Mostrando entradas con la etiqueta Turkia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turkia. Mostrar todas las entradas

 

Siria-Turquía. Hacía casi un siglo que no se producía un terremoto tan devastador en la zona. Presionados por la represión antikurda turca y la represión antigubernamental de Assad, los más afectados son los pueblos kurdos y los refugiados que han huido de la guerra en Siria



En plena noche del 6 al 7 de febrero, dos temblores extremadamente violentos (uno de magnitud 7,8 y el siguiente de magnitud 7,5 en la escala de Richter) en el sur de Turquía, en la frontera con Siria (en el distrito de Nurdaği, provincia de Kahramanmaraş) provocaron destrucción y desesperación.

En Turquía, en su parte oriental, confluyen tres placas tectónicas diferentes: la Anatolia, la Arábiga y la Africana. La estructura de estas placas se caracteriza por un movimiento denominado transcurrente, es decir, las placas se deslizan unas junto a otras en un movimiento horizontal. A lo largo de la historia, se han producido muchos terremotos en esta zona y han tenido una característica común: se han formado a poca profundidad. El hipocentro del terremoto del 6 de febrero estaba a tan sólo 17,9 km.

La secuencia sísmica fue desencadenada por la falla de Anatolia Oriental, de unos 500 km de longitud, que atraviesa el este de Turquía de sureste a norte-noroeste, desde Hantay y el golfo de Alejandreta hasta Gazentep, para luego doblarse hacia los montes del Ponto hasta Estambul. Así pues, gran parte de Turquía está expuesta a terremotos debido a esta falla, que históricamente ha generado los seísmos más catastróficos. De hecho, Turquía es conocida como una zona muy propensa a los terremotos desde la época de las Cruzadas. Por tanto, no puede decirse que el reciente terremoto (como los de 1999, 2010 y 2011) haya sido una sorpresa. Lo que sí fue sorprendente fue el grado de devastación causado por el primer temblor con una magnitud de 7,9 en la escala de Richter y los posteriores con magnitudes, 7,8, 7,5, 6,9 y 6,4.

Las zonas de Gazentep y Kahramanmaraş son las que, según los informes, han sufrido mayores daños, con decenas de miles de víctimas (hasta la fecha se han encontrado más de 47.000) y unos cuantos millones de desplazados, la mayoría de ellos en Turquía y una parte importante también en el norte de Siria, en la región de Idlib, que ha sufrido una doble tragedia: los 4,5 millones de habitantes, que huyeron de la represión del régimen de Assad, además de ser golpeados por la miseria y sobrevivir sólo gracias a la ayuda internacional, han sufrido ahora también el terremoto que ha matado a más de mil personas, ha destruido viviendas y está impidiendo la llegada de socorro y ayuda internacional a esa región. Siria lleva doce años en guerra, y los millones de personas que viven en esa zona dependen de la apertura o cierre de la única puerta, Bab al Hawa, que les permite llegar; y, al igual que en Turquía, la ayuda internacional está centralizada por el gobierno, es decir, el régimen de Assad, que tiene interés en mantener controlada toda la región porque allí han acudido los supervivientes de la guerra y los kurdos, notoriamente reprimidos tanto por el bando sirio como por el turco. Pero las desgracias no terminan aquí, porque frente a las ciudades y pueblos devastados, la enorme masa de personas que lo han perdido todo y que, desplazadas, están siendo reagrupadas en las zonas vecinas, tendrá que hacer frente al problema de la falta de agua, higiene, frío, enfermedades. La ayuda no puede llegar rápidamente a todos los lugares donde se necesita, y en muchas partes no llega debido a las políticas antikurdas y antisirias. Y la promesa de Erdogan, que anuncia la reconstrucción de al menos 30.000 casas en un futuro próximo, deja mucho que desear...

Casi no hace falta decir que casi todas las víctimas se deben al derrumbamiento de edificios. Aparte de la violencia del seísmo y de sus repetidos temblores -algo previsto por los geólogos de todo el mundo, y no desde ayer-, ¿por qué se derrumbó la inmensa mayoría de los edificios? ¿Por qué la construcción de los edificios no incluía ninguna medida antisísmica, mientras que, debido a la búsqueda sistemática del beneficio fácil mediante la utilización de materiales de mala calidad, se construyen edificios altos próximos unos de otros con el fin de ahorrarse el alquiler del terreno, hacinando así a millones de personas en un gigantesco hormiguero? La razón primera de la carnicería hay que buscarla en el sistema capitalista de producción, de explotación de la tierra, en la búsqueda espasmódica del beneficio, sabiendo perfectamente que, en caso de terremoto, esos edificios no habrían resistido ni siquiera temblores mucho más leves que los del 6 de febrero y los días siguientes. Este terremoto fue especialmente violento no sólo en sus temblores principales, sino también en las réplicas posteriores, de modo que los edificios que lograron resistir el primer gran temblor sin derrumbarse, se derrumbaron durante los temblores posteriores. Ante todo esto -aunque, a pesar de los notables avances de la ciencia geológica, no se puede predecir con exactitud el acontecimiento sísmico ni en magnitud ni en intensidad y duración de sus enjambres o réplicas-, ¿cómo se comporta el poder burgués? Con el fatalismo habitual que acompaña siempre a toda catástrofe: siempre es culpa de la mala suerte y sólo en parte culpa de la actividad del homus capitalisticus que ha... construido mal. Hasta un niño comprende que si se construye mal una casa, tarde o temprano se derrumba, y que el amontonamiento de casas en pequeños espacios, una vez derrumbadas en el suelo, impide el acceso y la circulación de los equipos de salvamento y de la maquinaria necesaria para excavar entre los escombros en busca de supervivientes, heridos y muertos.

Pero para Su Majestad el Capital, la catástrofe representa una jugosa oportunidad de negocio; toda catástrofe llamada "natural" es un banquete para el capital. El capital se explota sobre todo magnificando el capital fijo en el que emplea su fuerza de trabajo asalariada, y en periodos de crisis de sobreproducción, como la que vivimos desde hace muchos años, la destrucción masiva de medios de producción y productos desencadena la fiebre de la reconstrucción que, gracias a la emergencia creada por la catástrofe, crea a su vez gigantescos negocios. Las guerras y las pandemias lo demuestran.

La sociedad humana tiene la posibilidad de superar el largo calvario que representan las catástrofes capitalistas destruyendo el capitalismo, su modo de producción y enterrando de una vez por todas el sistema social que durante ciento sesenta y cinco años, en lugar de traer progreso y prosperidad a la humanidad, ha traído miseria y muerte. Este objetivo histórico no puede ser alcanzado por los medios que la clase burguesa utiliza para su supervivencia como clase dominante: ni por la democracia ni por su dictadura. El totalitarismo burgués-capitalista constituye la base de su poder y da igual que se disfrace con los símbolos de la democracia parlamentaria, electoral o reformista; las razones del capital, esa fuerza social impersonal, prevalecen siempre sobre las razones del capitalista individual que, individualmente, puede parecer honesto, solidario, bondadoso, humanitario, pero es incapaz de transformar el sistema económico y social del que él mismo es prisionero en un sistema en el que ya no existan la explotación, el hambre, la miseria y la guerra. Un sistema, por otra parte, que ha doblegado a la propia ciencia a las razones del lucro, y es por ello que la ciencia, por muchos pasos adelante que dé en el conocimiento de los misterios de la vida, de la tierra y del espacio, nunca es la primera voz que escucha la clase burguesa; por el contrario, cada vez que sus advertencias pueden afectar a las razones del lucro y del poder es silenciada, y los científicos que insisten en llevar adelante investigaciones que no produzcan beneficios lucrativos y no den elementos de alarde propagandístico a los poderosos son simplemente marginados y olvidados. ¿Quieren calcular el valor capitalista al inventor de Internet o del teléfono móvil comparándolo con un vulcanólogo, un biólogo o un geólogo que, para conseguir aunque sea un pequeño pero importante resultado en su investigación, necesita años y un capital que no puede dar beneficios en poco tiempo? Por esta razón, la ciencia de la prevención es una ciencia que nunca ha nacido realmente en la sociedad capitalista: catástrofe significa emergencia, emergencia significa blanqueo de dinero sin ningún control particular e incentivo para jugosos negocios en la reconstrucción. Cuanto más se destruye, más se reconstruye, y para los capitalistas, una guerra vale tanto como un terremoto devastador o una pandemia. Ante cada catástrofe, se advierte sistemáticamente de la necesidad de prevenir, se promete hacer lo necesario para evitar que se repitan. En realidad, sin embargo, las catástrofes no sólo se repiten, sino que tienden a repetirse cada vez con mayor gravedad. La sociedad burguesa nunca podrá vencer las causas de sus propias contradicciones, de su propia caída. Debe ocuparse de ella otra fuerza social, la clase que no tiene ningún interés en mantener vivo este sistema de producción, explotación y destrucción: esta fuerza social está representada por el proletariado, la fuerza de trabajo asalariada que produce toda la riqueza económica y social pero de la que está completamente excluida. Si algo ha hecho bien el capitalismo en la historia es haber desarrollado las fuerzas productivas hasta el nivel más alto al que podía aspirar una sociedad dividida en clases. Y la principal fuerza productiva, representada por el trabajo vivo de la clase obrera, es la que tiene objetiva e históricamente la solución a las contradicciones capitalistas. Debe tomar parte activa en una revolución histórica que ninguna otra clase social ha sido capaz de llevar a cabo hasta ahora: cambiar la sociedad dividida en clases en una sociedad sin clases, transformando la economía existente en una economía de clases y basando la vida social no en la valorización del capital, no en el trabajo muerto (capital fijo) que explota el trabajo vivo (trabajo asalariado), sino en fuerzas productivas cuyo desarrollo esté dirigido a satisfacer las necesidades de la especie humana y no del mercado, no del capital. Entonces el conocimiento, la ciencia, y por tanto la ciencia de la prevención, tendrán un desarrollo inimaginable porque ya no serán esclavos del beneficio capitalista sino que estarán al servicio de un mayor bienestar de la especie humana y de un mayor conocimiento de la naturaleza y de sus fuerzas misteriosas.


