La elección de Trump y la clase obrera americana
Mientras los sondeos de opinión anunciaban a Kamala Harris como la más probable ganadora por un margen muy ajustado, el expresidente Donald Trump era reelegido para un segundo mandato tras su derrota en 2020. Trump no solo obtuvo el mayor número de «grandes votantes» en los distintos estados, sino que también cosechó el mayor número de votos a nivel nacional, la primera vez para un presidente republicano desde George Bush en 2004: el 50,1% de los votos frente al 48,3% de Kamala Harris, mientras que en el momento de su victoria en 2016 solo había obtenido el 45% de los votos (frente al 48,2% de Hillary Clinton), pero al haber superado a Hillary Clinton en número de grandes votantes, ganó la presidencia. Aunque el porcentaje de abstención fue esta vez mayor que en las últimas elecciones presidenciales (36% frente al 34% de 2020, la tasa más baja en décadas, y el 40% de 2016), obtuvo más de 2.000.000 de votos más, mientras que la candidata demócrata perdió más de 8 millones. Los análisis del voto muestran que la abstención aumentó en zonas donde habían votado mayoritariamente demócratas en 2020; el porcentaje de votantes de Kamala Harris bajó tanto entre los blancos como entre los negros y los latinos, entre los hombres como entre las mujeres (en igual proporción); solo aumentó su resultado respecto al de Joe Biden entre los votantes mayores de 65 años y los de rentas más altas (más de 100.000 dólares anuales) (1).
Estos pocos datos demuestran que la derrota electoral de la candidata demócrata no se debe principalmente a prejuicios raciales o misóginos.
Ni los excesos verbales ni las fake news del candidato Trump y sus partidarios, ni los llamamientos a votar a Harris en nombre de la defensa de la democracia frente a un «fascista» condenado por los tribunales, ni los posicionamientos de estrellas del espectáculo, ni las declaraciones de destacados economistas sobre la salud de la economía estadounidense, han logrado generar una movilización de votantes comparable a la que llevó a Joe Biden a la victoria en 2020. Para millones de votantes de este último, especialmente entre las capas más desfavorecidas, lo que domina es la desilusión y el descontento: en estos cuatro años, la desigualdad ha aumentado; los más pobres, los proletarios, se han empobrecido aún más e incluso sectores de las clases medias se han visto golpeados por una inflación que no alcanzaba estos niveles desde hace casi cuarenta años: mientras que los capitalistas y los inversores en bolsa han visto aumentar sus ganancias, a veces de forma espectacular.
Las elecciones son siempre un espejo muy distorsionado del estado de ánimo de la población en general y del proletariado en particular; el sistema democrático se ha ido perfeccionando a lo largo de las décadas para intoxicar a los explotados, reducidos a la condición de votantes ávidos de propaganda. El circo electoral, ricamente dotado (se calcula que este año los distintos partidos han gastado casi 16.000 millones de dólares en propaganda electoral, todo un récord) (2), tiene como función primordial desviar las aspiraciones, frustraciones y descontentos del electorado hacia el terreno, inofensivo para el orden burgués, de la competición entre los distintos partidos y candidatos al servicio de los capitalistas (¡cuando estos candidatos no son a su vez multimillonarios como Trump, el candidato al que supuestamente se oponen las élites y la clase dominante!). Como dijo Lenin, citando a Marx: la «característica esencial de la democracia capitalista» es convencer a los oprimidos de que «decidan una vez cada pocos años qué miembro de la clase dominante debe oprimir, aplastar al pueblo en el Parlamento»
Este descontento de los proletarios, cuyas huellas pueden encontrarse en las vicisitudes electorales, se manifiesta en el terreno real de las relaciones de clase a través de una renovación de la combatividad obrera. La huelga de siete semanas de más de 30.000 trabajadores de Boeing, que rechazaron dos veces los acuerdos alcanzados entre la dirección y el sindicato IAM, es el ejemplo más reciente. Según las estadísticas oficiales, que sólo enumeran las huelgas de más de 1.000 trabajadores, más de 450.000 proletarios hicieron huelga en 2023 (últimos datos disponibles), una cifra que no se alcanzaba desde hace varios años (4).
