fuerza de trabajo necesaria, habiendo ya proscrito una parte de ella.
El personal político del capital es muy consciente del estado deplorable del sistema de salud pública ya que ellos mismos han aplicado políticas de extrema austeridad, de depreciación del trabajo y de reducción de la mano de obra, especialmente en los sectores de la reproducción de la fuerza de trabajo. Por eso que temen que el alto grado de contagio del virus invisible haga demasiado visibles las consecuencias de sus propias políticas, y por eso tratan de relegar al olvido y a la invisibilidad su exitosa campaña de recorte de los gastos estatales en materia de reproducción durante los últimos años de la llamada "crisis de la deuda". Si el estado capitalista ya podía presentarse como una organización autónoma y neutral que funcionaba en interés de la "sociedad civil" y de la "nación", ahora, en las condiciones de pánico masivo que el propio estado creó, aparece mucho más como "guardián de la salud pública" y "protector" de todos nosotros, aunque en términos militares. La cuarentena impuesta tiene como objetivo adicional la represión preventiva de cualquier cuestionamiento de la política estatal o de cualquier iniciativa proletaria autónoma y concertada de reivindicaciones y resistencias, especialmente cuando se presenta en términos de policía higiénica y disciplina, estigmatizando a los que violan el dogma de "quedarse en casa" como socialmente irresponsables y criminales.
Sin embargo, el confinamiento/auto-confinamiento debido al coronavirus y la prevención/prohibición de mítines/reuniones o, peor aún, la suspensión voluntaria del funcionamiento de los colectivos políticos tiene resultados desastrosos. El aislamiento o auto-aislamiento intensifica la sensación de debilidad y parálisis en condiciones de pánico masivo, en el mismo momento en que ya han surgido problemas muy graves, especialmente en lo que respecta a las relaciones laborales y los salarios.
• Porque no creemos que la esfera pública proletaria deba retroceder ante los discursos de guerra del gobierno y el terrorismo mediático.
• Porque la "nueva sociabilidad" bajo el eslogan de "quedate en casa" (solo), que el personal político del capital quiere imponernos, prepara la distopía de la persona antisocial, individualista, solitaria e indefensa.
• Porque muchos de nosotros ya estamos en riesgo de salud en nuestros lugares de trabajo.
• Porque muchos de nosotros ya nos quedamos en casa sin salario, mal pagados o desempleados.
• Porque las relaciones laborales en varios sectores ya han sufrido otra mutación violenta (mucho más extensa que la del SARS-CoV-2).
• Porque los mecanismos de represión les otorga la oportunidad de hacer lo que quieran y suprimir ciertas estructuras que el proletariado (internacional) utiliza para satisfacer sus necesidades "ilegales".
• Porque ningún tipo de cooperación política/organizativa puede funcionar en condiciones de (auto)aislamiento, distanciamiento social y monólogos contemplativos en facebook.
• Y porque no compartimos los sentimientos de "solidaridad nacional" expresados desde la periferia al centro metropolitano en apoyo al monólogo de los jefes.
• Por todo ello, elegimos continuar nuestras reuniones (manteniendo las medidas de auto-protección e higiene) para discutir todo esto, así como sobre las formas colectivas de tratar con ellos.
¡LA "RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL" ES UNA IDEOLOGÍA CAPITALISTA Y UN ENGAÑO!
¡AUMENTAR LOS GASTOS DEL ESTADO PARA EL SISTEMA DE SALUD PÚBLICA Y NO PARA LOS MILITARES!
NO ESTAREMOS CONFINADOS EN CASA
¡ABAJO LA POLICÍA, EL EJÉRCITO Y LA ADMINISTRACIÓN BIO-POLÍTICA DEL PROLETARIADO!
SALARIO SOCIAL COMPLETO PARA TODOS LOS TRABAJADORES DESPEDIDOS O CON LICENCIA
CONTRATACIÓN INMEDIATA CON AUMENTO DE SALARIOS EN HOSPITALES Y SUPERMERCADOS PARA QUE LOS TRABAJADORES EXISTENTES NO SE SIENTAN COMPLETAMENTE ABRUMADOS
feminista o mártir (no es nada de eso), sino por su rabia y resentimiento
con la vida. Sé que somos la gente de estos territorios, la responsable de
nuestros destinos y con eso, de los destinos de mierda que ella y otras han
recibido.
y me relató que lo hizo para acompañar a su marido, pero especialmente
para que la familia de él, la aceptara. Luego pasaron juntos a la pasta
“y todo fue peor”. Igual nunca la llegaron a aceptar, pues se ha separado
de él cada vez que la ha agredido. Y ya sabemos que esta “familia” que
tanto le gusta manosear en sus discursos a la Dere$ha patriota, suele
operar como pandilla, coludida contra ti, si les denuncias a sus hombres.
