Panfleto: Libertad a lxs presxs de la revuelta

noviembre 21, 2019FUENTE: 




¡LIBERTAD A TODXS LXS PRESXS DE LA REVUELTA PROLETARIA! ¡VAMOS HACIA LA VIDA!


La caza de brujas ha comenzado. Históricamente, ante la posibilidad de perderlo todo en una revolución social, la burguesía despliega todo su aparato terrorista para dividir e intimidar a las masas insurrectas.
 En la región chilena, ante la gran revuelta social que la sacude, la democracia -verdadera dictadura del capitalismo-, ha lanzado a la calle a sus sicarixs armados, al ejército y a la policía militarizada, para reprimir masiva y cruelmente con el consentimiento pleno de un Estado que promete impunidad y jugosos beneficios monetarios a quienes demuestran su lealtad masacrando, torturando y violando al proletariado en lucha.
Ahora, estamos asistiendo al comienzo de una represión selectiva hacia objetivos de la población civil, personas que el Estado, es decir, la clase dominante, considera como sus más temibles enemigos: mujeres en contra de la violencia patriarcal, defensores de la naturaleza, centros de estudiantes, juntas de vecinos, sindicatos de trabajadores combativos, profesores, etc. Frente a una revuelta generalizada e incontrolada, y ante la perspectiva de una posible revolución social, a la burguesía asustada no le temblará la mano para arruinar la vida de las personas que se han atrevido a romper con la pasividad suicida que caracteriza la “normalidad” de este sistema.
El Profesor Roberto Campos quiere ser castigado ejemplarmente: así pretenden amedrentar a la población: “¿Es usted un profesional con un prontuario penal intachable?”. Eso no importa. Por osar patear un torniquete -símbolo por excelencia de nuestra esclavitud a la mercancía, al pagar para vivir y vivir para pagar- usted será arrojado en aislamiento a la Cárcel de Alta Seguridad, lugar donde el Estado encierra a quienes cataloga como los más peligrosos subversivos. Y, justamente, esta clase de proletarixs son los que más amenazan actualmente al capital, pues con sus acciones ponen en peligro la continuidad de la totalidad del sistema, rompen la normalidad capitalista e inflan de coraje y valentía a las masas rebeldes. Este es solo un caso, sabemos de al menos 400 compañerxs de clase que se encuentran en prisión. El movimiento autoorganizado en asambleas, las minorías revolucionarias, junto a todxs quienes participan del movimiento deben exigir su libertad.

¡Libertad y solidaridad para todxs lxs presxs de la revuelta de Octubre!
¡Exigimos el esclarecimiento inmediato de los crímenes realizados por las fuerzas armadas y la policía durante la represión!
¡No más presxs ni desaparecidxs por luchar!





Golpe civil-militar en Bolivia
¡Ni Morales ni Mesa-Camacho ni el ejército!
¡Por la independencia de clase!
¡Por la lucha proletaria revolucionaria!




Durante semanas, las fuerzas reaccionarias bolivianas denunciaban la reelección contestada del presidente Evo Morales. Esto dio lugar a manifestaciones, bloqueos de carreteras y violencias callejeras.
 
Según el diario francés Le Monde (4 de noviembre) "Dos Bolivia, irreconciliables, se enfrentan. Por un lado, una oposición polimorfa, dividida entre partidos políticos, organizaciones ciudadanas estructuradas y ciudadanos, entre los que se encuentran muchos jóvenes, estudiantes y liceístas. La mayoría de ellos vienen de las clases medias y altas, más bien mestizos y blancos, incluso si los grupos indígenas se encuentran allí. Por otro lado, los partidarios del presidente Evo Morales, que encarnan una Bolivia rural y de las periferias: campesinos, mineros, cocaleros, trabajadores y organizaciones sindicales"
 
En realidad, este no es un enfrentamiento entre proletarios y burgueses, sino entre dos facciones burguesas, una de las cuales, a la izquierda, se apoya en organizaciones que practican el colaboracionismo, incluso para llevar a cabo una política más independiente de ciertas instituciones imperialistas como el FMI y el Banco Mundial, tratando al mismo tiempo de encontrar un padrino alternativo con el imperialismo chino; mientras que el otro depende de ciertos sectores de la pequeña y media burguesía que busca el apoyo de Washington. Con la renuncia de Morales y su exilio en México, fue este último el que ganó en el choque.
 