21 de febrero de 2023

Partido Comunista Internacional

WWW.PCINT.ORG


Il comunista – le prolétaire – el proletario – proletarian – programme communiste – el programa comunista – communist program





Termina la huelga con éxito. Después de 55 días, la dirección de la cárcel da marcha atrás: https://abordaxe.wordpress.com/2017/02/08/turquia-prisioneiro-anarquista-umut-firat-termina-greve-de-fome-com-vitoria/


El luchador anarquista y preso político Umut Firat Suvariogullari continúa la huelga de hambre que inició a principios de diciembre de 2016 en la cárcel de tipo T, en Yenisakran de Esmirna, Turquía, denunciando el estado de emergencia declarado por el Estado turco, así como las condiciones de detención inhumanas de los presos políticos en los calabozos infernales de Turquía.

La última información sobre su estado de salud nos llegó el 2 de febrero de 2017, 52 días después del inicio de la huelga de hambre. Según esta información, su estado de salud ha empeorado notablemente. No obstante, la Dirección de la cárcel en la que está preso no reconoce su lucha como huelga de hambre y no permite que sea atendido por un médico. Se trata por supuesto de un pretexto absurdo de los patrones políticos de la Dirección de la cárcel, quienes son unos sujetos sin escrúpulos, unos asesinos de miles de personas en el territorio del Estado turco.

Los compañeros de Umut de la DAF (Acción Revolucionaria Anarquista) han presentado una solicitud jurídica para informarse sobre su estado de salud. Notamos que está prohibido ponerse en contacto con Umut Firat. Los compañeros de la DAF esperan conseguir realizarlo, aunque sea indirectamente, el 7 de febrero, a través de los abogados que tienen programada una visita al preso político anarquista.

Nos solidarizamos con la lucha de los presos políticos Umut Firat y Hüseyin Civan (redactor del periódico anarquista Meydan), así como con todos los luchadores sociales reprimidos por el cruel régimen turco. Pedimos la difusión de las noticias sobre su lucha contra el “estado de emergencia”, las condiciones inhumanas en las cárceles turcas, y el totalitarismo moderno, cuyo rostro más brutal estamos viendo durante el último tiempo en Turquía.

