Mostrando entradas con la etiqueta análisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta análisis. Mostrar todas las entradas

 

Guerra de clases 17/2026: Indonesia, Nepal, Madagascar, Filipinas, Ecuador, Perú, Marruecos… hasta el infinito

 

¡Transformemos la guerra y la paz capitalistas en una revolución social mundial!

«¡El año 2026 ha empezado con fuerza!», escribimos a principios de este año, coincidiendo con la intervención militar estadounidense en Venezuela. Aprovechando este enésimo episodio de belicismo, recordamos que, durante años, nosotros y otras minorías comunistas hemos afirmado que el mundo se encamina inexorablemente hacia una guerra mundial generalizada, que todos los burgueses que nos explotan ven como la solución a la crisis (económica, social, política…) inherente al modo de producción y acumulación capitalista. Y la guerra en Ucrania no nos desmentirá. Tampoco las matanzas en la Franja de Gaza. Ni siquiera los recientes acontecimientos en Venezuela… ¡Y hoy, apenas dos meses después, podemos añadir a Irán a esta sombría lista!

En general, lo que observamos es una militarización mundial de la sociedad, tanto física como mental, un rearme generalizado, el desarrollo de propaganda belicista y la designación de un "enemigo" (siempre el bando burgués del otro lado) y, por lo tanto, también una represión contra el proletariado y sus intentos de defender sus propios intereses como clase explotada (¡y por lo tanto revolucionaria!), tanto sus intereses inmediatos como históricos.

Y una vez más, presenciamos las mismas campañas burdas para movilizar al proletariado bajo banderas que no son la suya: se nos pide que elijamos entre la peste y el cólera, que elijamos un bando burgués sobre otro, un “mal menor” sobre uno “peor”… ¡O el bando del “imperialismo” o el del “antiimperialismo”, sabiendo que este último también es imperialismo, el del bando “opuesto”! Hubo un tiempo en que se nos pedía que defendiéramos al “pueblo” vietnamita, palestino o chileno contra el “imperialismo yanqui”. Y hace apenas dos meses, todas las facciones de la izquierda internacional nos ordenaban defender (más o menos) “la patria y el socialismo” al estilo bolivariano… ¡hoy se supone que debemos “jugar otra ronda” defendiendo la causa contra la “agresión estadounidense-israelí” en Irán, considerado el centro regional del “eje de la resistencia”!

Ante esta situación antagónica, solo podemos afirmar una vez más que el proletariado no tiene, nunca ha tenido, ni tendrá jamás una patria que defender, que el socialismo o el comunismo o la anarquía, en resumen, una sociedad sin clases, sin Estado, sin dinero, sin propiedad, sin explotación… no se construirá defendiendo a una facción burguesa supuestamente progresista (o “antiimperialista”) contra otra facción burguesa supuestamente conservadora o reaccionaria (o imperialista). ¡Ni Trump ni Maduro! ¡Ni Putin ni Zelensky! ¡Ni Netanyahu ni Khamenei! ¡Ni Estados Unidos ni Venezuela! ¡Ni Rusia ni Ucrania! ¡Ni Israel ni Irán ni Palestina! ¡Ni Tsahal ni Artesh! ¡Ni la izquierda ni la derecha!

Y aunque esto “escandalice” a algunos, no tememos decirlo alto y claro: ¡Ni el ISIS ni Rojava! No es que equiparemos a estas dos entidades, pero ambas son productos y agentes del capital. Una, a través de su “dictadura teocrática”, se constituyó y autoproclamó como el “Estado Islámico”; y la otra, a través de su dictadura igualmente democrática, que en ningún sentido afecta a la propiedad privada ni al valor, y que, más allá de un modelo predominantemente y ostentosamente basado en asambleas, desarrolla, no obstante, todos los aspectos del Estado (¡el “protoestado” de Rojava, como algunos afirman!). Y esta última está obviamente dispuesta a entablar todo tipo de compromisos y alianzas con todas las facciones burguesas posibles, ¡con la posible excepción del ISIS!

Ni el proletariado venezolano, que lleva décadas luchando (recordemos el Caracazo de 1989 y sus 3.000 muertos), ni el proletariado iraní, que ha protagonizado al menos cinco grandes levantamientos en los últimos ocho años, con quizás 30.000 víctimas en el más reciente en enero de 2026, necesitan la intervención estadounidense para deshacerse de su propia burguesía, de sus propios explotadores: la «boliburguesía» en Venezuela, el «régimen del mulá» en Irán. Y nuestra clase luchadora no necesita ningún tipo de pseudo «solidaridad internacional» que consiste precisamente en defender a una facción local de la burguesía mundial contra otra. Nuestra única respuesta es la lucha de clases, la solidaridad internacionalista con todos los sectores del proletariado que luchan contra su propia burguesía: solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Venezuela contra la burguesía bolivariana, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Irán contra la burguesía de los mulás, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Palestina contra la burguesía de la Autoridad Palestina y Hamás, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Rojava contra la burguesía nacionalsocial-liberacionista…

Ante la implacable marcha hacia la guerra mundial generalizada que nuestros enemigos, todos nuestros enemigos, nos preparan, el proletariado solo tiene una respuesta que proclamar con vehemencia en el escenario de la prehistoria humana: ¡Derrotismo revolucionario contra todos los campos burgueses! ¡Transformemos la guerra y la paz capitalistas en una revolución social mundial!

 

 


 VER COMPLETO:

GUERRA DE CLASES 17/2026: https://www.autistici.org/tridnivalka/class-war-17-2026-indonesia-nepal-madagascar-philippines-ecuador-peru-morocco-ad-infinitum/ 

___________

  • Algunas reflexiones sobre el papel de las revueltas en nuestros tiempos.
  • Preguntas para la Huelga Nacional de 2025 en Ecuador
  • ¡La Generación Z irrumpe en Marineford!
  • ¡Indonesia, para el Programa Máximo!
  • Ni Tsahal ni Artesh
  • ¡Apoyamos a nuestras tropas... cuando disparan contra sus oficiales!
  •  


    [recibimos y publicamos]

    Hoy, mientras escribimos estas lineas, los compañeros franceses se encuentran en la novena jornada de Huelga convocada contra la reforma de las pensiones. Difundimos, promovemos, apoyamos... Por la extensión de las luchas, y por la solidaridad de clase