- “Pero siempre vuelvo po. ¿Tú cachai que vuelvo aunque sé que no
tengo que volver?, ¿tú entendís por qué?, ¿tú cachai que debería
cuidar a mis hijos, pero no lo hago como ellos se merecen? Sé que
esta cuestión me pasa porque soy mujer y pobre y sola en el mundo,
y sé que mi mamá lo hizo como las wevas, pero hizo lo que pudo,
que este mundo es injusto con ella y conmigo y con toda la gente
como yo, y que los ricos que nos estrujan, las sacan pelas, y que
habría que botar a estos desgraciados del poder, y que robarle a
un rico tiene como mil años de perdón po…”.
que me enseñó cosas que no sabía. Y no me enoja en absoluto que
luego de comprender tanto y reírnos y llorar, “igual la hiciera”,
como dicen algunos “profesionales”. Aprendí que no se trata de
la comunidad ni menos de mí, ni de “los profesionales”, ni siquiera
solo de ella, sino de todo este mundo y su transcurrir. Que se trata
de 500 años de colonialidad y hoy en $hile, de 46 años de vejaciones.
al canasto de la basura de los pactos entre cúpulas partidistas.
La imagen más potente que tengo de su relato es recordarse a los
3 años “bajo una mesón en que distribuían comida a las niñas
del SENAME, con el poto cagado, todo cocido, toda meada, llorando
por horas y nadie me escuchaba…”. A esa edad llegó a SENAME,
su madre se había ido a trabajar a la ciudad y nunca más apareció,
el resto de la familia no la podía cuidar. La consultante de la que hablo,
soñaba mucho con esa imagen y cada vez que la recuerdo, me conmociona.
insurrección popular en marcha y nos oponen sus ya tradicionales
Crímenes Contra la Humanidad. Vomito en todas sus tradiciones,
patriotismos y banderas. Nos proponen una falsa “Unidad” cabildeada,-así como si estuviéramos en la Colonia criolla-. “Cabildos”
fundamentalmente surgidos desde instituciones municipales,
con lenguajes leguleyos, ciudadanos, liberales para consumidores
y letrados… Nos invitan a “unirnos” con quienes nos explotan,
nos arrebatan la existencia y nos han robado por 46 años una
felicidad que sólo puede ser colectiva, o no es. Si no, es una pura
performance liberal: corazoncitos coloridos en redes sociales,
discursos de libertades individuales y esfuerzo personal. Una
sociedad así, a la mujer de la que hablo, solo la va señalar como
“saqueadora”, la va a denostar, la va a borrar. Se me enciende el
corazón de dolor, uno que ya se había desbordado el viernes 18
de octubre cuando esto empezó. Salíamos de una audiencia de familia
en Pudahuel con otras mujeres. Una de ellas había ido a probar que
su casa es su casa incluso ahora que se separó del marido agresor.
Nos había ido mal y nos sentamos en un boliche a tomar café y comer
torta porque eso alegra. Igualmente, logramos reír de cómo cada
una nos hemos ido haciendo feministas, y de lo qué la gente a
nuestro alrededor imagina por “feminismo”. Hablamos de las
poblaciones en que vivimos y de lo mucho que nos está costando
la vida cotidiana. Volvimos al metro y ahí en “Plaza de Armas”
estaban ellas, sonrientes y desafiantes, prendiendo la mecha de
esta insurrección. Las secundarias de Liceos y colegios pobres,
violentadas desde niñas por “la familia” cómplice de tanto abuso,
acosadas en las calles por la masculinidad pedófila desde que
sus cuerpos comenzaron a crecer; niños y niñas que han sido
perseguidas por todos los Gobiernos cuando han confrontado
al poder, llegando con Piñera a una de las máximas expresiones
de represión en $hile hacia las secundarias: “Aula Segura”
que su relevante movimiento ha llamado “Jaula Segura”. Con
ellas se me desbordó el corazón de gozo como hoy se me enciende
de un dolor conocido, el de la frustración de intuir “Pactos
Neoliberales” en camino. Dudosos, perversos y bizarros…
Y es que ya lo hemos visto. Parte del feminismo autónomo
desarrollado en los años 90 y 2000 en Santiago, otras ciudades
del Norte y algunas ciudades de Wallmapu, surgió y se desarrolló
justamente desde esa vivencia que hoy se manifiesta en todo el país.
y racista de un nuevo pacto transicional”… Es la frase de una feminista
que tras una resistencia armada, llegó a la autonomía del feminismo.
Yo la apoyo. En este rincón del mundo, cualquier esfuerzo político
feminista sin autonomía, clase y territorio, perderá todo sentido
transformador radical, y no necesitamos nada menos que eso.
Lo que puso el fuego a la pólvora fueron las nuevas alzas drásticas de los productos de primera necesidad (multiplicada por tres en el caso del pan) decretadas en diciembre, mientras que la inflación llega ya a un 60%, producto de la baja de subvenciones decretada bajo los concejos del FMI. Sus economistas contaban sin duda alguna con las capacidades represivas del régimen para hacer pasar estas medidas hambreadoras tan visibles. En efecto, hasta ahora, un potente aparato militar y policial ha podido aplastar a las diversas olas de manifestaciones y rebeliones ocurridas en Sudan desde el golpe de Estado en junio de 1989 que llevó al poder a Omar el-Bechir.

Recibimos y alentamos su difusión
https://www.youtube.com/watch?
Breve balance sobre la actual situación agudizada a raíz de los sucesos en Nochixtlan Oaxaca.
¡Por la extensión y generalización de las luchas proletarias, no sólo en Oaxaca, sino en todo el mundo!
¡Por la autonomía de clase!