Fuente: http://verba-volant.info/es/?p=12164



Puño de hierro en Turquía


Basta leer unas líneas, por ejemplo del “Corriere della sera” (1), para hacerse una idea de qué sucederá en Turquía después del fallido golpe del 15 de julio. «El puño de hierro de Erdogan, después del fallido golpe en Turquía: “dispuesto a reintroducir la pena de muerte”. Suspendidos ocho mil policías, opositores desnudados y atados. La UE: si hay ejecuciones, Turquía no entrará en Europa. Naturalmente la Unión Europea, a la cual la Turquía de Erdogan ha solicitado desde hace tiempo el participar como país miembro a todos los efectos, se “preocupa” de que no haya ejecuciones, de manera que pueda salvar la cara con el régimen represivo turco y con cualquier otro régimen represivo europeo.
La venganza del “sultán” Recep Tayyip Erdogan será terrible; esta es la promesa hecha por el presidente turco después del golpe fallido. Y es una promesa que está manteniendo y que no está de ninguna manera circunscrita a las fuerzas armadas y a la policía que se han rebelado contra su poder, sino que se amplía a todos los sectores de la sociedad. La tentativa de golpe no ha sorprendido a las cancillerías occidentales: ni a la americana, ni a las alemana, inglesa o francesa ni mucho menos a la  rusa, pertenecientes a potencias imperialistas que tienen muchos intereses que se cruzan - con los inevitables enfrentamientos - en Turquía y en toda la región Medio Oriental, intereses tanto de orden económico y financiero como de orden político. Potencias imperialistas constreñidas a sufrir las iniciativas y los movimientos de Erdogan y, al mismo tiempo, cómplices y aliadas de la emergente Turquía como media potencia regional. Ningún imperialismo que tenga un mínimo de intereses en la vasta región que desde el Norte de África atraviesa el Medio Oriente hasta el Asia Central, puede desinterestarse de lo que sucede en Turquía o de lo que hace o no hace este país. Que Turquía continúe bombardeando las ciudades kurdas con el pretexto de las acciones de guerrilla del PKK o que durante años haya hecho pasar armas y hombres de la Yihad islámica y del ISIS desde su territorio, es algo que ha hecho levantar alguna protesta formal por parte de las cancillerías occidentales pero nada más. Con toda probabilidad el golpe - que sectores de las fuerzas armadas preparaban desde hace tiempo -  si hubiese tenido éxito podría haber dado lugar a una política por parte de Turquía apreciada de manera diferente por los Estados Unidos y por la OTAN (2); pero los militares que lo han intentado no han contado, como probablemente tampoco los imperialismos occidentales, que Erdogan y las facciones burguesas ligadas a él  a sus representatntes, disfrutan de un fuerte apoyo popular con el cual, por otra parte, contó el propio Erdogan y su primer ministro cuando, refiriéndose “al pueblo” incitaron a “resistir” y a “defender” la legitimidad de un presidente electo (3). Las potencias occidentales no tomaron una posición pro-Erdogan de inmediato, sino que esperaron a los resultados del intento de golpe (que como todo golpe habría debido apresar o eliminar al presidente, pero no lo hicieron); una vez comprendido que había fallado, lanzaron declaraciones de defensa formal de la “estabilidad” y del legítimo “orden democrático del país”.
En la noche que va del 15 al 16 de julio, diversos destacamentos militares, sobre todo en Ankara y en Estambul, guiados por sus oficiales bajo la dirección de un “estado mayor” de algunos generales, intentaron un golpe para desentronizar a Erdogan (4). ¿Cuál fue su motivación? Traer de vuelta a Turquía el clima de laicidad y de democracia, impidiendo su cada vez más aguda islamización. ¿Los verdaderos motivos? Reconquistar el peso social y político que las fuerzas armadas han tenido siempre en Turquía y salir así de una cierta marginalidad en la cual - desde que Erdogan está en el poder - han sido colocados. En realidad muchos medios internacionales han puesto en evidencia que los jefes de los destacamentos militares que han intentado el golpe se esperaban de un momento a otro una depuración dada su hostilidad a Erdogan; y el fracaso del golpe se debería a la aceleración de las operaciones, algo que les habría quitado el tiempo necesario a los generales implicados de constituir una central operativa única. En cinco horas la tentativa de golpe se frustró, mientras los soldados que habían ocupado el aeropuerto de Estambul se negaban a disparar a la masa inerme de personas que había llegado al aeropuerto después de haber atravesado el puente sobre el Bósforo.
Por lo tanto se ha asistido a una lucha de poder interna en la clase dominante burguesa, con la característica de que en Turquía no todo el poder gira en torno al ejército ni a las facciones islamistas entre las cuales tiene una cierta relevancia (siendo opositores frontales de Erdogan) los llamados Gülenistas (5).
A día de hoy, 19 de julio, las purgas de Erdogan, según lo afirmado por los medios de comunicación, han llegado a 50.000 licenciamientos y 10.000 arrestos. El “barrido” no afecta sólo a las fuerzas armadas, la policía y la magistratura, sino también al resto de administraciones públicas y, naturalmente, a las escuelas, la universidad y las organizaciones religiosas. La amenaza de reinsertar la pena de muerte, como ha pedido el mismo partido del gobierno y muchos parlamentarios, es una medida usada de manera terrorista con el fin de tener un efecto disuasorio en los enfrentamientos de todas las facciones que de una manera u otra puedan “atentar” a la “legitimidad del poder constituido”; pero esto no significa que esta medida no sea efectivamente lanzada por un parlamento que tiene una gran mayoría de seguidores de Erdogan.
¿Qué cosa podían esperarse los proletarios de la eventual victoria del golpe intentado por los militares putschistas y qué cosa les espera ahora que el partido de Erdogan ha vencido reforzándose en el interior del país?
Como decíamos, en la lucha por el poder se han enfrentado facciones burguesas con intereses enfrentados y la clase proletaria no tiene nada que ver ni con unas ni con otras. La laicidad y la democracia, abanderadas por los militares golpistas son motivos ideológicos burgueses, tanto como el islamismo  el autoritarismo. No sólo eso, además la democracia y sus mecanismos políticos - verdadera intoxicación ideológica moderna con la cual las burguesías de todos los países desvían y paralizan los movimientos sociales y, en particular, el movimiento obrero desorientándolo y volviéndolo impotente - están cada vez más al servicio de una inevitable centralización política del poder burgués, hoy de manera más evidente que ayer cuando hizo las veces de portera del fascismo.
Los proletarios, del régimen burgués, además de esperarse una explotación cada vez más feroz por parte de los capitalistas, tanto privados como públicos, se deben esperar una sistemática constricción de los llamados “derechos civiles” y una militarización cada vez más generalizada de la vida social. Y esto no sucede sólo en los países de reciente desarrollo económico y político, como Turquía, sino también en los países de larga tradición democrática como Francia, y el pretexto es prácticamente el mismo: lucha contra el “terrorsimo”, interno o externo, lucha contra el peligro subversivo.
Los proletarios desde hace tiempo sufren el granizo de las medidas anti obreras, tanto de carácter económico y social como político, que cada Estado toma para “combatir la crisis”, pero que en realidad están encaminadas a defender los beneficios capitalistas en periodo de crisis prolongada; contra estas medidas los proletarios buscan con dificultades inmensas la vía de una lucha eficaz gracias a la cuale parar los efectos más devastadores en términos de desocupación y de caída de los salarios, porque las organizaciones sindicales que se dicen “obreras” son, en una grandísma parte, oportunistas y comparten los intereses de la conservación social contra los intereses de clase del proletariado. La situación social en la cual los proletarios han sido precipitados por el colaboracionismo sindical y político – en Turquía como en Francia, en Italia como en Egipto, es trágicamente negativa: su futuro próximo está diseñado para los objetivos capitalistas dominantes gracias a las organizaciones sindicales y políticas que de los “intereses” de los trabajadores sólo se ocupan para confundirlos con los intereses del capitalismo nacional.
Cierto, mientras que el poder burgués esté en condiciones de distribuir a las masas trabajadoras de su propio país una cuota de rédito apenas superior a la supervivencia elemental y de mantener al menos un estrato del proletariado con condiciones económicas más ventajosas respecto a la masa general, la clase dominante podrá contar con una base material importante para influenciar de manera determinante al proletariado de su propio país. Pero la crisis económica que es congénita al capitalismo y a su desarrollo, los enfrentamientos internos entre facciones burguesas y los enfrentamientos con las burguesías de los otros países, una lucha de competencia imperialista que se hace cada vez más aguda y violenta, son ellos mismos factores materiales que tienden a transformar, antes o después, los enfrentamientos sociales en enfrentamientos entre clases antagonistas, entre la clase burguesa y la clase proletaria, polarizando inevitablemente los antagonismos sociales que existen en la sociedad capitalista desde su aparición histórica.
No será fácil para los proletarios, ni en Turquía ni en la civilizadísima Europa, tomar la vía de la lucha de clase, la única en condiciones de darles una perspectiva para un futuro sin explotación, sin opresiones, sin golpes y sin guerra. Tomar esta vía no será el resultado de una “toma de conciencia” general por parte de los proletarios que “elegirán” no dar más su confianza a la democracia, a la “paz social”, a los “intereses del conjunto del país”, a la “patria” o a una “idenitidad cultural” tomada como raíz histórica imperecedera del “pueblo”; no será el resultado de un progresivo y gradual desarrollo de la “democracia” en la cual el famoso “pueblo” hará pesar contra cualquier poder económico, financiero, político y militar existente –en sustancia, el poder burgués- su “voluntad” expresada a través de una manifestación callejera o de un voto. La lucha de clase está determinada a explotar por las contradicciones capitalistas que, poniendo en movimiento inexorable y confusamente todas las fuerzas sociales, contraponiéndolas violentamente. Y en este marasmo social emergeran necesariamente las fuerzas que material e históricamente representan las dos tendencias dominantes: las fuerzas de la conservación social contra las fueras de la revolución social, las fuerzas de la burguesía contra las fuerzas del proletariado. El proletariado aprenderá a luchar por sí mismo, por sus propios intereses de clase porque en ellos reconocerá la lucha necesaria contra la sumisión total al poder capitalista, contra la violencia de la explotación y de la opresión con la cual la clase burguesa lo tiene sometido; reconocerá la necesaria lucha contra su transformación en carne de cañón cada vez que los enfrentamientos interburgueses e interimperialistas pasan del estadio de la violencia económica al estadio de la violencia de guerra.
Todo esto no tiene lugar, ni lo tendrá, por germinación espontánea, ni por efecto emulativo gracias a la iniciativa de organizaciones conspiradoras, ni por una pacífica y gradual reorganización clasista del proletariado. Aunque la necesaria reorganización clasista del proletariado será el resultado de una dura lucha contra las actitudes pacifistas y democráticas inoculadas por las organizaciones oportunistas, contra las ilusiones del “empujón” que las masas enfurecidas pueden dar un día al dictador de turno o de la “democracia directa” que consigna a la espontaneidad de las masas la dirección que debe tomar la lucha. La historia del movimiento obrero enseña que los intereses de clase en torno a los cuales los proletarios organizan sus propias fuerzas no son patrimonio de las masas en cuanto tales, ni mucho menos de su espontaneidad. Los intereses de clase del proletariado son definidos en el arco de largos años de historia de las luchas proletarias y de historia de sus organizaciones sindicales y políticas, una historia, esta, de la cual sólo el partido político de clase –precisamente porque no se deja dictar su orientación por los hechos contingentes, por los flujos y reflujos de las luchas, de las victorias y de las derrotas- ha hecho el balance histórico, cristalizándolo en el propio programa y en las propias tesis y que tiene la tarea de reintroducir, reimportar en las filas proletarias precisamente para anular el contingentismo, el movimentismo, el espontaneísmo que inevitablemente, dada la presión ideológica y material del poder burgués, se forman continuamente en el interior del proletariado.
Aún si en la superficie no se ven las señales de una reanudación de la lucha de clase proletaria, ni en los países martirizados por la crisis y por la guerra, como en el Medio Oriente, ni en los países que parecen vivir siempre en paz, como en Europa Occidental, en el subsuelo económico se van formando los factores cada vez más acuciantes de una crisis general que se anuncia, por boca de los mismos burgueses, catastrófica y amenaza con una tercera guerra mundial. La única fuerza que puede impedir esta próxima guerra mundial, o que puede combatirla y vencerla –como sucedió en 1917, en la época de la revolución en Rusia- es la clase proletaria guiada por su partido de clase. No hay otra alternativa: o guerra o revolución, o dictadura burguesa e imperialsita o dictadura del proletariado. En la historia nunca han existido medias tintas.
 