    "Pero, ¿qué se esconde realmente detrás de este enfrentamiento y su puesta en escena? ¿Qué se apodera de los corazones, da coraje o rabia? Seguramente lo que está en juego es el rechazo del trabajo. Evidentemente, nadie se atreve a decirlo así porque en cuanto hablamos de trabajo, una vieja trampa se cierne sobre nosotros. Su mecanismo es sin embargo rudimentario y bien conocido, detrás del concepto mismo de trabajo, "nosotros" hemos confundido deliberadamente dos realidades muy distintas. Por un lado, el trabajo como participación singular en la vida colectiva, su riqueza y su creatividad. Por otro lado, el trabajo como forma particular de esfuerzo individual en la organización capitalista de la vida, es decir, el trabajo como dolor y como explotación. Si nos aventuramos a criticar el trabajo, o incluso a desear su abolición, la mayoría de las veces se entenderá como un capricho pequeñoburgués o un nihilismo dog-punk. Si queremos comer pan, necesitamos panaderos, si queremos panaderos, necesitamos panaderías, si queremos panaderías, necesitamos albañiles y para la masa que metemos al horno, necesitamos campesinos que siembran, cosechan, etc. Obviamente, nadie está en posición de disputar tal evidencia. El problema, nuestro problema, es que si tanto rechazamos el trabajo, si somos millones los que estamos en las calles golpeando el pavimento para que no nos inflijan dos años más, no es porque 'somos flojos'. o soñar con pertenecer a un club de Bridge, sino porque la forma que toma el esfuerzo común y colectivo en esta sociedad es invivible, humillante, muchas veces sin sentido y mutiladora. Si lo piensas, nunca luchamos por la jubilación, siempre contra el trabajo."

    Reconocer colectiva y masivamente que para la gran mayoría vivimos el trabajo como un dolor, he aquí una realidad que el poder no puede permitirse asentar: tomar nota de ella implicaría tirar por la borda todo el edificio social sin el cual no hay nada. Si nuestra condición común es no tener poder sobre nuestras vidas y saberlo, paradójicamente, todo vuelve a ser posible. Tenga en cuenta que las revoluciones no necesariamente necesitan grandes teorías y análisis complejos, a veces incluso una pequeña demanda es suficiente para mantenernos hasta el final. Bastaría, por ejemplo, con negarse a ser humillado: por una cadencia, por un salario, por un jefe o por una tarea. Todo lo que se necesitaría es un movimiento colectivo que suspenda la ansiedad del cronograma, la lista de tareas pendientes, la agenda. Bastaría con reclamar la más mínima dignidad para uno mismo, para los propios y para los demás y todo el sistema se derrumbaría. El capitalismo nunca ha sido otra cosa que la organización objetiva y económica de la humillación y el dolor.

    Dicho esto, hay que reconocer que en el futuro inmediato la organización social que impugnamos no sólo se mantiene unida por el chantaje de supervivencia que impone a todos. También está, y en particular, la policía y su violencia. No volveremos aquí sobre el papel social de la policía y las razones que la llevan a ser tan detestable, ya ha sido perfectamente sintetizado en este texto: Por qué todos los policías son cabrones . Lo que nos parece urgente es pensar estratégicamente sobre esta violencia, lo que reprime y asfixia a través del terror y la intimidación.

    Repitámoslo, nunca se gana "militarmente" contra la policía. Es un obstáculo que hay que controlar, esquivar, agotar, desorganizar o desmoralizar. Despedir a los policías no es esperar ingenuamente que algún día depongan las armas y se unan al movimiento, sino por el contrario asegurar que cada uno de sus intentos de restaurar el orden a través de la violencia produzca más desorden. Recuerde que el primer sábado de los chalecos amarillos en los Campos Elíseos, la multitud, que se sintió particularmente legítima, cantó "la policía con nosotros". Unas cuantas cargas y gases lacrimógenos después, la avenida más hermosa del mundo se transformó en campos de batalla.

    Dicho esto, nuestras capacidades de decisión estratégica para la calle son muy limitadas. No tenemos personal general, solo nuestro sentido común, nuestros números y cierta disposición a improvisar. No obstante, en la configuración actual de las hostilidades, podemos extraer algunas lecciones de las últimas semanas:

    — La dirección policial de las manifestaciones, es decir su mantenimiento dentro de los límites de la inofensiva, es compartida entre los dirigentes sindicales y las fuerzas policiales. Una manifestación que sale según lo planeado es una victoria para el gobierno. Una manifestación desbordada contagia preocupación en la cúpula del poder, desmoraliza a la policía y nos acerca a una reducción de jornada. Una multitud que ya no acepta el rumbo trazado por la policía, daña los símbolos de la economía y expresa su enfado con alegría, es un desborde, por lo tanto, una amenaza.

    — Por el momento y con excepción del 7 de marzo, todas las manifestaciones masivas han sido contenidas por la policía. Los desfiles sindicales permanecieron perfectamente ordenados y los manifestantes más decididos se vieron sistemáticamente aislados y salvajemente reprimidos. En determinadas circunstancias, un poco de audacia libera las energías necesarias para desbordar el dispositivo, en otras, puede autorizar a la policía a cerrar violentamente cualquier posibilidad. Sucede que cuando intentas romper una ventana, primero te rompes la nariz con el borde del dispositivo.

    — Por su velocidad de movimiento e intervención y por su extrema brutalidad, los BRAV-M son el obstáculo más formidable. La confianza que han ganado en los últimos años y especialmente en las últimas semanas debe ser socavada. Si no podemos descartar la posibilidad de que, en ocasiones, pequeños grupos los superen y reduzcan su audacia, la opción más eficaz sería que la multitud pacífica de sindicalistas y manifestantes no tolerara más su presencia, interpusiera las manos en el aire en cada uno de sus avances, arremete contra ellos y los aleja. Si su aparición en las manifestaciones causa más desorden que restablecimiento del orden, el Sr. Núñez se verá obligado a exiliarlos a la Ile de la Cité, a confinarlos en su garaje de la rue Chanoinesse.

    — El jueves 15 de marzo, tras el anuncio de la 49.3, se reunió una manifestación sindical declarada y más llamamientos dispersos al otro lado del puente de la Concordia frente a la Asamblea Nacional. Siendo el objetivo principal de la fuerza policial proteger la representación nacional, la multitud fue empujada hacia el sur. Gracias a esta maniobra, los manifestantes se vieron propulsados ​​y propagados en las turísticas calles del hipercentro. Los montones de basura dejados por la huelga de recolectores de basura se convirtieron entonces espontáneamente en infiernos, ralentizando e impidiendo las intervenciones policiales. Espontáneamente, en muchas ciudades del país, la quema de botes de basura se ha convertido en la firma del movimiento.

    — El viernes 16 de marzo, una nueva convocatoria para ir a la Plaza de la Concordia resultó ser contenta. Si los manifestantes eran valientes y decididos, se encontraban atrapados en una trampa y un vicio, sin poder recuperar la menor movilidad. La prefectura no reprodujo el mismo error del día anterior. El sábado, una tercera convocatoria para acudir a esta misma plaza convenció a las autoridades públicas de prohibir cualquier reunión en un área que va desde los Campos Elíseos hasta el Louvre, desde los Grands Boulevards hasta la rue de Sèvres, es decir, alrededor de una cuarta parte de París. Miles de policías apostados en la zona pudieron impedir cualquier inicio de la manifestación acosando a los transeúntes. Al otro lado de la ciudad, una concentración en la Place d'Italie superó el despliegue policial y se precipitó hacia una manifestación salvaje en la dirección opuesta.