La elección de Trump representa la ascensión a la presidencia de un adversario del proletariado; pero Biden-Harris y el Partido Demócrata han demostrado, si aún fuera necesario, que no son en absoluto, como les gusta presentarlos a los dirigentes sindicales ultra optimistas, «amigos de los trabajadores»; no han dudado en romper huelgas como la de los ferroviarios, en intervenir para frenar otras como en Boeing, o en deportar a más indocumentados que Trump. Aquellos que, a pesar de la política criminal en el extranjero (Israel...) y de la política anti obrera en el seno de los demócratas, piden a los proletarios que les apoyen en nombre del «mal menor» o de la «defensa de la democracia», son en realidad los adversarios más insidiosos del proletariado. Para defenderse de los capitalistas y de su Estado, los proletarios no pueden de hecho contar más que con su propia lucha de clase; deben rechazar no sólo las orientaciones nacionalistas, racistas y xenófobas difundidas principalmente (pero no únicamente) por las corrientes de derecha y de extrema derecha: deben también romper con todos los falsos «amigos» que los encadenan a la mortífera colaboración de clase con los capitalistas en la que sus intereses son sacrificados a los de la empresa o de la economía nacional.
El período que se avecina estará inevitablemente marcado por ataques redoblados contra los proletarios estadounidenses, no por la mala voluntad de Donald Trump, sino porque los problemas económicos de Estados Unidos y el empeoramiento de las tensiones inter imperialistas lo exigen. Al igual que sus camaradas de otros países, los proletarios estadounidenses tendrán que encontrar el camino de la lucha de clases independiente y la organización para hacerle frente; pero también tendrán que reconstituir su partido de clase internacionalista e internacional: una tarea que no es en absoluto fácil ni rápida, pero esencial para que las luchas que tiene por delante la clase obrera se dirijan hacia el derrocamiento revolucionario del capitalismo.
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
18/11/2024- www.pcint.org
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NOTAS:
(1) https://www.washingtonpost.com/politics/2024/11/12/what-numbers-actually-say-about-2024-election/
(2) https://www.opensecrets.org/2024-presidential-race
(3) Cfr. Lenin, El Estado y la revolución, capítulo 5 https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/
(4) https://www.bls.gov/wsp/
CIRCO PARLAMENTARIO Y MISERIA MATERIAL PARA LA CLASE OBRERA EN VENEZUELA
¡GOBIERNO Y OPOSICIÓN LA MISMA EXPLOTACIÓN!
El verdadero fraude es la farsa electoral, la ilusión parlamentaria misma
El pasado 28 de julio de 2024 se realizaron las elecciones presidenciales en Venezuela. El oficialismo se proclamó a sí mismo ganador de dichas elecciones, cosa que luego ha ratificado el CNE. ¿Fraude y pasteleo? Lo puede hacer porque es el Partido del Ejército y controla los cuerpos oficiales y extraoficiales de la represión.
Lo que de verdad determina quién gana las elecciones en Venezuela es quien tenga el apoyo de las Fuerzas Armadas, del Ejército, que por el momento no piensa desprenderse de su proyección parlamentaria que le ha servido en los últimos tiempos. Pero, compañeros, lo que tenemos que ENTENDER es que la DEMOCRACIA PARLAMENTARIA es un profundo FRAUDE por definición, es un fraude por el cual se hace elegir a los explotados qué grupo de explotadores va a dominar en los siguientes seis años.
Oficialismo y “oposición” se pelean en última instancia para ver qué camarilla desvalija el fruto de la explotación del proletariado venezolano y de la renta petrolera. Pero hay algo más profundo que une a oficialismo y “oposición”: ambas fracciones burguesas necesitan la ILUSIÓN y el ESTUPEFACIENTE PARLAMENTARIO.
Circo parlamentario y control social
¿Qué hay detrás de las llamadas a las manifestaciones pacíficas por parte de oficialismo y “oposición”? Por paradójico que pueda parecer, la realidad es que ni el oficialismo ni la propia “oposición” pueden permitirse que la llamada “oposición” gane estas elecciones. Si dejaran que ganara la “oposición”, el programa económico y social que tendría que desplegar para recuperar la economía capitalista sería tan anti-obrero o más que la actual política económica y social del oficialismo. El capitalismo venezolano se habría quedado sin el señuelo, la zanahoria, la ILUSIÓN con la que narcotiza a la clase obrera. El capitalismo venezolano se quedaría sin el seguro de vida de la ILUSIÓN parlamentaria y se arriesgaría a una SITUACIÓN SOCIAL EXPLOSIVA. ¿Con qué mantendrían el ENGAÑO a las masas obreras explotadas? ¿Con qué ILUSIÓN mantendrían la PAZ SOCIAL y la SEDACIÓN con la que controlan a la clase obrera? ¿Qué alternativa le quedaría a la clase obrera después de que quedase palmariamente demostrado en los hechos que oficialismo y “oposición” son la misma explotación?