 

UN GOLPE DE ESTADO REACCIONARIO
 
Es menos una "movilización ciudadana" que las maniobras de los sectores más reaccionarios de la burguesía y las presiones del imperialismo estadounidense lo que derrocó al presidente que dirigió el país durante catorce años.
El domingo 10 de noviembre por la mañana, la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un informe que daba la razón a la oposición, diciendo que las últimas elecciones del 20 de octubre no habrían sido ganadas, en primera vuelta, por Evo Morales. Este último anunció por primera vez la organización de nuevas elecciones y la renovación del Tribunal Electoral, acusado de parcialidad. Durante el día, la situación cambió: el ejército, que se encontraba alejado, solicitó la renuncia del presidente. A este se les unen varias unidades policiales que se habían amotinado contra el gobierno.
La "renuncia" de Morales fue seguida por las de su vicepresidente y los presidentes de ambas cámaras, así como por varios gobernadores y alcaldes de su partido, el Movimiento hacia el Socialismo (MAS). La vicepresidenta del Senado, miembro de la oposición, sucedió a Morales y anunció que se celebrarán elecciones presidenciales en enero de 2020.
Mesa, el oponente de Morales en las elecciones presidenciales, fue vicepresidente durante la "guerra del gas" de 2003, cuando estalló la rebelión del proletariado contra el aumento de los precios, con el trágico saldo de cien muertos. Durante su campaña, habló por un acercamiento con Estados Unidos y Brasil por Jair Bolsonaro (L'Humanité 24 de octubre). Camacho, el líder de la derecha y "comité cívico" de Santa Cruz, se pavoneaba en la sede del gobierno, con la Biblia en la mano. Este oponente es un evangelista, un fundamentalista cristiano, que se enorgullece de contar con el apoyo del imperialismo yanqui. Pidió el establecimiento de un "gobierno de transición" con participación militar.
Para colmo, Trump se felicita por el derrocamiento del presidente pseudo-socialista de Bolivia.
El carácter reaccionario de los nuevos amos del país no está en duda. El Washington Post cree que "la oposición de extrema derecha, ahora [...] controla claramente el país" (courrierinternational.fr, "Evo Morales se refugia en México mientras Bolivia se hunde en el caos", 12 de noviembre)
 
 

MOVILIZACIÓN PROLETARIA CONTRA EL GOLPE DE ESTADO
 
Los proletarios de La Paz y El Alto se levantaron contra el nuevo poder. Saben que es un enemigo resuelto de su clase, pero también un poder revanchista que desprecia y odia a las masas indígenas que pensaban que habían encontrado un representante en Morales. Todavía no conocemos de qué tratan las consignas de la movilización de los trabajadores.
Hay un sentimiento pro-moral entre los proletarios. Se debe a una mejora en la situación económica y social: "el programa económico que Morales ha implementado desde que asumió el cargo en 2006 es, según todos los indicadores, el más exitoso y estable de la región.
En los últimos trece años, el PIB ha aumentado de $ 9 mil millones a más de $ 40 mil millones, los salarios reales han aumentado, el PIB per cápita se ha triplicado, las reservas de divisas están en aumento, la inflación ya no está un problema, y ​​la pobreza extrema se ha reducido del 38% al 15%, una caída de 23 puntos. En comparación, durante el mismo período, la pobreza extrema en Uruguay y Perú disminuyó solo un 2,3% y un 12%, respectivamente. ("El milagro económico de Bolivia", Deutsche Welle citado por Courrier International, 9 de agosto).
El crecimiento capitalista ha ayudado a mejorar las condiciones de vida de las masas pobres a través de una política de gasto público y medidas redistributivas, como el decimocuarto mes o los beneficios sociales. A pesar de esto, la explotación sigue siendo feroz y el proletariado y los campesinos pobres aún viven en la miseria y la necesidad.
Lejos de la pamplinada "socialista" de Morales y el MAS, es un desarrollo capitalista lo que Bolivia ha experimentado. Este desarrollo se basó en las exportaciones de materias primas, particularmente el gas.
 
 