    — El Ba-ba de la estrategia es que la táctica no debe oponer sino componer. La prefectura de París ya ha presentado su narrativa de batalla: manifestaciones masivas responsables pero inofensivas por un lado, disturbios nocturnos liderados por franjas radicales e ilegítimas por el otro. Quienquiera que haya estado en las calles la semana pasada sabe cuán mentira es esta caricatura y cuán importante es que siga así. Porque es su arma definitiva: dividir la revuelta entre buenos y malos, responsables e incontrolables. La solidaridad es su peor pesadilla. Si el movimiento gana en intensidad, las marchas sindicales acabarán siendo atacadas y por tanto defendiéndose. Los sorpresivos bloqueos de periféricos por parte de grupos de la CGT también muestran que parte de la base ya está resuelta a desbordar los rituales. Cuando la policía intervino en Fos-sur-Mer el lunes para hacer cumplir las requisas del prefecto, los trabajadores sindicalizados acudieron al enfrentamiento. Cuanto más se multipliquen las acciones, más se aflojará el control de la policía. Gérald Darmanin evoca más de 1.200 manifestaciones salvajes en los últimos días.

    Como hemos dicho, los contornos del movimiento se están volviendo preinsurreccionales. Cada día se multiplican los bloqueos y se intensifican las acciones. El jueves será por tanto decisivo. Desde una perspectiva puramente reformista, si las protestas del jueves se extienden masivamente, Macron se verá acorralado. O se arriesga a un sábado negro en todo el país, es decir, al chaleco amarillo que más teme, o se echa atrás el viernes aduciendo el riesgo de grandes e incontrolables excesos.

    Por lo tanto, todo está en juego ahora y más allá. La izquierda está al acecho, dispuesta a vender un resquicio electoral, una ilusión de referéndum, incluso la construcción de la IV Internacional . En cualquier caso, será cuestión de invocar a la paciencia y la vuelta a la normalidad. Para que el movimiento continúe y evite tanto la recuperación como la represión, deberá afrontar lo antes posible la cuestión central de cualquier levantamiento: ¿cómo desplegar los medios de su autoorganización? Algunos ya se preguntan cómo vivir el comunismo y propagar la anarquía.





    OTROS TEXTOS E INFORMACIONES:

    > Francia: pensiones, desempleo, inflación: 

    > Tras el éxito de las movilizaciones del 19 y 31: 

    > Après la faillite de l'orientation pacifiste ...: 

    > Las tácticas dilatorias de las organizaciones colaboracionistas solo conducen a la derrota: 



    CONTRA LAS PANDEMIAS DEL CAPITAL


    Proletarios Internacionalistas



    El capitalismo está instalando el terror y la represión en todo el mundo en una operación sin parangón en la historia de la humanidad. Confiamiento de regiones ciudades y países enteros, confiamiento masivo de seres humanos que son obligados a permanecer encarcelados en sus propias viviendas, suspensión de los miserables derechos ciudadanos, vigilancia, seguimiento y procesamiento de los movimientos de la población a través de todo tipo de tecnologías (smartphones, big data, inteligencia artifiial…), despidos masivos, aplicación de Estados de emergencia, de alarma, de sitio, etc.
    Por todo el globo vemos extenderse una militarización de las calles para controlar y reprimir todo movimiento no autorizado ...

     











    Texto sobre la actualidad de nuestra lucha





    La invasión alienígena

    Este último año vemos sucederse, una tras otra, revueltas en las cuatro puntas del mapa: revueltas que llevan a Macron a revisar los búnkeres del Elíseo, que hacen a Lenin Moreno mover la sede del gobierno a Guayaquil, que asaltan cuarteles y sedes de partidos burgueses en Irak mientras reavivan la memoria de la insurrección del 91, que tiran uno tras otro primeros ministros en Haití o colocan una bandera negra en el parlamento de Hong Kong. La burguesía mundial empieza a tener miedo.
    Como dijo hace unos días Cecilia Morel, la «Primera Dama» del Estado chileno, al hablar de la revuelta social en curso: «Estamos absolutamente soprepasados, es como una invasión extranjera, alienígena, no sé, y no tenemos las herramientas para combatirlas […]. Lo que viene es muy, muy, muy grave».
    En efecto, lo que se viene es un nuevo ciclo de lucha de clases que está ante nuestros ojos. Desde Irak al Líbano, desde Irán a Argelia, de Sudán a Francia, desde Haití a Ecuador, de Hong Kong a Chile. Luchas que nacen desde las necesidades inmediatas, humanas, de nuestra clase, y que desde ahí abren la perspectiva histórica, larga aún, de la revolución social, del comunismo. En Chile es por la subida del metro, en Argelia por la corrupción política, en Haití por el Petrocaribe y la subida de los precios de la gasolina, como ocurre también en el caso de Francia o Ecuador. En Hong Kong empezó contra la represión, en Irak por las condiciones vida y del agua, en el Líbano por la subida de los impuestos a internet. Pero esas necesidades inmediatas tienden a generalizarse e ir más allá del motivo que causó la chispa inicial. Como se puede intuir no incluimos Cataluña, y es que se trata de un proceso ubicado totalmente en el terreno de la liberación nacional, que nace de la defensa de la condena de unos políticos burgueses y que busca la creación de un Estado catalán independiente. La voluntad o lo que creen defender aquellos que luchan en estas algaradas cuenta poco en relación a lo que toda reivindicación nacional prepara: guerras y conflictos imperialistas. La prueba para determinar la naturaleza de un movimiento no es su carácter violento o no, que no quiere decir nada, sino aquello que niega y pone en cuestión: no se niega un Estado nación construyendo otro. El Kurdistán es otro buen ejemplo de esto.

    Podemos sacar algunas primeras lecciones sobre esta polarización social en curso, a partir de las «Diez notas sobre la situación revolucionaria» que habíamos escrito hace unos meses.

    1) Casi todo el mundo está polarizado. Estamos entrando en el inicio de un cambio de época catacterizado por el enfrentamiento entre las clases, poniendo fin al largo período de reflujo de la década de los noventa. En realidad, estamos viviendo el desarrollo cada vez más intenso y fuerte de procesos de ascenso social de nuestra clase, que van desde el 2001 en Argentina al 2006 en Oaxaca (pasando previamente por Ecuador o Bolivia), desde las revueltas por el hambre en el 2008 en medio mundo al 2011, el año en que nuestra clase generalizó sus luchas desde el mundo árabe a España, Reino Unido, Estados Unidos o la misma Grecia.