Sólo nos quedaría la alternativa de ENTENDER y APRENDER que mande quien mande, la economía capitalista venezolana exige el sacrificio de la clase obrera, su explotación redoblada y que sólo si recuperamos los métodos de la lucha de clase, a través de la recuperación del sindicalismo de clase y de la lucha por el abatimiento del poder burgués, podremos acabar con la situación de MISERIA a la que nos condena el CAPITALISMO.
Éste es el motivo por el que la propia “oposición” se encarga de frenar la protesta y controlar la situación. Se trata de mantener la ILUSIÓN, de enredar a la clase obrera prometiéndole que el día que les permitan hacer elecciones “de verdad” todo se arreglará.
Así, la reacción de quienes se habían ilusionado y han visto cómo se esfumaban sus ilusiones, se ha quedado en una indignación parlamentaria, de menor intensidad de lo que se ha querido hacer ver: muchos de los vídeos que han circulado se refieren a situaciones de hace años, durante las guarimbas. Lo cual no quita que el Estado capitalista venezolano ha desplegado una represión selectiva pero sistemática: detenciones, allanamientos de casas, requisa de celulares, etc.
La situación del capitalismo venezolano
Lo que está sucediendo en Venezuela, es que los ilusos bisnietos de Bolívar abandonaron todo el parque industrial, se dedicaron a la exportación de capitales y petróleo; los altos precios del petróleo facilitaron los créditos y se endeudaron hasta los tuétanos, promovieron la liquidación de su propia industria vendiendo petróleo a cambio de productos manufacturados que luego han inundado el mercado venezolano destruyendo primero su propia industria y agricultura y produciendo luego una inflación desbocada, sumiendo a las masas proletarias a una miseria sin precedente.
En estos 25 años de gobierno el Ejército bolivariano, el Partido más centralizado de la burguesía venezolana, ha desarrollado una política de represión y sometimiento de la clase obrera con la incorporación de grupos de delincuencia organizada denominados “colectivos”, con los que controlan las manifestaciones desde los barrios hasta las fábricas. En los barrios proletarios controlan al proletariado, con la incorporación del lumpenproletariado distribuyendo la bolsa del CLAP y el gas doméstico, imponiendo normas de convivencia semejantes a las cárceles, y el gobierno llama a éstas, “zonas de paz”, donde ya no hay necesidad de la policía porque están controladas por la delincuencia, garantizando lo que llaman la paz social. Además de esto, en estos 25 años el gobierno ha mitigado el descontento y la lucha proletaria con un uso intensivo de la ILUSIÓN PARLAMENTARIA, desde que llegaron al gobierno han realizado 23 elecciones parlamentarias, sumando la actual.
El oficialismo y la “oposición” han logrado con la campaña electoral desmovilizar al proletariado, han paralizado su energía, su instinto de clase. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registró 1.243 protestas durante el primer trimestre de 2024, equivalente a 14 manifestaciones diarias en promedio. Esta cifra representa una disminución del 56% en comparación con el mismo período del año pasado.
Miseria material para la clase obrera
En franco deterioro están en todo el país de los servicios públicos: se han extendido los cortes eléctricos hasta por 5 horas a diario y se ha restringido el servicio de agua potable. En cuanto al salario, en marzo 2024 se cumple dos años del último aumento de salario mínimo base permaneciendo congelado en 130Bs (3,55$ según BCV, y 3,11$ según dólar paralelo, con el cambio actual). En julio 2024, el gobierno anunció aumento del llamado salario integral, incrementando el monto de los llamados bonos de guerra (pagados en Bs, indexados al dólar del BCV). A los pensionados se les aumentó a 45$ (1.640Bs). A los empleados públicos el pago de bono de guerra es de 90$ del BCV, los 40$ cesta ticket, el salario por nómina queda congelado. Se ha bonificado el salario, estos “bonos de guerra” no tienen incidencia en pago de prestaciones, ni vacaciones, ni aguinaldos, (cumpliendo con los compromisos con Fedecámaras de ir eliminando las prestaciones). Y, mientras la canasta alimentaria en marzo 2024 alcanza los 554,26$, la canasta básica en Venezuela (que además de gastos de alimentación incluye otros rubros como educación, salud, transporte y servicios), alcanzó un costo de 1.200$ para una familia de cinco miembros, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación de Maestros (Cendas-FVM, 09-05-2024). La burguesía venezolana nos paga parte del salario o todo el salario en bolívares cuando toda la economía está dolarizada.