 
(1) Cfr Corriere della sera, 19/7/2016
(2) No se olvide que en Turquía hay 24 bases de la OTAN y que, en la base más importante, la de Incirlik, hay 5000 militares americanos y que en las diversas bases hay colocadas más de 100 bombas nucleares tácticas. La posición estratégica de Turquía por el control del Mediterráneo, del Mar Negro y del Medio Oriente es de una evidencia clarísima, y en ello Turquía se hace ciertamente fuerte.
(3) Es un hecho que el éxito de Erdogan se apoya sobre datos económicos. De el Corriere della sera del 18/7/2016, en el artículo de L. Cremonesi: “En 13 años Erdogan ha revolucionado el país. Ha credo una nueva clase media de ex campesinos urbaizados que lo adora. La renta per cápita medio ha pasado de 2.000 dólares anuales a 11.000. Si no se comprende esto no se entiende cómo ha sobrevivido al golpe.
(4) De el Corriere della sera de 18/7/2016, siempre en el artículo de L. Cremonesi: “Los putschistas no son un grupito aislado, como se ha dicho, juzgando sobre todo por la velocidad con la cual han sido arrestados. Todo lo contrario. Entre ellos encontramos a los comandantes de la Segunda y de la Tercera armada, destinados a Siria, la frontera más importante e inestable del país, que comprende también la base aérea de Incirlik, desde donde los aviones de los USA junto con sus aliados de la OTAN bombardean las posiciones del ISIS. Hay además comandos selectos que operan en helicópteros, hombres de la gendarmería y de la policía, batallones de carros de combate, escuadras enteras de aviación. «El problema ha sido que todas estas fuerzas, que componen la mejor parte de nuestro ejército, no tenían un comando unificado y un líder político que supiese hablar a la nación más allá del lenguaje militar. Son como fantasmas del pasado» explicó ayer Orhan Bursali, comentador del diario Hurriyet. «Creían que habría bastado con capturar al jefe del Estado Mayor, general Hulusi Akar, y obligarle a hacer una declaración pública a la nación en su apoyo para venecer por consenso. Pero han hecho mal las cuentas. Akar, una vez en sus manos se negó a cooperar. Y entre tanto otros comandantes del ejército reaccionarion con fuerza. Entre ellos importantísimo es el general Umir Dudar, responsable de la plaza militar de Estambul, que ordenó la resistencia armada»
(5) El imán Fethullah Gülen, exiliado desde hace años en los Estados Unidos, representante de una facción islamista moderada, primero aliado y después adversario de Erdogan, es considerado por este último el cerebro del putsch.
 
 
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
19 de julio de 2016
       www.pcint.org





Otros textos sobre TURQUÍA y comunicados que hemos recibido:

>TURQUÍA: El golpe y la purga: http://luchainternacionalista.org/spip.php?article2840

>COMUNICADO de Acción Revolucionaria Anarquista (D.A.F.) sobre el Golpe de Estado en Turquía: https://abordaxe.wordpress.com/2016/07/22/comunicado-de-acao-revolucionaria-anarquista-daf-pelo-golpe-de-estado-na-turquia/

>LA OTAN y el golpe Turco: http://www.lahaine.org/mundo.php/la-otan-y-el-golpe

>Fracaso el golpe militar, ¿Hacia dónde va Turquía?: http://izquierdasocialista.org.ar/index.php/periodicos-ediciones-anteriores/el-socialista-n-319/3717-fracaso-el-golpe-militar-hacia-donde-va-turquia

> El movimiento kurdo de liberación ante el golpe de estado: http://tarcoteca.blogspot.com.es/2016/07/el-movimiento-kurdo-de-liberacion-se.html

>Cinco escenarios para entender el futuro de la dictadura turca. Asian Invasion: http://tarcoteca.blogspot.com.es/2016/07/cinco-escenarios-para-entender-el.html

Diversas organizaciones solicitan difusión ante el aumento de la represión, el cierre de medios de comunicación y la oleada de detenciones realizada por el gobierno de Erdogan tras su reelección. Desde Turquía tratan de dar visibilidad a esta escalada represiva, mientras se celebra la cumbre del G-20 en Antalya.

La represión contra la disidencia y, de manera muy especial y concreta, contra la oposición kurda, que Erdogan mantuvo antes del proceso de paz y, más aún, tras su ruptura unilateral, es brutal e incesante. Desde este domingo, la conferencia del G-20 es organizada por el gobierno de Turquía en Antalya. La reunión del G-20 es de considerable valor de prestigio para el gobierno turco y los gobiernos europeos por desgracia ahora son muy suaves en las críticas de violaciones de los derechos humanos en Turquía, con la esperanza de que el Gobierno turco restringirá el flujo de refugiados hacia Europa.
La reunión se desarrollará en la turística localidad turca de Belek, en la provincia de Antalya, donde se ha activado de perímetro de seguridad de cientos de kilómetros. En las carreteras en un radio de 200-300 kilómetros de Antalya han sido desplegados controles policiales que registran los vehículos que circulan en dirección a la localidad. Los recientes atentados en París, van a marcar la agenda de la reunión, y desde este foro, los diferentes estados tratarán de crear un frente común contra el terrorismo islamista y también sobre la crisis de los refugiados.
Es precisamente Turquía el país clave en ambos asuntos. Diversas voces afirman que el Estado Islámico se alimentó de armas durante meses a través de las fronteras turcas. Un dato que deja en el aire muchas preguntas y no dejaría en buen lugar ni a los países occidentales, ni a sus aliados Turquía y Arabia Saudí. Además, Turquía ha albergado hasta casi cuatro millones de refugiados sirios en su territorio, y parece tener la llave para frenar el flujo migratorio.
Desde la victoria electoral de Erdogan, denunciada por fraude por diversos observadores internacionales, el aumento de la represión ha sido constante. Toques de queda, cierre de medios y detenciones masivas, tanto de miembros de organizaciones kurdas como de funcionarios y jefes policiales, han sido una constante en la última semana.
Desde Turquía,  muchas organizaciones consideran que la difusión de las noticias sobre la intervención del ejército y la policía puede hacer que cambie la actitud de esos gobiernos, y ruegan desde medios de comunicación y organizaciones de Derechos Humanos se exprese la preocupación y denuncien estos recientes acontecimientos en el país. “Para salvar vidas, tenemos que hacer que las fuerzas de seguridad cesen las operaciones contra la población civil y permitan a los miembros del parlamento y los observadores internacionales independientes entrar a estas áreas castigadas por los bombardeos”, concluyen.


Sábado 10 de Octubre, un terrible atentado golpea la manifestación, organizada en el cuadro electoral, por el partido “pro-kurdo” de oposición HDP y diversas formaciones de izquierda (como el sindicato DISK, un sindicato de funcionarios, la Unión de Médicos, la Unión de Arquitectos, etc.), por la democracia, la estabilidad laboral y la “paz” – es decir, por la reanudación de negociaciones entre el PKK (Partido de los trabajadores kurdos, organización nacionalista kurda desde hace años acciones guerrilleras en el Kurdistán turco), y las autoridades gubernamentales; se han registrado casi cien muertos y alrededor de 240 heridos. Los organizadores denunciaron al gobierno como los responsables del atentado. 