LA CALLE CIEGA DE LOS COLABORACIONISTAS
 
El colaboracionismo sindical, fiel a su larga tradición de seguir a las fuerzas burguesas dominantes, también se unió al derrocamiento de Morales. La Confederación de Trabajadores de Bolivia, uno de sus principales partidarios, dijo el domingo que "para evitar que el país no caiga en una guerra civil, si es necesario que el presidente renuncie, pues que renuncie".
Los partidos trotskistas tienen una influencia innegable en Bolivia. Esta fuerza, una vez más, se pone al servicio de consignas típicamente burguesas. El Partido Obrero Révolucionario (POR Masas) llama a una "asamblea popular" y a traer al poder un frente interclasista de "trabajadores, campesinos, clases medias pobres" (Cfr. Insurrección, 22 de octubre de 2019). Los trotskistas brasileños del Partido Operario Revolucionario (POR-Massas) denuncian el "gobierno antinacional" de Moreno y piden un "frente antiimperialista" (Cfr. www.pormassas.org 9 de octubre). La Liga Obrera Revolucionaria (LOR-CI) reclama una "Asamblea Constituyente libre y soberana" (Cfr. www.laizquierdadiario.com, 24 de octubre) muy clásica (y muy burguesa), y el Movimiento Socialista de los Trabajadores por un "programa de verdadera nacionalización de recursos bajo control de los trabajadores "(Cfr. Chasqui Socialista, septiembre de 2019).
Por su parte, los "marxistas-leninistas" del Partido Comunista Revolucionario también defienden las soluciones burguesas con una "alternativa patriótica, democrática y popular" (Cfr. tinta-roja.com, 10 de noviembre) y una "verdadera democracia popular" (Cfr. 22 de octubre).

 

Unica salida: volver a la lucha clasista

Como en Venezuela, los proletarios no deben ser engañados. Morales, Camacho, Mesa y compañía son todos enemigos. Ninguno es mejor que el otro. Todos deben ser combatidos. La "asamblea constituyente", el "gobierno de los trabajadores campesinos", el "poder del pueblo" ... son solo fábulas que buscan desviarlos de la lucha de clases. Sin mencionar los llamados patrióticos a la independencia nacional con la nacionalización de los recursos naturales o de las multinacionales.
Los proletarios y las masas desheredadas de Bolivia enfrentarán los mismos problemas independientemente de su presidente, porque todos estos políticos burgueses, de izquierda o de derecha, solo siguen los mandatos del capital. Para que su lucha de resistencia no pueda ser desviada y esterilizada con objetivos burgueses, tendrá que atacar al capitalismo mismo y a su Estado, es decir, esta resistencia se afirma abiertamente como lucha de clase. Los proletarios de este pobre país de once millones de habitantes tienen una rica tradición de luchas obreras detrás de ellos, pero también tienen una larga tradición de traición de parte de aquellos que afirman representarlos.
Deben confiar solo en sus propias fuerzas, no pueden confiar en ningún salvador; su perspectiva no puede ser la de una unión nacional o popular para defender una forma de Estado burgués y al capitalismo nacional: ¡su perspectiva solo puede ser la de la revolución proletaria internacional para derrocar a todos los Estados burgueses! Mientras tanto, la única forma segura de defenderse de sus enemigos es la lucha independiente por sus propios intereses de clase. Esta lucha de clases plantea el problema de la constitución de su órgano político, el partido de clase indispensable para dirigir la lucha de defensa inmediata contra el capitalismo, en la perspectiva de su derrocamiento cuando las condiciones objetivas lo hacen posible. Esta es una tarea histórica que los proletarios de Bolivia no pueden resolver solos, sino que requiere la colaboración de los proletarios de todo el mundo.
 
¡Por la lucha de clase revolucionaria!
¡Por la revolución comunista mundial!
 
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
13 de noviembre de 2019
 







Francia
Huelga ilimitada y sin preaviso : ¡los ferrocarrileros en huelga de Châtillon muestran el camino!