Esta situación de crisis siempre empujará a la clase desposeída, al proletariado, a rebelarse, a la lucha por el pan, por la comida. Pero en ausencia de una red de lucha sindical fuera del control del Estado y en ausencia de la influencia del Partido Comunista Internacional, esta rebelión se consumirá en sí misma o será encauzada por cada fracción de la burguesía que enrolará a una parte de los asalariados para que luche por los intereses de dicha fracción, prometiéndole falsamente la solución de todos sus problemas con su triunfo electoral.
La gran mentira del socialismo en Venezuela
La gran victoria de la burguesía venezolana – tanto del oficialismo como de la “oposición” – ha sido conseguir identificar al Partido del Ejército con el socialismo y el comunismo. Es una necesidad imperiosa para la clase obrera eliminar esta GRAN MENTIRA. En Venezuela no hay socialismo, hay CAPITALISMO. El capitalismo se basa en el trabajo asalariado, en que nuestra fuerza de trabajo es una mercancía más y tiene un precio: el salario. Por esto el capitalismo significa inevitablemente explotación y hambre para la clase obrera. Ningún cambio de gobierno parlamentario va a significar un cambio real para la clase obrera en el capitalismo. El Estado capitalista está al servicio del capital, mande quien mande, gobierne quien gobierne.
La ilusión parlamentaria solo sirve para distraernos mientras nos matan de hambre o a balazos: los gobiernos parlamentarios pasan y el hambre queda. Los proletarios seguiremos sufriendo las consecuencias de este sistema mientras nos enreden en que hay que cambiar de gobierno cuando lo que hay que hacer es abolir este sistema de explotación.
Ésta es la realidad que vive y enfrenta la clase obrera y el proletariado venezolano, desarmado teóricamente sin un organismo clasista que le sirva como instrumento para la lucha por mejores condiciones de trabajo y salarios. La clase obrera no podrá luchar ni siquiera por sus reivindicaciones inmediatas si no rompemos con la política burguesa que influencia y dirige todo el aparato sindical, rompiendo con su control organizativo, tendiendo a formar organismos de lucha económica de clase e independientes de los partidos políticos parlamentarios, combatiendo la política de sumisión o de solidaridad a la economía nacional o de empresa, combatiendo y desenmascarando al régimen democrático parlamentario como instrumento clásico de dominación de la dictadura del capital.
Necesitamos recuperar un programa de superación revolucionaria del capitalismo, sólo así podremos luchar por mejores condiciones laborales y sociales al mismo tiempo que preparamos las condiciones para la abolición de la esclavitud del trabajo asalariado.
¡ABAJO EL FALSO “SOCIALISMO” DEL PARTIDO DEL EJÉRCITO!
¡ABAJO EL CAPITALISMO EXPLOTADOR QUE HAMBREA A LA CLASE OBRERA!
¡POR LA REANUDACIÓN DE LA LUCHA DE CLASE! ¡POR LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO!
PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL – www.pcielcomunista.org
4 de agosto de 2024
El éxito electoral del Nuevo Frente Popular
no es una victoria del proletariado
Más que el éxito electoral del Nouveau Front Populaire (NFP), el inesperado fracaso del Rassemblement national (RN) de Marine Le Pen, al no obtener la mayoría que le habría permitido formar gobierno, supuso un alivio para muchos proletarios, en particular entre los trabajadores inmigrantes que constituyen una parte importante del proletariado industrial y no industrial: la lucha contra la inmigración, que es el tema principal de la propaganda del RN, y las medidas xenófobas que preveía anuncian un endurecimiento de la presión y la represión contra esta fracción del proletariado y, al mismo tiempo, un estímulo al acoso racista de todo tipo y la acentuación de las divisiones entre proletarios franceses y extranjeros.