En efecto, este atentado se inscribe en un clima de creciente tensión política; en junio pasado, tuvo lugar un atentado en Diyarbakir, en Kurdistán, contra un mitin electoral del HDP, ocasionando la muerte de 4 personas e hiriendo a otras 400; el 20 de julio, en Suruc, ciudad a las fronteras de Siria, luego de una reunión de jóvenes maoístas cercanos al HDP, un joven djijadista perpetra un ataque sucida matando a 33 personas. Si la responsabilidad del “Estado Islámico” (Organiszación djihadista que controla una parte de Siria e de Irak) parece confirmarse en ambos casos, el apoyo que las autoridades turcas han largamente otorgado a esta organización y su hostilidad hacia los combatientes kurdos sirios de Kobané ha generado un creciente clima de sospecha en torno a las implicaciones de las autoridades en estos atentados.  
El AKP (Partido de la Justicia y del Desarrollo), partido islámico-conservador en el gobierno, y el presidente Erdogan, no han cesado de acusar de “terrorismo” no solo al PKK, que ha puesto fin a la tregua de los combates, luego del atentado de Suruc, sino al HDP mismo y su líder Demirtas. En el curso de las últimas semanas, decenas de sedes de este partido han sido blanco de ataques e incluso incendiadas por matones ligados al AKP, y sin que la policía interviniera para impedirlo; al contrario, es contra Demirtas que fue abierta una información judicial “por insulto al pueblo turco, a las instituciones y órganos del Estado, al presidente”, “instigación al crimen y al terrorismo”, después que en una conferencia de prensa éste había denunciado la pasividad culpable de las fuerzas policiales! El gobierno ha multiplicado las medidas de intimidación contra los medias y periodistas de la oposición; la sede del gran cotidiano de oposicion Hurryet fue atacada por manifestantes a cuya cabeza iba un diputado del AKP, así como a las emisoras de televisión de oposición que fueron obligadas a cerrar, etc.
El próximo primero de noviembre se celebrarán las elecciones legislativas en Turquía, solo 5 meses después de las precedentes que habían dado como ganador al AKP (40,9% de sufragios). Aunque era su cuarta victoria consecutiva en las legislativas, el AKP, sufriendo una baja de 9% en los votos, perdía la mayoría absoluta que le hubiese permitido alcanzar su objetivo de reformar la constitución para instaurar un régimen presidencialista. El empuje electoral del HDP, que llega por primera vez a cruzar la barra de un 10% de los votos a nivel nacional, es visto como la causa de la derrota relativa del AKP. A finales de agosto, luego del fracaso de las negociaciones para formar un gobierno de coalición, la Asamblea había sido disuelta, anunciando la organización de nuevas elecciones. Numerosos analistas políticos atribuyen la escalada de enfrentamientos con los combatientes del PKK y la campaña “anti-terrorista” a una maniobra del gobierno para suscitar un reflejo de miedo susceptible de favorecer el voto por el AKP. En efecto, Erdogan y otros dignatarios oficiales no se han privado de declarar que si el AKP hubiese obtenido 400 diputados (es decir la mayoría absoluta en el parlamento), la violencia no se hubiese recrudecido.
Pero los eventos turcos no pueden reducirse a simples motivos electorales, ni mucho menos a la ambición de un hombre que sueña con ser el nuevo sultán. Turquía se enfrenta a contradicciones y problemas que aumentan cada día más; son estos los que efectivamente ejercen un efecto desestabilizante en el equilibrio político que subsiste en el país desde comienzos de siglo bajo la hegemonía del AKP.
 
EXPLOTACIÓN CAPITALISTA Y LUCHAS PROLETARIAS EN TURQUÍA
 
Paraíso para los capitalistas (Estambul cuenta más multimillonarios que París), Turquía es un infierno para los proletarios. Este país se encuentra de segundo en la lista de países de la OCDE con más desigualdades de ingresos, justo delante de México. Pero las desigualdades son también regionales; en las regiones kurdas, poco desarrolladas, el ingreso familiar promedio no representa más de 29% del ingreso familiar en la capital, Ankara.
El desempleo sigue creciendo, y ya pasa por encima del 12% desde finales del año 2014. Esta cifra no parece muy elevada, pero no refleja la realidad, ya que una buena parte de la mano de obra es empleada en el sector “informal”; si bien este sector es predominante en la agricultura (90% de los empleos son informales), el mismo se extiende a todas las ramas de la economía; en la industria, según las estadísticas oficiales (Turkstat), cerca de un tercio de los empleos son informales, y la cifra es todavía más elevada en la industria textil.
Los proletarios que tienen ese tipo de empleo no disfrutan de ninguna protección social, perciben los salarios más bajos y no tienen ninguna estabilidad laboral. Empleados con mucha frecuencia por pequeñas y muy pequeñas empresas que constituyen la mayoría de las empresas del país (55% de los trabajadores son empleados en empresas con menos de 10 empleados), son afectados de lleno por todos los vaivenes económicos que ponen en primera fila de sus víctimas a estas empresas.
De manera general los salarios turcos son bajos, incluyendo al sector formal y en las grandes empresas. Para el año pasado, el salario medio se estimaba en 590 euros mensuales (2220 en Francia, 1700 en España, 1260 en Grecia). El salario mínimo para el año 2015 fue establecido en 424 euros mensuales (mientras que en Francia son 1458, en España 757, en Grecia 684), pero se trata del salario bruto; el salario neto es inferior alrededor de un 30%, a causa de las cargas sociales; pero además una parte importante de los trabajadores son pagados por debajo del salario mínimo: más de un 16% de los hombres y más de 25% de las mujeres que cumplen con una jornada normal de trabajo (8 horas por lo menos) perciben un salario promedio inferior al salario neto mínimo!
Los horarios de trabajo son elevados: la duración de la jornada legal es de 45 horas semanales, pero en 2011 màs de 6 millones de personas (màs de un 40% de la población activa) trabajaban de 50 a 70 horas y más por semana. Si bien el trabajo infantil de menos de 14 años está prohibido, no obstante en 2012 habían cerca de 300.000 niños entre 6 y 14 años, ocupados principalmente en la agricultura que, cuando llega el tiempo de la cosecha, emplea a niños que no llegan a 10 años, trabajando hasta 11 horas por día... Hasta en la industria son numerosos los menores de 18 años: en este sector la proporción de 14-18 años empleados ha pasado de 16 a 28% entre 1994 y 2006. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT, organización perteneciente a la ONU), el tiempo promedio de los niños que trabajan en Turquía estaría entre los más elevados del mundo: 51 horas semanales. Consecuencia: en 2012, el número de niños muertos en el trabajo se elevaba a 38.
Es preciso decir que Turquía es el primer país de Europa con el mayor número de accidentes laborales, y el tercero a nivel mundial, después de Argelia y El Salvador; según la OIT, en promedio, 3 trabajadores pierden la vida y 172 son heridos cada día. Los mineros son los más numerosos entre las víctimas del capitalismo turco: de 1955 a 2012 han muerto 3000 mineros y más de 360.000 han sido heridos.
En mayo de 2014, estallaron enfrentamientos en la ciudad de Soma en una protesta contra la falta de seguridad laboral, lo que produjo una explosión en una mina que causó la muerte de 301 personas; los manifestantes que gritaban eslóganes “Erdogan, demisión!” chocarán con las fuerzas policiales; el ministerio del trabajo afirmaba que una reciente gira de inspección había hallado todo en conformidad. Un año después, 9 mineros sobrevivientes serán acusados por la justicia de haber organizado una manifestación y el bloqueo de una ruta en violación de la ley, y corren el riesgo de ser condenados a 6 años de prisión...
En total, en 2014, hubo 1886 muertos por accidentes laborales, pero estas son las cifras oficiales que muy probablemente no toman en cuenta una buena parte de los accidentes en el sector informal. En cuanto a los accidentes en sí, se trata de una verdadera guerra de clase que llevan a cabo los capitalistas contra los proletarios!
Las leyes anti-huelga, heredadas del régimen militar, se encuentran todavía vigentes; ello ha permitido suspender por 60 días una huelga de siderurgistas a comienzos de año y, en junio, una huelga en las fábricas de cerámica, en nombre de la “seguridad nacional”...
Pero, en el mes de mayo pasado, esta legislación anti-obrera no pudo impedir la ola de huelgas salvajes que golpeó la industria automotriz, originada en la aglomeración de Bursa. El movimiento había comenzado en la fábrica Renault, después de varios días en huelga en protesta contra el contrato colectivo firmado por el sindicato oficial Turk Metal; los trabajadores querian un contrato equivalente al obtenido por los trabajadores de la empresa Bosch (20% de aumento salarial); incluso, los energúmenos del sindicato atacarán una reunión de obreros, provocando la cólera de todos los trabajadores.
El movimiento huelgario que había partido de Renault se extenderá hacia otras empresas del mismo sector y en otras ciudades, en la Renault, Ford, Tofas, Valeo, etc., más de 15000 obreros entrarán en lucha pese a la oposición de Turk Metal, y la agitación ganará incluso a otros sectores. A pesar de las amenazas y la represión (47 obreros fueron arrestados y traducidos en justicia, culpables de organizar una huelga ilegal), los obreros resistirán fuertemente y ante la amenaza de un conflicto generalizado, los patronos y el gobierno cederán. Al final de 2 semanas de huelga, los obreros de Renault obtendrán aumentos de sueldo, el abandono de la acción penal y, sobre todo, el derecho de adherir al sindicato de sus preferencias. Demostración que la acción decidida de los obreros es capaz de hacer recular a los capitalistas y su Estado, por más represivo que este sea!
Las crecientes dificultades económicas en Turquía no son sentidas únicamente por los proletarios, amplios sectores de la población también se sienten víctimas, mientras que la especulación inmobiliaria se encuentra en pleno auge y los escándalos por corrupción salpican incluso a la familia del presidente. Es eso lo que explica la importancia que tomaron en 2013 las manifestaciones contra los proyectos de destrucción del parque Gazi en Estambul; este movimiento de orientación y naturaleza claramente pequeño-burguesa pudo reunir a cientos de miles de personas en todo el país, semejante al movimiento de “indignados” que ha tenido lugar en numerosos países. Indiscutiblemente el HDP ha logrado capitalizar electoralmente una parte de ese descontento.
 