Desde el 21 de octubre, cientos de trabajadores ferroviarios del "centro técnico" de Châtillon (suburbio de París) están en huelga. Como el centro técnico (Technicentre, TATL) se utiliza para el mantenimiento de los TGV, el movimiento provocó rápidamente una parálisis casi total del tráfico de la red de TGV en el arco atlántico.
Contrariamente a lo que algunos medios de comunicación han afirmado, que culpaban al sindicato SUD-Rail, la huelga se desencadenó espontáneamente, fuera de los sindicatos. Además, los huelguistas se unieron al movimiento sin cumplir con el requisito legal del aviso previo, una medida que sirve para debilitar la fuerza de la huelga al dar tiempo a la dirección para prepararse para ella, y establecieron una caja de fondos de huelga independiente. Hasta ahora se han resistido a la campaña de propaganda de los medios de comunicación y del gobierno, que reiteran la vieja acusación de atacar a los usuarios: muchos usuarios son también proletarios que pueden sentirse solidarios con una lucha obrera.
Los trabajadores ferroviarios se movilizaron inicialmente contra el plan de la Dirección de cancelar alrededor de diez días de vacaciones "compensatoria" 1 por una prima de 7.000 euros; el proyecto fue retirado, pero la lucha continúa contra los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo: 7 días a la semana, en tres turnos, bajo presión constante para cumplir los plazos con el fin de limitar al mínimo el tiempo de inmovilización de los trenes.
En su comunicado del 27 de octubre, los huelguistas declaran:
"Nosotros, agentes del Technicentre de Châtillon en huelga, en la red de TGV del Atlántico, hemos dejado de trabajar masivamente desde el lunes 21 de octubre por la noche, sin consultar ni ser encuadrados por los sindicatos. La Dirección considera que nuestra huelga es ilegítima porque no estaríamos dentro del plazo de 48 horas para el servicio mínimo, pero era la única manera de hacer oír nuestra voz. (…).
Nuestra rabia es real y profunda, estamos decididos a luchar hasta el final de nuestras reivindicaciones, por respeto y dignidad. Ya no podemos aceptar trabajar con salarios cercanos al salario mínimo y congelados durante 5 años, sin personal suficiente y con agentes que renuncian cada vez más. Nos avergüenza ver cómo la SNCF juega con la seguridad o la comodidad de los pasajeros, por razones de flexibilidad y rentabilidad. Respetaremos los plazos de preaviso [de huelga] cuando la propia Dirección ya respetará a los empleados, pero también a los pasajeros (…).
¡Hartos de reorganizaciones, de bajos salarios, de los recortes de empleo y falta de personal! Llamamos a todos los trabajadores ferroviarios que levanten la cabeza con nosotros, porque la situación actual en Châtillon es de hecho un reflejo de una política nacional (...).
Hemos permitido que esto ocurriera durante demasiado tiempo sin decir nada, pero hoy en el TATL decimos que hay que poner fin a esta política de la empresa. ¡No venderemos nuestra dignidad, nuestra seguridad o nuestra salud!"  (1).
 

LOS BOMBEROS SOCIALES "JUEGAN AL JUEGO DEL DIALOGO SOCIAL" CONTRA LA HUELGA

 

La llamada de los huelguistas a los demás trabajadores ferroviarios y el ejemplo de su determinación tuvieron un primer eco: paros tuvieron lugar el jueves 31 de octubre en los centros técnicos [de los suburbios de París] de Le Landy, que se ocupa de los trenes de alta velocidad en el eje norte, y de la ciudad de Villeneuve Saint Georges para la red sureste.
El sindicato SUD-Rail, considerado el más combativo, que había admitido haber sido sorprendido por la huelga de Châtillon, se posicionó como "radical" para la continuación del movimiento - ¡pero para sabotear la extensión de la lucha! Amenazó con llamar a una huelga ilimitada en estos centros "desde el jueves por la tarde o el lunes". Pero después de haber hecho el fanfarrón dando a la Dirección una especie de ultimátum ("Le dimos a la Dirección hasta las 6 p.m. para responder a nuestras demandas"), SUD pidió que se volviera al trabajo: "Estamos jugando el juego (del diálogo social). Mientras tanto, se reanuda el trabajo y saldrán los trenes"  (2).
La Dirección aprovechó la ocasión y programó una reunión con los sindicatos, y SUD dejó de hablar de la posibilidad de una huelga....
Cuando los huelguistas de Châtillon llaman a los demás trabajadores ferroviarios a unirse a ellos, cuando necesitan su refuerzo para doblegar a la Dirección, SUD los deja aislados "jugando al juego del diálogo social". La colaboración de clase prevalece sobre la solidaridad de clase: "No podremos decir que no estamos dando a la dirección una salida al conflicto", dijo Fabien Monteil, delegado de SUD-Rail en Landy"  (3).
Esta actitud no debe sorprender; a pesar de su discurso de protesta, SUD formó parte de la Intersyndicale que el año pasado organizó la derrota de los trabajadores ferroviarios mediante una lucha "de puntos" con días de huelga dispersados y anunciados de antemano. El diario Le Parisien escribe sobre este tema: este movimiento "era inútil, gruñe un ferroviario sindicalizado. Hemos respetado las reglas, presentado pre-avisos de huelga. Con este sistema, la Dirección se organiza, el movimiento no tiene ningún impacto y no obtenemos nada" (4).
Es la amarga pero saludable experiencia de la derrota de 2018 lo que explica la acción de los huelguistas de Châtillon que toman su lucha directamente en sus manos y violan las medidas legales antihuelga: ¡no es posible luchar con algunas posibilidades de victoria dejando la dirección del movimiento a las organizaciones colaboracionistas y sus tácticas que pretenden hacer las huelgas lo más inocuas posible!
Esta conclusión explica también el aumento de los paros laborales de los trabajadores ferroviarios tras el accidente de un tren TER [tren regional] en las Ardenas el 16 de octubre (75 heridos leves): el conductor, que también resultó herido, que era el único trabajador ferroviario del tren, tuvo que caminar 3 km ida y vuelta para activar manualmente una señal para detener a otro tren que llegaba por delante.
En este caso, los conductores utilizaron una disposición legal ("derecho de retiro") para ir espontáneamente a la huelga primero en Champagne-Ardenas, luego en Île-de-France (región parisina) y en una gran parte del país. Protestaron contra el ser solo a bordo de los trenes, según una práctica que ya existe en la región parisina desde hace tiempo, pero que la dirección quiere generalizar por razones de rentabilidad (reducción de personal); más en general, el deterioro de las condiciones de trabajo y los bajos salarios son la causa de la insatisfacción de los trabajadores ferroviarios.
Los trabajadores ferroviarios en huelga de Châtillon lo entendieron: para defenderse y poder ganar, los trabajadores sólo pueden contar con sus propias fuerzas. Deben tomar su lucha en sus propias manos independientemente de las organizaciones colaboracionistas que sólo buscan dar una salida a la Dirección; deben organizarse y conducir la lucha con medios y métodos de clase: huelgas ilimitadas, sin previo aviso con ocupación de locales o piquetes, extensión a otros establecimientos, comités de huelga, etc.
Cualquiera que sea la continuación del movimiento actual, esta es una lección crucial que hay que aprender para los conflictos inevitables que se avecinan, no sólo en la SNCF sino también en otros lugares donde los proletarios en todas partes se enfrentan a las mismas condiciones y sufren el sabotaje de las organizaciones colaboracionistas.
 