Pero de hecho, ya antes de la posible llegada al poder del RN, los sucesivos gobiernos no han dejado de multiplicar y aprobar leyes anti-inmigración como parte de sus continuos ataques a las condiciones de vida y de trabajo del proletariado. Contra todas estas medidas y contra todos estos ataques la única vía eficaz es la lucha proletaria, no votar y otorgar confianza a los partidos de izquierda y las direcciones sindicales, que en innumerables ocasiones han dado al gobierno y a la oposición pruebas de devoción al orden burgués.
La alianza electoral de estos partidos y organizaciones anti proletarios ha desembocado, como era inevitable, en un "frente republicano" en nombre del cual se ha exigido el apoyo a los candidatos burgueses, incluidos responsables directos de los ataques anti obreros: así, por ejemplo, la supuesta 'extrema izquierda' del partido La France Insoumise votó por el ex primer ministro Borne, que dirigió el ataque contra las pensiones, o por Darmanin, responsable, entre otras cosas, de la última ley antiinmigración y de la represión colonial en Nueva Caledonia, y que ¡en febrero de 2021 encontró a Marine Le Pen 'un poco blanda' con el 'separatismo' y el 'islamismo' (palabra clave para designar a los proletarios árabes)!
Una vez más, el espantajo de la extrema derecha ha servido para movilizar a los electores a favor de la supuestamente amenazada "República", es decir, a favor de la forma "democrática" del dominio de la clase capitalista, que RN no pretende en absoluto cambiar; esta movilización electoral es la concreción en las urnas del sometimiento político más general del proletariado al dominio burgués, bajo la acción de los partidos y de las organizaciones sindicales que sabotean todas sus luchas. El auge electoral de la extrema derecha en Francia y en otros países europeos es signo de una tendencia de fondo, dentro de las condiciones actuales de crisis económica y de guerra crecientes, hacia un mayor autoritarismo en el dominio burgués, tendencia que se viene dando desde hace varios años bajo gobiernos "republicanos" de derechas o de izquierdas. La incapacidad de RN para llegar al poder puede explicarse por el hecho de que importantes fuerzas burguesas de la Francia actual no estén dispuestas a permitirlo (según el periódico patronal Les Echos, los "círculos económicos" (sic) se han "paralizado" ante la perspectiva de un gobierno del RN, y los contactos con Le Pen "han ido mal"), lo cual no contradice esta tendencia que seguirá creciendo de una forma u otra, sea cual sea el gobierno que surja de las laboriosas negociaciones internas del NFP y/o de las combinaciones parlamentarias.
Los ferroviarios de la CGT convocan manifestaciones el 18 de julio ante las prefecturas y la Asamblea Nacional para exigir la formación de un gobierno por parte del CCN... ¡A estos bonzos no se les ocurre llamar a los proletarios a luchar para defender sus intereses de clase! Sin embargo en la época del primer Frente Popular, en mayo-junio de 1936, fueron las huelgas obreras las que permitieron arrancar a los capitalistas las reivindicaciones fundamentales no previstas por los partidos de la coalición. La mayoría de ellas (la semana de 40 horas, las pensiones, etc.) fueron suprimidas en 1937 por el propio gobierno del Frente Popular, que también permitió que la inflación se comiera los aumentos salariales conseguidos, al tiempo que preparaba al país para la matanza imperialista.
La lección trágicamente pagada entonces por el proletariado es la siguiente: los proletarios solo pueden contar con sus propias fuerzas, con sus propias luchas y con su propia organización de clase independiente, y no con partidos y organizaciones reformistas que pretenden defenderlos sin tocar el capitalismo.
¡Esta lección grabada a fuego es tan válida hoy como lo fue ayer y lo será mañana!
Partido Comunista Internacional
11 de julio de 2024
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Elecciones parlamentarias en Venezuela
¿Gigantesca victoria del chavismo? ¡No, arrasadora desconfianza del proletariado!
Si se trata de una victoria, ella sería la victoria – pírrica – no solo de
Maduro sino del orden burgués que él representa y que siempre ha imperado en
Venezuela, poco importa el nombre que se le haya dado en estos últimos veinte
años a la bestial explotación capitalista del proletariado en Venezuela.