LA CUESTIÓN KURDA
 
La cuestión kurda es un factor importante de la política interior, pero también de la politica exterior de Turquía. Vistos como sospechosos de separatismo, sufren de discriminaciones políticas y sociales, reforzadas por los militares después del golpe de Estado de 1980. Según las estimaciones, los kurdos representan entre 15 y 20% de la población del país. Las regiones kurdas son las más pobres y las menos desarrolladas económicamente de Turquía, lo que provoca una fuerte emigración hacia las otras regiones y al extranjero; una parte importante de los proletarios turcos, incluyendo los que han emigrado a Europa son kurdos. La “cuestión kurda” se ha convertido en una cuestión central para la lucha proletaria: la lucha resuelta contra todas las discriminaciones y las represiones hacia los kurdos, por la completa igualdad de derechos, es indispensable para reforzar los vínculos de los proletarios de Turquía. Es evidente que, con el fin de debilitar a la clase obrera, creando un abismo entre proletarios kurdos y no kurdos, los burgueses fomentan las divisiones en su seno, suscitando y alimentando el nacionalismo y el patriotismo turco y organizando en numerosas ocasiones campañas contra el “terrorismo” (es decir, contra los movimientos kurdos.
En 1984, sobre la base de la real opresión nacional que sufren los kurdos, el PKK comenzó una guerrilla por la conquista de la independencia de su región. El conflicto ha ocasionado decenas de miles de muertos; más de 3000 aldeas  han sido destruidas por el ejército, causando, según cifras oficiales, el “desplazamiento” de más de 375.000 personas expulsadas de su domicilio y reducidas al estado de pordioseros. Esta brutalidad, además de la constante represión de policías, militares y jueces contra toda expresión kurda, incluso la más reformista, empujarán a numerosos kurdos a simpatizar con el PKK.
 Si bien el PKK decía ser el partido de los trabajadores y se reclamaba del socialismo, lo cierto es que este partido encarnaba la respuesta burguesa, nacionalista, a una opresión constante (por ejemplo, la prohibicion de hablar su lengua, incluso en privado!). Su “socialismo” no era más que una versión del capitalismo de Estado existente en China o en Rusia, y que le servía para buscar el respaldo de Moscú; hay que agregar que luego del derrumbe de la URSS, el PKK abandonó rápidamente su discurso seudo-socialista para jurar respeto a los valores del Islam.
Después cambió la reivindicación de independencia por la de una simple autonomía de las regiones kurdas dentro de Turquía, en el cuadro de una organización cantonal del país: el “confederalismo democrático”.
Rompiendo con la política habitual de los gobiernos turcos, y a pesar de la hostilidad  de los medios nacionalistas, círculos militares e incluso de algunos de sus partidarios, el AKP puso fin a ciertas discriminaciones hacia los kurdos, asi como el acoso policial y judicial, lo que antes era moneda corriente; también estableció negociaciones con el PKK que, aunque no hayan llegado a un acuerdo definitivo, condujo sin embargo al fin de las acciones guerrilleras.
Pero desde hace algunos meses el gobierno Erdogan ha vuelto a tomar la tradicional retórica anti-kurda. Y no era por razones electorales, porque el AKP perdió en el asunto a sus electores kurdos, sin ganar electores nacionalistas.
En realidad la clase dominante turca teme por encima de todo la creación de una entidad estatal kurda autónoma en su frontera con Siria, en vista de que eso podría alimentar los brotes separatistas en las masas desheredadas kurdas de Turquía. Para los burgueses el mantenimiento de, si no la unidad del país, al menos la permanencia indiscutible del orden capitalista, no solo en las regiones periféricas pobres del sur, sino también en las grandes ciudades y fábricas de Anatolia o del Bósforo, es necesario impedir toda veleidad kurda por conquistar su independencia, ya sea de hecho o de derecho.
Esta es la razón por la cual el gobierno turco hizo cuanto pudo por dejar aislados a los combatientes kurdos de la YPG (ligados al PKK) en Kobané frente al Estado Islámico (EI) y, en octubre de 2014, reprimiera de manera sangrienta las manifestaciones de solidaridad, dejando un saldo de 30 muertos. Igualmente, aun cuando forma parte de la coalicion anti-EI, ha rechazado durante años toda acción contra contra ese grupo. Finalmente, bajo la presión americana, decide participar en las intervenciones militares, además de autorizar la utilización de sus terrenos de aviación por parte de la coalición; sin embargo ha dirigido lo más importante de sus bombardeos contra posiciones del PKK en Irak y en Turquía, e incluso en Siria.
Según las autoridades turcas, el balance de la reanudación en julio de los combates con el PKK arrojaba el saldo de más de 150 muertos entre policías y militares, mientras que más de 2000 “terroristas” habrían sido asesinados.
 