    2) El capitalismo no da más de sí. Estamos entrando en un período de revolución social porque el capitalismo está agotado como relación social: genera cada vez más humanidad superflua, expulsa trabajo vivo de la producción social, consume con creciente voracidad energía y materias primas para intentar resolver con más mercancías lo que pierde al expulsar trabajo humano. Sus crisis son y serán cada vez más catastróficas.

    3) Las oleadas de lucha que emergen a nivel mundial (2001, 2008, 2011, 2019) no podemos entenderlas como eventos en sí mismos, como fotografías aisladas unas de otras. Se trata de la misma película, en el tiempo y en el espacio, que tiene un protagonista común: el viejo topo de la revolución que reclama con fuerza sus necesidades e intereses.

    4) Las rebeliones y revoluciones tienen un carácter físico, material: se lucha por las necesidades inmediatas. Lo importante es analizar los hechos materiales que mueven las prácticas. Lo que el movimiento dice es importante, pero ahora es más importante lo que el movimiento hace, siempre y cuando la lucha surja de las necesidades inmediatas de nuestra clase: algo muy diferente de las luchas nacionalistas o político-electorales que se mueven completamente en el terreno de la política burguesa. La revolución inicia de un proceso de ionización en el que las moléculas sociales tienden a disponerse en un sentido de combate, polarizado, independientemente de la conciencia que tengan inicialmente de los fines de la lucha. Es lo que estamos viendo estos meses en las diferentes revueltas en curso. Nada que ver con la ilustración burguesa

    5) Este marasmaosocial, este choque de placas tectónicas tiene una raíz común y por eso tiende a hacerse cada vez más sincrónico. Se contagian unas revueltas a otras, desde Ecuador a Chile, de Sudán a Argelia, de Irán a Irak o el Líbano. La raíz común son las necesidades humanas que el capital ataca a partir de sus necesidades de reproducción.

    6) Y, sin embargo, hay que entender que la apertura de una nueva época caracterizada por el enfrentamiento entre las clases no quiere decir que se abra un período insurreccional. Estamos aún muy lejos de esto, ya que un período insurreccional requeriría una determinación consciente, un programa, una voluntad reconocida por parte de nuestra clase: en definitiva, una inversión de la praxis que necesita de un nivel superior de organización, que necesita de partido, como explicaremos a continuación. Y aún con todo, es seguro que el choque de placas tectónicas al que estamos asistiendo será cada vez más intenso y constante, extenso y concentrado, a pesar de los reflujos que conocerá en los próximos años.

    7) ¿Qué tareas nos podemos dar los revolucionarios? Estamos en el inicio de un nuevo período histórico en el que es muy importante que los procesos aprendan por sí mismos. Nuestro partido, como fuerza social que lucha por el comunismo, vive y se forma ya en el suelo de estas revueltas. Las minorías revolucionarias somos parte del proletariado y de estas luchas, no somos un partido a parte, sino aquellos que, como decía Marx, tratan de impulsar y llevar más lejos las determinaciones del movimiento, al mismo tiempo que tratan de clarificar teóricamente su práctica en torno a los objetivos generales de la clase. Como hemos dicho, que se inicie una nueva fase de la lucha de clases, un largo período de revolución social marcado por la crisis terminal del capitalismo, no quiere decir que el comunismo esté a la vuelta de la esquina. Estamos muy lejos de una situación revolucionaria: para ello es fundamental la capacidad del proletariado de constituirse en clase, en partido; es esencial la convergencia entre los procesos materiales de la lucha de clases y el programa histórico comunista que nace de esas mismas luchas. Por eso, las cuestiones de clarificación teórica y programática son hoy tan importantes. Nuestra lucha no está solo en las barricadas del presente, sino en las lecciones que se pueden extraer de las barricadas del pasado.

    El camino es aún largo y, sin embargo, no puede haber vuelta atrás. Tenemos que vivir la pasión de la lucha pero también la lucha por la claridad teórica y programática.

    Muchas veces, cuando debatimos en espacios «radicales» y aludimos a la necesidad de la revolución nos sentimos como alienígenas que hubieran desembarcado desde Marte. ¡Cómo! ¿La revolución? ¿Mundial? Vade retro: eso es totalitario, reaccionario. ¿Qué queréis? Pues no se trata ni de un deseo piadoso ni de un hecho de voluntad. Las revueltas y revoluciones serán un dato presente de nuestro tiempo histórico, cada vez más sincrónicas. No se trata de desear que se produzcan, puesto que lo hacen espontáneamente: se trata de dirigirlas en la perspectiva de la abolición de las clases, del Estado y de mercancía.

    Por eso dedicamos estas notas a todos aquellos que habían arrojado la revolución al basurero de la historia, a todos aquellos que reducían al proletariado a masa manipulada y manipulable a voluntad, que sometían las necesidades inmediatas del proletariado, de la humanidad, a juegos de los movimientos del capital. No olvidemos jamás la fuerza y la potencia de nuestra clase.

    Grupo Barbaria – Octubre del 2019


    NOTAS PROVISIONALES EN TORNO A LA “ANÁRQUICA” REVUELTA DE MASAS QUE SACUDE A LA REGIÓN CHILENA




    El viernes 18 de octubre una salvaje revuelta estalló en la ciudad de Santiago y al siguiente día ya se había expandido a prácticamente todas las ciudades del país. El motivo aparente fue el alza del pasaje en la locomoción colectiva de Santiago (en los buses de Red Metropolitana de Movilidad y el Metro), pero en la raíz mostró un descontento total con el modo de vida capitalista. Un enorme e incontrolado movimiento hizo de esta manera su aparición histórica y como algunos/as compañero/as han afirmado en varios panfletos repartidos en la revuelta: “ya nada volverá a ser igual”.