¡Viva la lucha de los trabajadores ferroviarios en huelga de Châtillon!
¡Por la extensión y generalización del movimiento!
¡Por la reanudación de la lucha de clases independiente!
 

 
(1) http:// malakoffantilberalunitaire.over-blog .org/2019/10/avec-les-cheminots-du-technicentre-de-chatillon.html
(2) AFP 31/10/19.
(3) Libération, 31/10/2019. Los partidos trotskistas tienen cuidado de no criticar esta actitud: ¡están presentes en la dirección del SUD!
(4) Le Parisien, 28/10/19.
 
 
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
1 de noviembre de 2019

Jaulas en rebelión
X victoria aldunate morales, lesbiana feminista antirracista





Estos días la he recordado más. No porque sea activista, luchadora social, 
feminista o mártir (no es nada de eso), sino por su rabia y resentimiento 
con la vida. Sé que somos la gente de estos territorios, la responsable de 
nuestros destinos y con eso, de los destinos de mierda que ella y otras han 
recibido. 
Empezó a consumir alcohol de adulta, con hijos, “casada por las leyes”, 
y me relató que lo hizo para acompañar a su marido, pero especialmente 
para que la familia de él, la aceptara. Luego pasaron juntos a la pasta 
“y todo fue peor”. Igual nunca la llegaron a aceptar, pues se ha separado 
de él cada vez que la ha agredido. Y ya sabemos que esta “familia” que 
tanto le gusta manosear en sus discursos a la Dere$ha patriota, suele 
operar como pandilla, coludida contra ti, si les denuncias a sus hombres. 


  • “Pero siempre vuelvo po. ¿Tú cachai que vuelvo aunque sé que no 
    tengo que volver?, ¿tú entendís por qué?, ¿tú cachai que debería 
    cuidar a mis hijos, pero no lo hago como ellos se merecen? Sé que 
    esta cuestión me pasa porque soy mujer y pobre y sola en el mundo, 
    y sé que mi mamá lo hizo como las wevas, pero hizo lo que pudo, 
    que este mundo es injusto con ella y conmigo y con toda la gente 
    como yo, y que los ricos que nos estrujan, las sacan pelas, y que 
    habría que botar a estos desgraciados del poder, y que robarle a 
    un rico tiene como mil años de perdón po…”

No olvido nuestras conversaciones sobre violencia, su profundidad 
que me enseñó cosas que no sabía. Y no me enoja en absoluto que 
luego de comprender tanto y reírnos y llorar, “igual la hiciera”
como dicen algunos “profesionales”. Aprendí que no se trata de 
la comunidad ni menos de mí, ni de “los profesionales”, ni siquiera 
solo de ella, sino de todo este mundo y su transcurrir. Que se trata 
de 500 años de colonialidad y hoy en $hile, de 46 años de vejaciones. 
Ella es una mujer que nació en los 80 cuando ya todo se estaba yendo
 al canasto de la basura de los pactos entre cúpulas partidistas. 
La imagen más potente que tengo de su relato es recordarse a los 
3 años “bajo una mesón en que distribuían comida a las niñas 
del SENAME, con el poto cagado, todo cocido, toda meada, llorando 
por horas y nadie me escuchaba…”. A esa edad llegó a SENAME, 
su madre se había ido a trabajar a la ciudad y nunca más apareció, 
el resto de la familia no la podía cuidar. La consultante de la que hablo, 
soñaba mucho con esa imagen y cada vez que la recuerdo, me conmociona.   
     