HDP, el Syriza turco
 
El HDP, Partido Democratico del Pueblo, es un partido de origen esencialmente kurdo, cercano al PKK, frecuentemente descrito como la vitrina de ese partido. Pero de hecho ha reunido en su seno a diversos grupos y partidos de izquierda, ecologistas, maoístas, trotskistas, permitiéndole tener una audiencia nacional, comparable a la del partido griego Syriza. Con la recolección de un 13% de votos en las elecciones legislativas de junio ha superado por, primera vez, la barra del 10%, lo cual le ha permitido obtener 80 curules en el parlamento. La “izquierda de la izquierda” europea celebró este éxito electoral con casi tanto entusiasmo como el que sintió con las victorias electorales de Syriza...
El HDP practica una estricta paridad de género y una política de cuotas: tiene 2 “co-presidentes”, un hombre y una mujer, sus candidatos son 50% de hombres y 50% de mujeres, reservando un 10% de candidaturas a personas LGBT (Lesbianas, homosexuales, bi-sexuales y transexuales). No vacila en hablar de autogestión, de lucha contra la explotación de los trabajadores y hasta en lanzar discursos anticapitalistas, etc.
Pero es fundamentalmente un partido interclasista, reformista. Oficialmente asociado al “Partido Socialista Europeo” (agrupación de diputados europeos social-demócratas), el HDP busca democratizar a Turquía mediante la instauración de una nueva constitución que garantizaría los derechos de las minorías. El HDP sirvió de intermediario en las negociaciones realizadas en 2013 entre el PKK y el gobierno, y durante un buen tiempo ha creído en la posibilidad de una reanudación de esas negociaciones. Es esta la razón por la que, durante el periodo en que el gobierno había reanudado las hostilidades contra el PKK, en que el AKP y Erdogan multiplicaban las denuncias del “terrorismo kurdo”, y en que el primer ministro acusaba al HDP de complicidad, y que este últmo denunciaba las “acciones criminales del AKP”, no ha dudado en entrar en el gobierno interino formado por el AKP para dirigir el país hasta las elecciones!
Esto no impidió al AKP, y al mismo Erdogan, continuar sus acusaciones contra el HDP a través de los medias progubernamentales, de apoyar al terrorismo kurdo, ni evitó los ataques contra sus sedes, sus ministros y diputados los cuales fueron impedidos por la policía de visitar la ciudad de Cizre que ha estado sometida a un bloqueo militar, etc. Apenas pocas semanas de su formación, encontrándose en una posición cada vez más inconfortable, el HDP se vio obligado a abandonar el gobierno.
Esta experiencia dice mucho de lo que pueden esperar no solo los proletarios, sino las masas pobres en general, incluyendo a los kurdos, de este partido. Igual que Syriza, y como todos los partidos reformistas, el HDP no puede en definitiva más que adaptarse a las exigencias burguesas y defender el capitalismo nacional.
Los partidos reformistas, colaboracionistas, que no tienen en la boca más que las palabras paz y democracia, son adversarios de la emancipación proletaria; no están del lado de los trabajadores, sino de los explotadores, aunque sean el blanco de las fuerzas burguesas reaccionarias como ayer en Chile, u hoy en Turquía. Para defenderse los proletarios no pueden contar con estos falsos amigos que siempre los traicionarán. En Turquía como en cualquier parte, los proletarios no pueden contar sino con sus propias luchas de clase, sobre su organización independiente de clase, tanto en el plano de defensa inmediata como en el plano político.
 La situación de los proletarios turcos no es fácil. Confrontados a un Estado particularmente brutal quien, para asegurar el buen funcionamiento del capitalismo, utiliza todos los medios, legales e ilegales, que pasa alternativa y paralelamente del método democrático con el método dictatorial de gobierno.
La horrible masacre de Ankara que se produjo tras los atentados y ataques precedentes, demuestra de nuevo que los llamados a la paz no son más que tierra en los ojos y el circo electoral un mortal callejón sin salida. Ante las contradicciones que desgarran a la Turquía capitalista y, a un grado mayor, los países medio-orientales vecinos, si no desean permanecer como eternas víctimas de los capitalistas y de su Estado, los proletarios no les queda sino luchar, y sobre una base independiente de clase.
Frente a la guerra social que los burgueses libran en su contra, los proletarios tendrán que entablar la guerra de clase, bajo la dirección de su partido de clase internacionalista e internacional, contra el capitalismo, superando todas las divisiones étnicas, religiosas y nacionales, hasta vencer las fronteras burguesas y abrazar a toda la región.
El peso social que el desarrollo mismo del capitalismo, en el curso de estos últimos años, ha conferido al proletariado en Turquía, es la garantía que posee la fuerza potencial para cumplir con esta grandiosa tarea futura, vinculada a los proletarios de todos los países.
 
¡Abajo el capitalismo!A bas le capitalisme!
¡Viva la guerra de clase!
 ¡Viva la revolución comunista internacional!
 
 
Partido Comunista Internacional - 18 de Octubre de 2015 - www.pcint.org


Sobre los sucesos de Turquía en torno a la plaza Taksim, 
Internacionalističtí proletáři, Junio 2013

Durante más de tres semanas, Turquía ha sido sacudida por una revuelta proletaria masiva, que en su punto máximo ha llevado a las calles a casi cinco millones de manifestantes en todo el país. La chispa inmediata del movimiento fue una brutal represión estatal, cuando la policía aplastó una protesta contra la destrucción y reurbanización del parque Gezi en el centro de Estambul (justo al lado de la plaza Taksim, lugar de la infame masacre de trabajadores en 1977 y altamente simbólico para el movimiento proletario en Turquía).

Los días siguientes, las calles de Estambul y luego Ankara, Esmirna, Adana y Mersin, Antioquía y alrededor de otras 50 ciudades más, así como también muchos pueblos pequeños, se llenaron de gente manifestándose y haciendo disturbios, soltando su ira acumulada contra el estado capitalista y sus policías. Palizas brutales, cañones de agua, balas de goma y toneladas de gas lacrimógeno por parte de la policía se encontraron con la resistencia proletaria organizada construyendo barricadas y utilizando todas las armas disponibles de las calles. Los enfrentamientos con las fuerzas represivas hasta ahora cobraron la vida de siete manifestantes y al menos un policía. Con algunas carreteras y puertos bloqueados, la circulación de mercancías fue parcialmente interrumpida. Según cifras de sindicatos oficiales, más de 800 mil trabajadores participaron el 17 de junio en acciones de huelga convocadas por ellos (aunque probablemente muchas otras se "volvieron salvajes" o encontraron otras formas de unirse a las protestas). El levantamiento también afectó de forma importante diversos tipos de valores de la economía turca.

En lugares donde los policías habían sido expulsados (como en la zona de Taksim), muchos vecinos llegaron y discutían en un ánimo general de resistencia. Algunos soldados individuales mostraron solidaridad con los manifestantes entregando algunas máscaras de gas (aunque el ejército como tal en algunos lugares ayudó a la policía a reprimir). Muchas divisiones antiguas y límites ideológicos impuestos por la máquina ideológica dominante del estado capitalista e internalizadas por el proletariado en Turquía comienzan a recibir graves grietas (divisiones como "Turcos" vs. "Kurdos", "Árabes", "Armenios"; "izquierdistas" vs. "derechistas"; "mujeres sometidas" vs. "hombres conservadores"; y en cierta medida incluso lo "religioso" vs. lo "secular"). Los medios de comunicación burgueses, como una herramienta de los aparatos ideológicos del Estado, que no son neutrales sino que representan los intereses de la clase dominante, mientras cubrían el levantamiento masivo (los medios turcos originalmente intentaron ocultar la situación ignorándola) se enfocaron en los enfrentamientos, las nubes de gas lacrimógeno, los disturbios de "grupos marginados" o en "protestas pacíficas", banderas nacionales o fotos de Mustafa Kemal, para tratar de reducir el movimiento completo a uno "pro-democracia", de “ciudadanos” contra la "islamización creciente" y la "autocracia de Erdogan", la "primavera turca", u otra "revolución de color" que existe gracias a las redes sociales de Internet.

Varios sociólogos observadores de izquierda van tan lejos en su objetivo de encubrir y difuminar la naturaleza proletaria del movimiento en Turquía, que lo llaman "un movimiento de las clases medias", y plantean preguntas demagógicas de si y cuándo “se unirán los trabajadores a las protestas", ¡como si el proletariado alguna vez hubiese sido lo mismo que los sindicatos de mierda! (sindicatos que en cada protesta masiva trabajan por "encontrar el diálogo con el gobierno", por "la paz y estabilidad", según lo dicho por los principales sindicatos turcos, así como por "proteger la economía nacional", aquí "el futuro de Turquía"!, y que con sus "huelgas" anunciadas con antelación muestran que son un obstáculo en la lucha de clases real -¡una huelga real significa atacar al sistema de producción capitalista, sin previo aviso, sin límites de tiempo!).

Queremos recalcar que de donde surge el movimiento en Turquía es de una realidad de miseria en una sociedad de clases basada en la explotación del trabajo humano, con su siempre presente y siempre creciente necesidad de suprimir cualquier chispa de actividad humana no mediada, incluso con las vidas de sus protagonistas si es necesario. Así que para nosotros la resistencia inicial contra la tala de árboles en el parque Gezi es apenas una pequeña manifestación de la lucha proletaria contra uno de los aspectos del capitalismo –una catástrofe ecológica que inevitablemente trae consigo su desarrollo o progreso, que es su producto interno y no puede separarse de él, y que particularmente en Turquía toma la forma de inundaciones artificiales de áreas gigantes, deforestación masiva, crisis de desperdicios no distintas de aquellas en el sur de Italia, derrames de petróleo, etc.-, que a su vez incrementa los precios de los alimentos a nivel local contribuyendo a la "crisis alimentaria" mundial. Los barrios proletarios en ciudades de todo el país están siendo derribados a los suelos y reurbanizados como edificios de oficinas y apartamentos caros. De la misma forma, la resistencia contra la tortura y los asesinatos a manos del estado no se iguala al llamado a una "reforma policial", y la rabia contra la imposición de una versión "islamista" de la moralidad capitalista no significa necesariamente la aceptación de la versión "liberal-occidental".