    Lo favorable del movimiento para la perspectiva antagonista
    -Lo primero que debemos destacar es la generalización espontánea del movimiento y su crítica en los actos a la totalidad del modo de vida capitalista-neoliberal: expropiación y repartición en masa de mercancías de grandes capitalistas (supermercados, centros comerciales, farmacias, bancos, etc.), destrucción de infraestructura estatal (comisarías, edificios municipales, etc.), repudio masivo a los cuerpos represivos del Estado en un contexto “democrático” (carabineros, policía de investigaciones y milicos), y un esbozo intuitivo de crítica a la totalidad de la mercantilización de todos los aspectos de la vida cotidiana (no hay una “demanda” o “reivindicación” concreta, se quiere “cambiar todo”).
    -El rol dinamizador que ha jugado y juega el proletariado juvenil, con su intransigencia programática y combatividad subversiva a toda prueba.
    -Las protestas salvajes efectivamente constituyeron un daño cuantioso a la propiedad privada de los grandes capitalistas de este país: este fue el verdadero motivo de que el Estado pusiera los milicos en las calles. Esto horrorizó a la clase dominante-capitalista.
    -Otro aspecto que nos ha llamado profundamente la atención es la proliferación de núcleos que practican de manera extendida la violencia ofensiva y la autodefensa contra las fuerzas represivas del Estado en las manifestaciones –tanto en el “centro”, como en los barrios periféricos-. Existe algo como “violencia proletaria de masas difusa”, que se coordina de manera solidaria en medio de las barricadas, que hace innecesaria –al menos, por ahora- cualquier tipo de especialización o profesionalización de esta actividad por grupúsculos. Hasta el momento, esto ha sido bastante efectivo.
    -La fractura del aislamiento y la incomunicación a que somos sometidos a diario en este sistema que se manifiesta en: solidaridad espontánea de clase y comunicación social por fuera de los roles previamente prefabricados.
    -A pesar del “Estado de emergencia”, del toque de queda, y de los milicos en las calles, el proletariado no ha tenido miedo y no ha abandonado la lucha pese a la brutal represión que ha cobrado un número aún desconocido de asesinados/as, torturados/as, desaparecidos/as y encarcelados/as. Al momento de escribir estas líneas se ha anunciado en muchas regiones, incluyendo la Región Metropolitana, el cese del toque de queda, por la presión social del proletariado que no lo ha respetado en absoluto y que manifiesta un odio visceral a los milicos.
    -Pese a todos los esfuerzos del Estado por volver a “cierta normalidad” y de la difamación de los medios masivos de comunicación, ésta ha sido imposible de restaurar, ya que nuestra clase a continuado protestando a diario sin necesidad siquiera de “pedir permiso” para hacerlo –todas las manifestaciones han sido “ilegales”-.
    -La realidad de la lucha ha desbordado los intentos de “espectacularizar” la revuelta de la prensa: el proletariado a reconocido que la función social-esencial de la prensa es distorsionar los hechos y montar un relato afín a los intereses de la clase dominante –los/as periodistas son los “voceros” del capital-.
    -El movimiento, en el contexto de la revuelta, se está dotando –embrionariamente- de órganos de lucha con arraigo territorial, en base a la conformación de asambleas autoorganizadas de vecinas y vecinos, que se encuentran en diversos barrios y poblaciones construyendo desde abajo una perspectiva anticapitalista que se contraponga a la precarización de la vida. Consideramos estos espacios de asociatividad proletaria estratégicos para conformar una comunidad de lucha, debido a que expresa la necesidad de autoactividad por parte de los/as mismos/as proletarios/as de manera autónoma a cualquier intervención externa a ellos/as mismos/as.
    -Un sector importante del proletariado ha rechazado en bloque las propuestas de “reformas” con las que el gobierno ha intentado apagar el fuego de la revuelta: son consideradas migajas indignas, lo que tiene al Estado en jaque, al menos, hasta el momento.
    -No existe ningún “sector político” capaz de autoproclamarse representante y ente válido para dialogar con el gobierno: cuestión que tiene a la burguesía desconcertada. Es una revuelta sin líderes. De ahí, “lo anárquico” de este movimiento.


    Las contradicciones y los límites que las minorías revolucionarias deben combatir en el seno del movimiento
    -Durante las megamarchas efectuadas el día viernes 25 de octubre, que solo en la ciudad de Santiago convocaron según cifras oficiales a más de 1.500.000 manifestantes, se expresó masivamente un sentimiento de identificación patriótica y de unidad nacional, en detrimento de una perspectiva de clase del conflicto social. Ejemplo de esto fue la proliferación de banderas chilenas –que habían estado ausentes- y un ambiente festivo y pacifista que prevaleció durante toda la jornada, siendo esto valorado por el mismo gobierno como una oportunidad que “abre caminos de futuro y esperanza”.
    -El titubeo que han demostrado ciertos sectores organizados del movimiento obrero de participar de la revuelta –por ejemplo, los mineros de la empresa estatal CODELCO y los sindicatos pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores NO+AFP-, con la digna excepción de la Unión Portuaria de Chile (UPCH) y el gremio de la construcción agrupado en el combativo sindicato SINTEC: lo que no ha estado exento de contradicciones, límites y un desarrollo desigual dependiendo de la ubicación geográfica.
    -El eco que en ciertos sectores sociales ha hecho el rumor esparcido por la prensa y el gobierno de que existe una oleada de saqueos que tiene como objetivos casas de particulares y pequeños negocios –los que han sido casos muy particulares y poco numerosos-. Esto se ha expresado en el fenómeno de los “chalecos amarillos”, vecinos/as organizados/as en cuadrillas que defienden sus barrios de inexistentes saqueadores. Esto es peligroso porque es caldo de cultivo para corrientes ultraderechistas-neofascistas y porque enfrenta a proletarios/as contra proletarios/as.
    -La existencia de militantes de partidos tradicionales y de la “nueva izquierda” –que es más de lo mismo- en las asambleas y cabildos autoorganizados, que intentan cooptar y suplantar la autodirección del movimiento para imponer sus posiciones y convertirse en interlocutores válidos para negociar con el poder.
    -A pesar de los grandes saltos cualitativos que ha dado el movimiento en su vasta extensión, no ha podido cuajar y consolidar una lectura claramente de clase, debilidad que demuestra una gran tarea pendiente que debe ser subsanada por la proyección del movimiento. Esto ha significado, sobre todo desde las megamarchas, el resurgir de una identificación como “clase media” de algunos sectores del proletariado promovida por los partidos del orden y los medios masivos de comunicación.
    -La revuelta encontró a las minorías revolucionarias desorganizadas y fragmentadas, lo que, sin embargo, no significó que participaran de inmediato en el movimiento, intentando brindar orientaciones por medio de los actos y la propaganda, a pesar de sus limitados medios. La izquierda y el leninismo en general no se quisieron mezclar con los incontrolados, se desmarcaron de la revuelta, e incluso sus sectores más tradicionales condenaron los saqueos a grandes empresas, y tardaron al menos tres días en demostrar su presencia en las calles. Esto pone de manifiesto la necesidad de constituir un movimiento abiertamente anticapitalista que agrupe a los sectores más radicales de la clase.