Cerca de 21 millones de electores potenciales, más de mil observadores entre
nacionales y extranjeros “amigos” de Venezuela como el ex presidente español,
Zapatero – Bruselas, Washington y Lima juzgaron nulas e incluso fraudulentas
estas elecciones (ya antes de sus resultados...), y no enviaron a ningún
representante –, todo organizado para las elecciones legislativas del 6/12
cuyos resultados darán nombre a los nuevos 277 parlamentarios a la clásica
Asamblea Nacional. Hasta aquí todo normal, la calle está tranquila, no hay
incidentes, el opio democrático ha podido difundirse sin grandes tropiezos.
Alrededor de la 1:30 de la madrugada del día siguiente se anuncia el primer
boletín sobre la base del cómputo de los primeros 6 millones de sufragios según
las cifras oficiales, equivalente al 31% de la totalidad de los electores
potenciales (Guaidó dice que solo fueron a votar un 7%, otros voceros hablan de
21%), la abstención, ésta sí, fue masiva, casi 70%. Este primer boletín dará
las proporciones sin cambios significativos en lo que queda de conteo de urnas.
La oposición de derechas (Alianza por el Cambio) gana un tercio, o 17,52% (casi
un millón de votos) de los escaños, la extrema derecha (Primero Justicia,
Voluntad Popular) 4,15%, y los dos tercios restantes (67%, 3 millones 500 mil
votos) serán para los representantes del PPT-PSUV, el llamado Gran Polo
patriótico o Alianza bolivariana.
Estas elecciones parlamentarias se han desarrollado en Venezuela en el marco de
diversos e intensos problemas sociales y políticos internos: pandemia,
sanciones económicas por parte de Estados Unidos, crisis económica devastadora,
pobreza creciente, desabastecimiento, primeras peleas en el seno del partido de
gobierno con la salida del PCV y otras pequeñas agrupaciones políticas
reformistas de izquierda, en esta caso Tupamaro y Marea Socialista – Aporrea.org.,
los cuales junto a otras pequeñas organizaciones minoritarias obtienen un
pequeño 2,7% de los votos recogidos en su totalidad.
El presidente auto-proclamado Guaidó, su consulta y su boicot
Guaidó y los políticos extremistas anti chavistas habían perdido el poder de
convocatoria que tenían años atrás, por tanto su llamado a boicotear las
elecciones legislativas era la única alternativa honorable que les quedaba, no
sin antes consultar a los mandamases imperialistas capitaneados por el todavía
presidente Trump. Por otra parte, el Banco de Inglaterra piensa otorgar los mil
cien millones de dólares en oro depositados por Chávez en sus bóvedas a la
causa de Guaidó y de sus seguidores – esto es un signo más que evidente que los
imperialismos occidentales continúan apoyando a su pupilo presidente
auto-proclamado. Este último llama a una “consulta democrática” por vía
electrónica en los próximos días. ¡Pero si Guaidó denuncia los comicios
chavistas como una farsa, su “consulta” vía Telegram (1) ha sido una farsa
al cuadrado! Es evidente que la arrasadora abstención no se la puede atribuir a
los llamados de Guaidó al boicot de las elecciones, considerando que “las
elecciones de Maduro carecen de garantías y condiciones” (Cf “El
Carabobeño”). El opositor Vicente León, presidente del instituto de encuestas
Datanalisis, considera que la abstención es más el hecho de una creciente “desconfianza
en los políticos que los llamados al boicot lanzados por la oposición”. Un
diario francés citaba la frase de un habitante en Caracas: “el único acto
heroico de la oposición es el de condenarnos a morir de hambre” (2),
haciendo referencia al impacto en la vida de las grandes mayorías que provocan
los llamados de la oposición extremistas a imponer todavía más sanciones
económicas de los imperialismos occidentales a los venezolanos. En efecto, la
gran mayoría ha expresado un gran desinterés de cara a las elecciones y una
gran desconfianza en los políticos chavistas o de derecha. Esto explica en
parte la salida del PCV y compañía del conjunto chavista: cuando el barco
comienza a hundirse...