Tenemos unos saqueos bien merecidos, como diría mi abuela. Una 
insurrección popular en marcha y nos oponen sus ya tradicionales 
Crímenes Contra la Humanidad. Vomito en todas sus tradiciones, 
patriotismos y banderas. Nos proponen una falsa “Unidad” cabildeada,-así como si estuviéramos en la Colonia criolla-. “Cabildos” 
fundamentalmente surgidos desde instituciones municipales, 
con lenguajes leguleyos, ciudadanos, liberales para consumidores 
y letrados… Nos invitan a “unirnos” con quienes nos explotan,  
nos arrebatan la existencia y nos han robado por 46 años una 
felicidad que sólo puede ser colectiva, o no es. Si no, es una pura  
performance liberal: corazoncitos coloridos en redes sociales, 
discursos de libertades individuales y esfuerzo personal. Una 
sociedad así, a la mujer de la que hablo, solo la va señalar como 
“saqueadora”, la va a denostar, la va a borrar. Se me enciende el 
corazón de dolor, uno que ya se había desbordado el viernes 18 
de octubre cuando esto empezó. Salíamos de una audiencia de familia 
en Pudahuel con otras mujeres. Una de ellas había ido a probar que 
su casa es su casa incluso ahora que se separó del marido agresor. 
Nos había ido mal y nos sentamos en un boliche a tomar café y comer 
torta porque eso alegra. Igualmente, logramos reír de cómo cada 
una nos hemos ido haciendo feministas, y de lo qué la gente a 
nuestro alrededor imagina por “feminismo”. Hablamos de las 
poblaciones en que vivimos y de lo mucho que nos está costando 
la vida cotidiana. Volvimos al metro y ahí en “Plaza de  Armas” 
estaban ellas, sonrientes y desafiantes, prendiendo la mecha de 
esta insurrección. Las secundarias de Liceos y colegios pobres, 
violentadas desde niñas por “la familia” cómplice de tanto abuso, 
acosadas en las calles por la masculinidad pedófila desde que 
sus cuerpos comenzaron a crecer; niños y niñas que han sido 
perseguidas por todos los Gobiernos cuando han confrontado 
al poder, llegando con Piñera a una de las máximas expresiones 
de represión en $hile hacia las secundarias: “Aula Segura” 
que su relevante movimiento ha llamado “Jaula Segura”. Con 
ellas se me desbordó el corazón de gozo como hoy se me enciende 
de un dolor conocido, el de la frustración de intuir “Pactos 
Neoliberales” en camino. Dudosos, perversos y bizarros… 
Y es que ya lo hemos visto. Parte del feminismo autónomo 
desarrollado en los años 90 y 2000 en Santiago, otras ciudades 
del Norte y algunas ciudades de Wallmapu, surgió y se desarrolló 
justamente desde esa vivencia que hoy se manifiesta en todo el país. 

“No podemos entregar este potencial a la re-adecuación (neo) liberal 
y racista de un nuevo pacto transicional”… Es la frase de una feminista 
que tras una resistencia armada, llegó a la autonomía del feminismo. 
Yo la apoyo. En este rincón del mundo, cualquier esfuerzo político 
feminista sin autonomía, clase y territorio, perderá todo sentido 
transformador radical, y no necesitamos nada menos que eso.



También en Irak, miles de jóvenes han estado protestando en las calles y plazas durante más de un mes contra el desempleo, el coste de la vida, la falta de servicios públicos y, en particular, contra la corrupción generalizada a nivel político y gubernamental. Los jóvenes se manifiestan, las fuerzas del orden burguesas disparan