    Perspectivas provisionales
    Pese a lo que ocurra en el desenlace de esta gran coyuntura, es claro que se ha producido una ruptura irreversible, una grieta, que marca un cambio de época para nuestra clase en esta región. Lo que han vivido en estos días miles y miles de proletarios/as sin previa experiencia de lucha, difícilmente podrá ser borrado de la memoria combativa de nuestra clase. Esta revuelta ha brindado una oportunidad única que no debe ser desaprovechada: ha quedado claro que solo luchando se imponen las reivindicaciones y las mejoras concretas en las condiciones de vida del proletariado. Nos hemos dado cuenta de nuestra propia fuerza. La revuelta generalizada, anuncia la posibilidad latente de un cambio revolucionario posible, de la reconciliación de la especie humana consigo misma y su entorno natural, a pesar del previo desprecio que manifestaban sectores del entorno subversivo de nuestra región –con discursos del tipo “humano=plaga” o que el “pueblo está muerto”-. El proletariado no ha muerto, no somos solo capital variable, tenemos un enorme papel que desempeñar para liquidar este mundo capitalista y ha quedado demostrado en la práctica. Por ahora, la lucha continúa en la calle y en las asambleas contra el pacto social que nos quieren imponer y la recuperación reformista. Esta revuelta cuestionó intuitivamente los cimientos de la estructura social capitalista y eso no se podrá borrar de la memoria histórica. Nosotros/as vamos más allá, vamos hacia la vida.

    Algun@s Proletari@s en lucha de la Región chilena
    Mañana del sábado 26 de octubre – Primavera subversiva del 2019


    [Ecuador] breve balance y perspectiva de las jornadas de lucha proletaria en octubre del 2019, al calor de los últimos hechos y debates al respecto



    «El proletariado es arrojado a la lucha de clases por su propia naturaleza de clase asalariada y explotada, sin necesidad que nadie le enseñe nada; lucha porque necesita sobrevivir. Cuando el proletariado se constituye en clase revolucionaria consciente, enfrentada al partido del capital, necesita asimilar las experiencias de la lucha de clases, apoyarse en las conquistas históricas, tanto teóricas como prácticas, y superar los inevitables errores, corregir críticamente los fallos cometidos, reforzar sus posiciones políticas por medio de la toma de conciencia de sus insuficiencias o lagunas y completar su programa; en fin, resolver los problemas no resueltos en su momento: aprender las lecciones que nos da la propia historia. Y ese aprendizaje sólo puede hacerse en la práctica de la lucha de clases de los distintos grupos de afinidad revolucionarios y de las diversas organizaciones del proletariado.» Agustín Guillamón. Proletariado y clases sociales, hoy (2013)


    A pesar de las debilidades, contradicciones, lastres ideológicos y errores prácticos que estuvieron presentes en el movimiento social real que protagonizó las recientes jornadas de octubre de este año en Ecuador, a saber: falta de radicalidad y autonomía frente al Estado Capitalista, aceptar el diálogo y la negociación con el gobierno, pedir la intermediación de la ONU, división entre algunas dirigencias y algunas bases del movimiento indígena, pacifismo de algunos sectores de este movimiento, deponer las medidas de hecho, pensar en nuevas elecciones de gobierno, ausencia de algunos sectores de trabajadores, presencia de algunos políticos oportunistas que quisieron pescar a río revuelto, discursos y símbolos nacionalistas y populistas, falta de claridad, organización y ofensiva; a pesar de esto, en los hechos lo que ocurrió en Ecuador durante los 11 días de Paro Nacional fue una
    verdadera revuelta proletaria con tintes insurreccionales que logró desafiar y hacer retroceder un paso al Estado burgués que controla este territorio. Se hizo lo que se pudo hacer, lo que las fuerzas realmente existentes permitieron hacer, ni más ni menos; concretamente, obligar a derogar parcialmente las últimas medidas de austeridad capitalista o el «paquetazo» impuesto por el gobierno de Moreno (el decreto ejecutivo 883), desde las calles ganadas mediante la lucha día tras día y noche tras noche. Pero, como dijo Marx, un paso adelante del movimiento real vale más que una docena de programas.

    Esta victoria parcial del 13 de octubre (con cierto sabor a derrota por nuestros muertos y por la permanencia del actual gobierno de ladrones y asesinos y sus nefastas reformas laborales), fue el resultado de todas las acciones directas de masas realizadas desde el 3 de octubre: se tomaron instituciones gubernamentales, pozos  petroleros, carreteras, hicieron marchas y cacerolazos, piquetes y barricadas, saquearon algunos comercios, quemaron regimientos policiales y tanques de guerra, capturaron y retuvieron policías y militares, le hicieron huir al presidente a Guayaquil, instauraron la Comuna de Quito como epicentro del Paro Nacional… Con tales acciones, en 11 días hicieron lo que no hicieron en 11 años. 11 días de ruptura parcial, temporal y precaria
    pero real de la normalidad capitalista, sobre todo al interior de las protestas mismas: ruptura del trabajo asalariado y la circulación de mercancías (por algo fue un paro), de la propiedad privada y el dinero,
    sustituyéndolas por la solidaridad y la gratuidad (en los centros de acopio y las ollas comunitarias); a lo cual le acompañó a toda hora la discusión y toma colectiva de decisiones en las asambleas, y la valiente autodefensa desde las barricadas contra la brutal represión de los perros guardianes uniformados de los ricos y poderosos. En pocas palabras, en esos 11 días de Paro Nacional lxs explotadxs y oprimidxs en lucha de este país crearon y vivieron embriones de comunismo y anarquía; embriones espontáneos, caóticos, contradictorios, localizados, de corta duración, pero reales. Todo esto no fue poca cosa, fue un acontecimiento histórico con eco mundial, considerando que las masas proletarias del campo y la ciudad de esta «mitad del mundo» estuvieron dormidas o
    inactivas durante tantos años, y ya no lo están más. Estallaron cual volcán y siguen calientes. Y lxs anticapitalistas autónomxs que participamos como una parte más de ellas, también. 

    Los muertos y heridos en combate por parte del terrorismo de Estado tampoco son poca cosa. No fueron «muertes accidentales», fueron crímenes de Estado. ¡Ni perdón ni olvido! Por eso, negarlos o hacerlos de menos es una falta de respeto y hasta una muestra de cinismo para con ellos, sus seres queridos y sus compañeros. Una actitud pésima y rechazable, no sólo de algunos derechistas sino incluso de algunos izquierdistas locales. Muy por el contrario, lo mínimo que hay que hacer en estos momentos de «post-guerra» de clases (porque lo que hubo aquí fue una guerra de clases que aún no termina) es: solidarizarse con los
    compañeros detenidos y con las familias de los compañeros caídos; denunciar y oponerse activamente al terrorismo de Estado/gobierno asesino, que en estos momentos está haciendo represión selectiva a modo
    de venganza contra miembros de organizaciones sociales que participaron del paro, por lo cual toca cuidarnos; estar alertas e impedir nuevas medidas de austeridad maquilladas y «focalizadas» (nuevo decreto ejecutivo); estar atentxs también al inicio de las privatizaciones para oponerse a las mismas, y a las movilizaciones anunciadas para fines de este mes contra las reformas laborales flexiblizadoras/precarizadoras aún vigentes; y, mantener la movilización y organización social que se dio espontáneamente para poder «acumularla», radicalizarla y generalizarla a mediano y largo plazos con una perspectiva autónoma y revolucionaria. En ese sentido, esto acaba de empezar. La lucha sigue. Hasta el fin. Porque no se trata de sobrevivir menos mal, sino de vivir de verdad. Y no se trata de cambiar de amo, sino de dejar de tenerlo. 