“No hay nadie en
los centros de votación porque la gente vota y se va”
Las imágenes de los centros de votación casi vacíos que todo el mundo ha visto
en los medios muestran en parte la poca afluencia de electores. Esto no impidió
que la esposa del presidente de Venezuela, Cilia Flores, diera la siguiente
explicación: “(la votación) es tan rápida que la gente vota y se va (¿?); no
da chance para que la gente se aglomere, lo cual es bien positivo por las
medidas de 'bio-seguridad'; como estamos en medio de una pandemia entonces es
muy bueno esto de la rapidez... se vota y se va uno a su casa a esperar los
resultados, por eso el proceso va de maravilla”. La abstención pura y dura
ha sido muy elevada como para poder legislar maravillosamente y en santa calma
los próximos 5 años, más aún con semejante explicación de la realidad...
Los chavistas hicieron todo lo que tenían a su alcance para
dramatizar lo que estaba en juego, fueron ellos los que quisieron transformar
estas elecciones en una suerte de presidenciales adelantadas. Por ejemplo,
Maduro declaraba que estaba dispuesto a dejar el poder si los chavistas
perdían. Eran, pues, muy altas las expectativas como para desestimar su
importancia. Pero entonces ven que la realidad es otra. Por un lado dicen que
es una gigantesca victoria (Maduro, Cabello, Rodríguez, dixit), y por el otro
dicen que hubo mucha abstención porque la gente nunca ha estado motivada por
este tipo de elecciones y relativizan citando a otros países con los mismos
porcentajes de participación. ¡Pero con ello reconocen sin darse cuenta que
esta “victoria” no es ninguna!
Las primeras conclusiones que hay que sacar es que los proletarios comienzan a
dar la espalda a las mistificaciones electorales y democráticas; la “gigantesca
victoria” de Maduro y del orden burgués es solo pasajera; los proletarios han
comprendido instintivamente que la vía electoral y democrática es un callejón
sin salida, falta que se den cuenta que la única salida realista, no ilusoria,
es la de la lucha de clase contra clase, su sistema capitalista, su Estado, sus
políticos de derecha e izquierda y todos sus sirvientes. Por muy indeseable que
ella sea, la realidad muestra que en la situación actual, una buena parte de
los explotados y oprimidos ya no creen en la vía electoral. Todavía no creen en
la vía de la lucha de clase, pero objetivamente están en las condiciones de
tomar el camino que los conduce a ella, aunque ese resultado no será ni
automático ni espontáneo.
Estas elecciones no cambiarán nada de la crítica situación que viven los
proletarios y las masas populares en Venezuela. Las cifras muestran que el
desempleo, más allá de las estadísticas oficiales que el gobierno ha dejado de
publicar desde 2013 (!¡), sigue galopante (3), más aún con la pandemia desatada
por la covid-19; que el salario (0,9€) ya no es un salario (4), sino una dádiva
atribuida por el Estado a la población; que la tasa de inflación interanual
sigue siendo estratosférica (5); que la pobreza ya alcanza niveles alarmantes
(6); que la disminución espantosa de la producción petrolera extraída por
PDVSA, la otrora bandera insigne de la economía venezolana, impiden un
restablecimiento económico que permita al menos paliar las necesidades más urgentes
de las clases populares, más aún para los desheredados de toda la vida, los
proletarios.
La crisis
económica también golpea a los emigrantes venezolanos
La crisis económica también ha golpeado a los trabajadores que emigran, quizá más fuertemente que a los trabajadores internos. “100 mil trabajadores venezolanos han abandonado Colombia después de haber perdido sus empleos – lo cual les permitía incluso enviar una ayuda a sus familiares –, muchos no han podido regresar a Venezuela y, según la ONU, forman parte de los 2,75 millones de 'trabajadores inmigrantes bloqueados' en el mundo quienes, luego de haber perdido sus empleos, buscan, muchas veces sin conseguirlo, regresar a su país. (Cf New York Times, 28-29/11/20). Gran parte de los emigrantes venezolanos trabajan en Colombia donde las tasas de desempleo han alcanzado un 14,7% en octubre (últimas cifras publicadas); pero el desempleo es netamente más elevado en razón de la importancia de la economía informal. En otros países de América Latina la situación no es mejor para la emigración venezolana. La pérdida de sus empleos trae como consecuencia un menor envío de remesas a sus familias, acentuando la miseria de estas últimas.
Así, como a lo largo de este año en una veintena de países,
el estallido social violento contra un gobierno cada vez más autoritario,
tiránico y hambreador no se hará esperar. Pero para que los enfrentamientos,
por demás inevitables, no terminen en una simple reparación en superficie del
orden burgués, el proletariado deberá encontrar la vía de la lucha de clase
independiente y reconstituir, junto con los proletarios de los otros países, el
partido de clase, para dirigir su lucha contra el capitalismo.