Las protestas llevadas a cabo desde septiembre contra los gobiernos de Sudán, Argelia, Egipto, Jordania y Líbano también llegaron a Irak en octubre, especialmente a la capital Bagdad y a las provincias del sur del país, Basora, Maysan, Dhi Qar, Muthanna, Basora, Nassiriya, Hillah, Najaf, Amara y Diwaniya. En el sur del país, de hecho, a pesar de la presencia de las grandes compañías petroleras, el desempleo sigue siendo alto, los servicios sociales son penosos y los agricultores abandonan el campo debido a la drástica caída del nivel de los dos principales ríos, el Tigris y el Éufrates.
En algunas ciudades como Nassiriya, Amara y Najaf, los manifestantes incendiaron algunos edificios gubernamentales. En casi todas las ciudades se produjeron enfrentamientos muy violentos: las manifestaciones comenzaron pacíficamente, pero cuado los manifestantes entraron en los edificios públicos para gritar su cólera, se convirtieron en enfrentamientos violentos en los que las fuerzas de represión del gobierno, a menudo acompañadas por grupos armados "desconocidos" y la acción de auténticos francotiradores, han disparado sistemáticamente contra la multitud. En los primeros cuatro días de protesta, 72 personas fueron oficialmente asesinadas, más de 3.000 heridas y 540 detenidas (1). No cabe duda: las manifestaciones contra el gobierno de Adel Abdul Mahdi se enfrentaron desde el principio a una violencia que no deja lugar a dudas sobre la voluntad política del actual gobierno de aplastar por la fuerza un movimiento que desde su inicio ha demostrado ser muy diferente al que en 2011 se presentó bajo el disfraz de la "Primavera Árabe". Hasta la fecha, el 31 de octubre, hay más de 250 muertos y 8000 heridos; sólo en Karbala, la ciudad santa del Islam, el 29 de octubre las milicias armadas chiítas han hecho una masacre: 18 muertos (2). Pero las calles y plazas, desde Basora hasta Bagdad, siguen llenas de rebeldes.
Todos los reportajes en los diferentes medios de prensa y radio-televisión apuntan a esta diferencia. En 2011, el movimiento de revuelta que salió de Túnez y luego llegó a Egipto, extendiéndose a casi todos los países árabes, se identificó con un objetivo principal: derrocar al "dictador" del momento: Bel Ali en Túnez, Mubarak en Egipto. El movimiento rebelde - basado en todas estas ocasiones en las condiciones de extrema miseria de la gran mayoría de la población- creyó que con la caída del tirano y la apertura de una nueva fase democrática del país, se resolverían los problemas económicos y la vida social y política. El verdadero poder, sin embargo, no estaba en manos del tirano del momento y de su clan, sino de toda la clase dominante burguesa, de la cual el tirano era ciertamente parte. Pero los imperialismos euroamericanos que lo apoyaban, consideraron más conveniente para el mantenimiento del poder económico y político la defenestración de un Ben Ali y un Mubarak, fomentando intensamente la ilusión de que la nueva democracia establecida con todo su aparato electoral y parlamentario tranquilizaría a la población, restauraría la paz social gracias a la cual podría seguir haciendo sus negocios y explotar a la clase proletaria como antes. De hecho, más que antes. Que entonces el ejército desempeñó una función decisiva -en los países con capitalismo atrasado es la única fuerza organizada y concentrada en la defensa de los intereses del capital- lo ha demostrado ampliamente que el Egipto de al-Sisi. Las ilusiones democráticas no podían hacer otra cosa que chocar con la realidad de los capitalismos que, para estar a la altura de sus relaciones con los imperialismos más fuertes y los amos del mercado mundial, no pueden dejar de utilizar las mismas armas que antes utilizaban los tiranos caídos: represión, encarcelamiento, asesinatos selectivos, secuestros y desapariciones de figuras políticas que no se someten al nuevo orden, etc.... Y en todo esto, las diferentes formaciones confesionales-sunitas y chiítas, en particular, pero divididas entre sí por intereses locales hasta el final de la guerra- juegan el habitual doble papel: pacificadores del espíritu y partidarios de algunas facciones burguesas e iniciadores de la imposición violenta de un fundamentalismo islámico a través del cual controlar los territorios, los recursos y los grupos humanos a explotar. La burguesía siempre lucha contra otra burguesía, para hacer valer sus intereses de grupo, que lleva el uniforme militar, la sotana, la chaqueta y corbata parlamentaria o el suéter de un empresario moderno, pero todos juntos luchan sin duda contra el proletariado cada vez que éste insinúa movilizarse en defensa de sus intereses de clase.
Los actuales movimientos de protesta y revuelta son, como hemos dicho, diferentes, no tanto desde el punto de vista de las ilusiones democráticas -estas, por desgracia, son difíciles de matar- como en su propia composición y actitudes básicas. En Irak, esto ha demostrado ser más cierto que en otros países. Son movimientos que, al menos hasta ahora, no han sido dirigidos por los partidos de la oposición existentes, tienden a escapar incluso del liderazgo de los imanes (en el Líbano en particular) y ya no confían en el ejército. Las nuevas generaciones que salen a la calle no han vivido la época de Saddam Hussein y su represión sistemática; tienen menos miedo de las consecuencias de sus acciones, si se quiere son más "inconscientes", pero gracias a su inconsciencia no tienen miedo de luchar con las manos desnudas contra las balas y con sus acciones muestran aún más la brutalidad de los gobernantes y del Estado. No luchan sobre la base de los principios del Corán, sino como laicos; no luchan para llevar a sus líderes al parlamento o al gobierno, sino para derrocar al poder político actual: no ocupan los palacios de Goevrnative, sino que los prenden fuego. Este verdadero “primitivismo”, una expresión de profunda cólera ante las condiciones muy pobres de la existencia inmediata y la percepción de un futuro aún peor, puede, por supuesto, canalizarse por diferentes caminos. Una de ellas es sin duda la de una "democracia desde abajo", apoyada por la fuerte demanda de la dimisión del gobierno de Abdul Mahdi, con muchos muertos y heridos para obtenerlos, pero ante la cual no hay otra propuesta política que la de confiar a alguna persona "del pueblo" la tarea de proveer el cambio de guardia. Y esta es la verdadera debilidad de estos movimientos de protesta y revuelta, en este sentido realmente popular, aunque los proletarios estén ciertamente involucrados.
Irak es el cuarto mayor productor de petróleo del mundo (el segundo del grupo OPEP, después de Arabia Saudí) y el duodécimo país más corrupto, según Transparencia Internacional (3); una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza y el desempleo juvenil se sitúa en torno al 25%; estas son las cifras oficiales que, como sabemos, siempre fotografían la realidad por defecto. Pero dos años después de lo que se considera la derrota del ISIS y 16 años después de la invasión estadounidense de 2003, ¿cuál es la situación económica y política en Irak? Desastrosa, es la respuesta que dan todos los expertos burgueses. Un país rico en petróleo, y extremadamente corrupto; una riqueza que se acumula en una pequeña parte de la población -la burguesa y, como dijimos, no importa si lleva un uniforme militar, la ropa de un político, un empresario o un religioso- y la pobreza que se extiende sobre su gran mayoría. La revuelta, tarde o temprano, era de esperar y, ciertamente, se esperaba. Lo que sorprendió a la burguesía árabe, y también a la burguesía local, fue precisamente la duración de estas revueltas y el hecho de haber escapado, y de seguir escapando, del control por parte de organizaciones partidistas o religiosas con las que, obviamente, siempre es posible, tarde o temprano, llegar a un acuerdo, incluso si normalmente luchan entre sí. En realidad, el partido más importante de la oposición en el parlamento irakí es el partido religioso encabezado por Moqtada Sadr, el líder chiíta del Movimiento Sadrista, que, dada la duración de las protestas, ahora está intentando dirigirlas dándoles recientemente su apoyo "político" y también pidiendo la dimisión de Abdul Mahdi, por supuesto con vistas a sustituir al Gobierno...
 