    Es la insatisfacción de necesidades concretas del día a día, y no una u otra ideología, lo que lleva a la clase trabajadora a enfrentarse a la clase patronal y su Estado. En el seno de esta lucha, surgen y se desarrollan minorías conscientes, organizadas y activas que se esfuerzan por mantener viva la memoria, las lecciones y la llama rojinegra de la revolución proletaria. Pero una cosa es ser revolucionario y «ensuciarse las manos» en la lucha de clases real y contradictoria, estar ahí «donde las papas queman», viviendo la solidaridad y la combatividad de nuestra clase proletaria en carne propia, aportando y aprendiendo lo más que se pueda (tanto en las barricadas como en los centros de acopio y las asambleas), siempre con autonomía y criticidad, al mismo tiempo que con humildad y sin prejuicios ideológicos ni huevadas personales o grupusculares; y otra cosa es decir ser revolucionario desde la comodidad de la cama, la pantalla, el escritorio o la vereda, además
    desde una ideología eurocentrista/racista, obrerista, pacifista y purista que dice ser «comunista» e «internacionalista». O desde una ideología «marxista-leninista-maoísta» a «la vanguardia». O desde una
    ideología «anarquista» nihilista o valeverguista. Da igual. La revolución social no es un hecho ideológico sino un hecho real o material y, por lo tanto, impuro y contradictorio, que hay que saber asumirlo como tal mientras se está luchando codo a codo junto a las masas y otras minorías, porque así toca hacerlo contra el enemigo de
    clase común cuando estalla la guerra social como aquí estalló. 

    Obviamente aquí y en todas partes falta mucho para la revolución comunista anárquica mundial propiamente dicha, aún no existen las condiciones y las fuerzas para ello, pero por algo se empieza después de tanto letargo histórico. La emergente y actual lucha proletaria en Ecuador (las masas indígenas son parte de las masas proletarias del campo, no «un sector no explotador», además que también salimos a luchar las masas proletarias de la ciudad) es parte de toda una oleada internacional de luchas proletarias (Haití, Hong Kong, Francia, Argelia,
    Irak, etc.) que hoy por hoy está cerrando un ciclo histórico de contrarrevolución (con medidas de austeridad y represión estatal a la orden del día en todas partes) y abriendo un nuevo ciclo de ascenso e intensificación de la lucha de clases, en medio de la actual crisis capitalista mundial.

    El papel de las minorías revolucionarias en todo esto, como siempre, es contribuir a desarrollar la autonomía y la ruptura proletaria en todo sentido, es decir contribuir a que lxs explotados y oprimidxs podamos liberarnos por completo y de raíz del Capital y del Estado con cabeza y mano propias; y, a que nos reapropiemos del programa invariante de la revolución social, forjado al calor de la lucha histórica del proletariado mundial, para hacerlo realidad de una vez por todas: abolición y superación de la propiedad privada, el trabajo asalariado (en todas sus formas), el valor, el dinero, las clases, el Estado, el mercado, las patrias, las razas, los géneros y toda otra forma de separación y opresión entre los seres humanos y sobre la naturaleza, para así poder vivir en comunidad y libertad reales. 

    Pero eso sólo es posible participando en las luchas sociales reales, metiendo y «ensuciándose las manos», cometiendo errores y aciertos, pasos en falso y pasos en firme, avances y retrocesos, victorias y derrotas; siendo parte activa e incidente de las masas en revuelta, de la clase explotada y oprimida en pie de lucha por sus necesidades materiales, para desde ahí (y no desde la ideología, la comodidad ni el cinismo) poder sacar y aplicar las lecciones empíricas y teóricas aprendidas, para desde ahí poder criticar y superar en la práctica
    nuestras debilidades y contradicciones con la perspectiva clara y firme de hacer la revolución hasta el fin, es decir hasta derrocar todo este sistema de explotación, miseria y muerte. Por ello, desde la resistencia
    y la dignidad que sólo la lucha otorga, decimos: por nuestros muertos y nuestras vidas, ¡ni un minuto de silencio, toda una vida de combate! ¡La solidaridad es nuestra mejor arma y les hará temblar de nuevo!

     Un@s proletari@s cabread@s de la región ecuatoriana por la revolución comunista anárquica mundial
    Kito, 17 de octubre del 2019


    https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2019/10/18/ecuador-breve-balance-y-perspectiva-de-las-jornadas-de-lucha-proletaria-en-octubre-del-2019-al-calor-de-los-ultimos-hechos-y-debates-al-respecto/








    Turismo y Miseria Social

    Compañeras!!!


    La lucha del proletariado en Haití obligo a la Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana a emitir algunas alertas:  "La Embajada de Puerto Príncipe anunció la restricción de los viajes rutinarios para los empleados del gobierno de EE.UU. a un radio de 15 millas de la capital debido a preocupaciones de seguridad. Por ende, la Embajada de EE.UU. en Santo Domingo requerirá aprobación del Jefe de Misión para todos los viajes hacia Haití del personal del gobierno de los EE.UU. ubicado en la República Dominicana”, indica el comunicando.

    “Considere postergarlo, viajar por aire u otra manera de mitigar los riesgos de viajar a Haití en este momento. Preste atención a los medios de comunicación locales y repase su plan de seguridad personal”, continua recomendando la nota.

    Y termina diciendo:   Si encuentra una calle bloqueada, devuélvase y diríjase a un lugar seguro y tenga un plan de evacuación que no dependa de la asistencia gobierno de EE.UU”.  (https://www.elcaribe.com.do A pesar de los grandes esfuerzos por imponer el dialogo como herramienta de dominación, la burguesía no lo ha podido lograr, pues el proletariado se continua comportando como el ser histórico que realmente es:  revolucionario!!!

    En abril de 2019, el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió un alerta a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a República Dominicana:  actuar con mayor cautela” debido a los “los crímenes violentos, incluyendo robo a mano armada, homicidios y asalto sexual”.  (https://eldia.com.do)

    A pesar de que el gobierno del PLD hace grandes esfuerzos para ocultar la verdad sobre la profundización y generalización de la crisis del valor, que se expresa vía elementos diferentes, como el desempleo o fuerza de trabajo, disminución del valor de las mercancías, determinado por el aumento de la productividad, ambos aspectos vinculados organicamente con la teoría de la caída tendencial de la tasa de ganancia, entonces la necesidad burguesa de crear un órgano artificial de respiración:  capital ficticio que produce ganancias ficticias y, un tercer elemento, la separación de las necesidades humanas de la lógica del valor, entre la Tierra y el Capital.  Verdades que se intentan ocultar para evitar que las minorías revolucionarias empujen a su clase a reagrupar su fuerza, resolviendo su debilidad organizativa y política constituyendo Núcleos de Trabajadores Autónomos (N.T.A.), como órganos de transición hacia la Comunidad Humana.