En esta perspectiva de la reanudación de la lucha de clase, la abstención de
las nuevas elecciones en Venezuela echa por tierra “la pretensión burguesa
de haber organizado para siempre la administración de la sociedad sobre bases
pacíficas e indefinidamente perfectibles con el advenimiento del derecho de
sufragio y del parlamentarismo” (Amadeo Bordiga, “El principio
democrático”)
Partido Comunista
Internacional
16/12/2020
www.pcint.org
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(1) Telegram es un servicio de correo fundado en
Rusia, pero cuando el gobierno pidió quiso obligar a la sociedad a ceder los
códigos de acceso, los propietarios abandonaron el país.
(2) Libération, 6/12/20
(3) El Fondo Monetario Internacional reveló que la tasa de desempleo en Venezuela alcanzará el 443% en 2019, afectando a casi la mitad de la
fuerza laboral del país – ya en julio de este año alcanzaba un 47,4%.
(4) Cf.
https://fedecamarasbolivar.org/se-requieren-354-52-salarios-minimos-para-poder-adquirir-la-canasta-alimentaria-familiar/
(5) “La última tasa de variación anual del IPC publicada en Venezuela es de
septiembre de 2020 y fue del 1.813,1%.”. Cf.
https://datosmacro.expansion.com/paises/venezuela
(6) “De acuerdo con los ingresos, el 96% de la población venezolana es pobre. Un 79% está en pobreza extrema, lo que significa que los ingresos percibidos son insuficientes para cubrir la canasta alimentaria” https://elpais.com/internacional/2020-07-08/la-pobreza-extrema-roza-el-80-en-venezuela.html

Gilets jaunes’ National Call // Sunday May 26th: In the street during the elections!
For all those who cannot go to the international demonstration in Brussels, we call for reaching the nearest major cities, for processions, and for taking to the streets.
All elections are dead ends, as the movement has known from the beginning: we have avoided all the pitfalls that have been set for us (co-optation by the government, appointment of representatives, manipulation by parties or unions, division between good and bad “Gilets jaunes”, etc.). We will never fall again into the election trap that [...] only serves to establish the power of those who have a party apparatus, an enormous social and financial capital, relays in the media, etc. and certainly not to serve the interests of “those who are nothing”.
Because the State serves the economy, not the other way round! It is the armed wing that protects the interests of those who make their fortune by trading our means of subsistence (food, shelter, clothing, transportation, health care, education). It is in the pay of multinational companies that do not care about life and what people think about it. Their only goal is to enrich themselves by exploiting us through wage labour, by making us sick through hard work that makes no sense and by polluting and destroying the planet. No political decision can therefore overthrow the economy, because the economy is the political project of any modern State: that aiming at behavioural discipline to make every moment, every fact and every action productive, profitable and controllable. And no elected official, no parliament, can really oppose it. Let us remember Greece and the humiliation it suffered when it dared to believe that an elected government could fight the European Central Bank and the IMF! The Greek people were bled and the elected government, despite all its good will, was humiliated and fell in line (austerity measures, etc.)
We therefore take note that the real politics, the one we have been pursuing for the past six months, begins with the blockade and direct attack on the economy.
On May 26th, we are therefore taking action: the electoral masquerade is over. We will no longer participate in it. And beyond that, we will no longer allow these moments of massive propaganda, which are aimed only at justifying the established order and providing it with a legitimacy that is nothing more than a lie, to take place quietly.
We do not want elections or representatives. We no longer want to be governed. We no longer want to be “represented”. We do not want to take power, we do not want “more” power, we want to remove power. And instead we will embody politics directly, without intermediaries or polling stations. Popular wisdom, workers’ and militants’ organizations, roundabout occupations, have developed other political forms (assemblies, imperative and revocable mandates, rotation of tasks, workers’ councils, etc.). Through blockades, occupations, yellow demonstrations, etc., we will continue to fight against the economy that is chaining us and to occupy the “public” space in order to continue to take back control of our lives. The elections are cancelled.
Material and Political Autonomy!
Gilets jaunes from Toulouse
Source in French
Another text: https://paris-luttes.info/gilets-jaunes-rungis-ile-de-france-12205?lang=fr