A pesar de la determinación heroica de nuestros hermanos y hermanas de clase en las calles frente a la brutal represión estatal, a pesar de toda la alegría de la resistencia, todos aquellos grandes sentimientos de estar juntos en la lucha, en las barricadas, ayudándonos unos a otros después de ataques de gas lacrimógeno, compartiendo alimentos, discutiendo, todos estos aspectos que uno no podía imaginar antes, el movimiento no emerge como revolucionario "puro". De hecho, todo movimiento proletario contiene contradicciones internas. En la revuelta presente en Turquía, esto se expresa con la obsesión de declarar una facción burguesa como el enemigo central (Erdogan y su AKP –Partido de la Justicia y el Desarrollo-), con sus ideologías "ecologistas", "laicistas" y "nacionalistas", con el "pacifismo" o los "disturbios rituales" con el inútil lanzamiento de piedras contra vehículos blindados.

Recientemente se ve que ha comenzado cierto descenso o transformación de la energía. Las manifestaciones del "hombre de a pie" transforman las heroicas y apasionadas protestas anteriores en acontecimientos sumisos y pasivos, que sólo por el estado pueden ser bienvenidos como un posible inicio del diálogo entre clases y como una oportunidad para las fuerzas represivas (la policía y todos los aparatos ideológicos) para reagruparse y enfocarse en asaltos contra militantes (ahora cuando los cerdos no están ocupados con ladrillos y molotovs lloviendo sobre sus cabezas, ha empezado una represión y encarcelamiento de forma masiva y selectiva).

Como todo movimiento proletario, incluyendo la presente oleada en Turquía, primero debe tratar de librarse de la influencia de la ideología burguesa dominante y romper con su "propia" burguesía. Siempre es el proletariado el que sangra y paga, en tiempos de paz como en tiempos de guerra. ¡El proletariado en Turquía, como en todos los países, no tiene NADA en común con su propia clase dominante y su Estado!

Pero tiene TODO en común con todos los demás proletarios de otros países, compuestos de todas las nacionalidades, razas, sexos. Así, en lo que respecta a Turquía y su Estado, que intenta unirse a las otras fuerzas imperialistas sobre el conflicto de la guerra civil en Siria, esto significa una resistencia práctica al servicio militar, la interrupción de los suministros de guerra, propaganda antibélica entre los soldados reclutados, y finalmente ver a los otros "soldados" reclutados no como enemigos sino como sus compañeros proletarios en uniforme.

Sólo cuando el movimiento se extiende y profundiza, cuando generaliza su oposición a los múltiples intentos de la burguesía local para encuadrarlo en un tema particular, tiene una posibilidad de existir y crecer. El movimiento debe superar todos los intereses sectoriales que reproducen la competencia entre trabajadores, y debe expresar las necesidades de toda la clase. Para lograr esto debe concentrarse en mantener y extender las estructuras organizativas que el proletariado ha producido en los grandes momentos de la lucha actual, para profundizarlas y fortalecerlas con la evaluación de las luchas históricas del presente y del pasado, para hacerlas entrar en una nueva fase del movimiento o en una nueva ola abierta de lucha de clases más fuerte, con un programa más claro, siendo capaces de oponerse a quienes quieren encuadrarla y de plantear los medios y métodos para empujarla hacia adelante.

No nos engañemos con fantasías, la normalidad fue la razón por la que todos hemos inundado las calles. Esta normalidad es el estado de nuestra explotación, de nuestra miseria, de represión, de guerras y repugnante nacionalismo, de opresión y violencia basados en el sexo, la raza,  la nacionalidad. Podemos destruir este sistema desastroso. ¡En cada confrontación masiva y de alto nivel podemos ver cómo la sociedad futura ya está presente en actos en la actual!

¡Compañeros proletarios!:

¡Levántense! ¡Todos a las calles!

¡Hagan huelgas reales sin aviso ni límites de tiempo!

¡Hagan retroceder a los jefes!

¡Superen las divisiones impuestas entre clases!

¡Solidaridad con los más oprimidos y explotados!

¡Ningún apoyo a la "propia" burguesía,
ningún apoyo a la economía nacional!

¡Ningún derramamiento de sangre en campos de batalla
para intereses imperialistas!

¡Ninguna guerra sino la guerra de clases!

Internacionalističtí proletáři, Junio 2013

ARCHIVO

Traduce-Translate-Μετάφραση

Etiquetas

comunicación proletaria solidaridad internacional internacionalismo comunicados chile pcint protestas sociales lucha de clases contra la represión solidaridad con lxs presxs comunistas grecia revueltas francia guerra a la guerra anticapitalistas internacionalismo proletario acción directa EEUU Palestina guerra de clases Venezuela textos Italia anarquistas memoria Argentina english solidaridad proletaria internacionalista Territorio Mapuche contra la guerra derrotismo revolucionario feminismo méxico análisis Alemania detenidas estado español (españa-XPAIN) lucha proletaria Shile antimperialismo huelga general huelgas mujer policía asesina presos políticos Ecuador Israel Ukrania contra el capital kurdistán proletarixs internacionalistas 1º de mayo Iran Rojava Siria contra la democracia contra las elecciones covid-19 okupacion por el comunismo / por la anarquia trabajadores en lucha comunismo francés migrantes Chequia Rusia antipatriarcado disturbios fascismo y antifascismo noticias oaxaca solidaridad de clase solidaridad proletaria contra caridad cristiana anticarcelario brasil bélgica contra el estado policial contra el nacionalismo contra el trabajo 8 de marzo República Dominicana Turkia UK anticapitalismo antifascismo autonomía de clase expropiación fotos guerra social huelga de hambre insurrección lucha revolucionaria refugiados Barcelona Mediterráneo antimilitarismo de clase antirracismo contra el fascismo contra la patria contra la sociedad cárcel desalojos son disturbios deserción haití libertad para todxs lucha obrera lucha social pintadas protestas trabajadores y estudiantes ucrania Gabriel Pombo da Silva PCI-ICP Portugal República Checa UIT-CI Uruguay caribe chalecos amarillos contra la burguesía cuba defensa de la tierra irak minería pegatas perú revolución comunista terrorismo Colombia Egipto Irán Paraguay Polonia abolición del trabajo asalariado américa del sur antidesarrollismo atentados catástrofes class war contra el reformismo y el oportunismo desaparecidos euskalherria indepedencia de clase no son accidentes propaganda. affiche reflexión revolución social saqueos teoría violencia revolucionaria África Bolivia Catalunya China Claudio Lavazza G20 Golpe de estado Haiti India Nápoles Sudán Túnez ZAD agitación antinazis asocianismo obrero barrios proletarios berlín brigadas internacionales contra el mundial de fútbol contra la iglesia católica contra la religión contra la unidad nacional contra las fronteras contra las ongs derecho al aborto despidos economía política encuentros epidemia extradicción feminicidio feria grupos autónomos historia jornadas latinoamérica marruecos no borders pensiones presos revolución internacional sabotajes santiago maldonado un patriota un idiota 11deseptiembre América del norte Arabia Saudí Argelia Bielorrusia Birmania Bosnia Bulgaria CNA Cibao Comuna de París Corea del Norte Corea del Sur Cuarta Internacional DIY Estado = Mafia Filipinas Flora Sanhueza GCI Gran Bretaña Guadalupe Hambach Forest Hong Kong Kenia Kosovo Libano Liberia Madagascar Marcelo Villarroel Marco Camenish Martinica Mumia Abu Jamal Myanmar Nicaragua Portland Punki Mauri Presente! RIF Sebastian Oversluij Suiza Tendencia Comunista Internacionalista Tunez Val di susa Vietnam Yemen Zaragoza abstención activa afganistan angry asambleas de trabajadores ateismo atropello autodefensa autoorganización bangladesh caja de resistencia ccf censura contra el fracking contra la reforma laboral contra la socialdemocracia contra las olimpiadas contra toda nocividad crisis crítica de la ideología deconstrucción derecho de autodeterminación dictadura dirección donbass día del joven combatiente exarchia excluidos exilio ferroviarios generación Z gilets jaunes grupo Barbaria guerra comercial guerra sucia huelga ilimitada y sin preaviso indymedia interseccional ioannina jornadas anárquicas kobane kurdo lumpen miseria movimientos de parados narcotráfico no Tav normalistas novara organización organización anarquista piquete praxis revolucionaria programa pueblos originarios que se vayan todos rebelión registros resistencia revolución socialista san francisco somos lxs nietxs de las brujas que nunca pudisteis quemar son asesinatos sudáfrica terremoto toxicidad trotsky turismo = miseria social violencia virus vivienda zapatista árabe