    Solo en 2017, la tasa de ganancia en la esfera de producción de servicios turísticos, basada desde luego en el trabajo asalariado, genero mas de $ 7, 000 millones de dolares y mas de 1 millón 400, 000 seres humanos en condición de Miseria Social.  En ese mismo ano se verifica, siguiendo el informe de la FAO, que el hambre se ha extendido desde la región sur a la región este y que en Santo Domingo, "...miles de familias tampoco tienen acceso a una adecuada alimentación...".  

    Como ustedes pueden constatar, la cacareada "invasión" haitiana no ha creado la crisis del valor, ni el agravamiento de sus aspectos, sino que las fuerzas productivas del capital se están movimiento a partir de sus necesidades, sin embargo se puede medir la invasión del capital internacional contra los intereses históricos de los trabajadores, obstaculizando la marcha del proceso hacia su constitución como fuerza revolucionaria para producir su auto-emancipación.  El proletariado en Haití, a pesar de la miseria social, esta peleando!!!

    Erradicar la discrepancia que separa la necesidades humanas de la lógica del valor nunca ha sido una tarea a erradicar para la burguesía local, la mitigacion de las condiciones de la ley del hambre tiene tanto tiempo como el dominio de la burguesía mundial sobre el proletariado, nunca ha figurado como un aspecto de su política de dominación de clase, pues liquidar el hambre equivale a suprimir el Capital.

    Mientras la burguesía mundial  acumula trillones de dolares y concentra trillones en países de alta tasa de acumulación de capital para la guerra, uno de las categorías de la crisis del valor (el Trabajo) agrava las condiciones de vida de "sus" trabajadores, cada vez hay menos trabajo y el mismo es mas precario, disminuyendo el valor de las mercancía trabajo, determinado por el aumento de la productividad; ambos aspectos vinculados a la teoría de la caída tendencial de la tasa de ganancia.

    En ese cuadro, no debemos ignorar la creación de un órgano de respiración artificial, el capital ficticio y las ganancias ficticias, asegurando el antagonismo entre las necesidades humanas y la lógica del valor.

    El turismo genera hambre y miseria social!!!

    Abajo la invasión del capital imperialista concentrado en las islas del Caribe Latinoamericano!!!

    ARCHIVO

    Traduce-Translate-Μετάφραση

    Etiquetas

    comunicación proletaria solidaridad internacional internacionalismo comunicados chile pcint protestas sociales lucha de clases contra la represión solidaridad con lxs presxs comunistas grecia revueltas francia guerra a la guerra anticapitalistas internacionalismo proletario acción directa EEUU Palestina guerra de clases Venezuela textos Italia anarquistas memoria Argentina english solidaridad proletaria internacionalista Territorio Mapuche contra la guerra derrotismo revolucionario feminismo méxico análisis Alemania detenidas estado español (españa-XPAIN) lucha proletaria Shile antimperialismo huelga general huelgas mujer policía asesina presos políticos Ecuador Israel Ukrania contra el capital kurdistán proletarixs internacionalistas 1º de mayo Iran Rojava Siria contra la democracia contra las elecciones covid-19 okupacion por el comunismo / por la anarquia trabajadores en lucha comunismo francés migrantes Chequia Rusia antipatriarcado disturbios fascismo y antifascismo noticias oaxaca solidaridad de clase solidaridad proletaria contra caridad cristiana anticarcelario brasil bélgica contra el estado policial contra el nacionalismo contra el trabajo 8 de marzo República Dominicana Turkia UK anticapitalismo antifascismo autonomía de clase expropiación fotos guerra social huelga de hambre insurrección lucha revolucionaria refugiados Barcelona Mediterráneo antimilitarismo de clase antirracismo contra el fascismo contra la patria contra la sociedad cárcel desalojos son disturbios deserción haití libertad para todxs lucha obrera lucha social pintadas protestas trabajadores y estudiantes ucrania Gabriel Pombo da Silva PCI-ICP Portugal República Checa UIT-CI Uruguay caribe chalecos amarillos contra la burguesía cuba defensa de la tierra irak minería pegatas perú revolución comunista terrorismo Colombia Egipto Irán Paraguay Polonia abolición del trabajo asalariado américa del sur antidesarrollismo atentados catástrofes class war contra el reformismo y el oportunismo desaparecidos euskalherria indepedencia de clase no son accidentes propaganda. affiche reflexión revolución social saqueos teoría violencia revolucionaria África Bolivia Catalunya China Claudio Lavazza G20 Golpe de estado Haiti India Nápoles Sudán Túnez ZAD agitación antinazis asocianismo obrero barrios proletarios berlín brigadas internacionales contra el mundial de fútbol contra la iglesia católica contra la religión contra la unidad nacional contra las fronteras contra las ongs derecho al aborto despidos economía política encuentros epidemia extradicción feminicidio feria grupos autónomos historia jornadas latinoamérica marruecos no borders pensiones presos revolución internacional sabotajes santiago maldonado un patriota un idiota 11deseptiembre América del norte Arabia Saudí Argelia Bielorrusia Birmania Bosnia Bulgaria CNA Cibao Comuna de París Corea del Norte Corea del Sur Cuarta Internacional DIY Estado = Mafia Filipinas Flora Sanhueza GCI Gran Bretaña Guadalupe Hambach Forest Hong Kong Kenia Kosovo Libano Liberia Madagascar Marcelo Villarroel Marco Camenish Martinica Mumia Abu Jamal Myanmar Nicaragua Portland Punki Mauri Presente! RIF Sebastian Oversluij Suiza Tendencia Comunista Internacionalista Tunez Val di susa Vietnam Yemen Zaragoza abstención activa afganistan angry asambleas de trabajadores ateismo atropello autodefensa autoorganización bangladesh caja de resistencia ccf censura contra el fracking contra la reforma laboral contra la socialdemocracia contra las olimpiadas contra toda nocividad crisis crítica de la ideología deconstrucción derecho de autodeterminación dictadura dirección donbass día del joven combatiente exarchia excluidos exilio ferroviarios generación Z gilets jaunes grupo Barbaria guerra comercial guerra sucia huelga ilimitada y sin preaviso indymedia interseccional ioannina jornadas anárquicas kobane kurdo lumpen miseria movimientos de parados narcotráfico no Tav normalistas novara organización organización anarquista piquete praxis revolucionaria programa pueblos originarios que se vayan todos rebelión registros resistencia revolución socialista san francisco somos lxs nietxs de las brujas que nunca pudisteis quemar son asesinatos sudáfrica terremoto toxicidad trotsky turismo = miseria social violencia virus vivienda zapatista árabe