Pero las demandas de dimisión del gobierno actual, de nuevas elecciones, bajo la ilusión de utilizar la democracia en beneficio de las masas proletarias y pobres del país, chocarán con una fuerte desilusión, como ya ha ocurrido después de Saddam Hussein, y como sucede cada vez que una nueva figura política llega al gobierno. Hay demasiados intereses en conflicto entre las diferentes facciones burguesas, entre sunitas y chiítas, entre los diferentes líderes tribales y, no menos importante, entre las diferentes facciones kurdas del norte de Irak. Irak, al igual que Siria, es un punto estratégico en el mapa de Oriente Medio, no sólo por sus reservas de petróleo, gas y minerales, sino también por su posición geográfica. Ambos países constituyen una especie de vientre blando de Oriente Medio entre Turquía en el norte, Irán en el este y Arabia Saudí en el sur, es decir, entre las tres potencias regionales que tienen interés en extender su influencia sobre Siria e Irak en detrimento de la otra. Y, como demuestran las guerras del Golfo y las continuas guerras internas, los imperialismos más fuertes del mundo insisten en toda la zona, desde los más antiguos, como Gran Bretaña y Francia, hasta los Estados Unidos y los más recientes, como Rusia y, por último pero no por ello menos importante, China, que se ha convertido, entre otras cosas, en uno de los principales socios comerciales de Irak, además de la India, Turquía y los Estados Unidos.  Los intereses conflictivos entre los capitalismos regionales están inevitablemente entrelazados con los intereses conflictivos de los imperialismos que dominan el mercado mundial, produciendo así una razón de permanente inestabilidad e inseguridad dramática para todos los pueblos de la zona. El desarrollo económico de todos los países de la zona, dependiendo de las relaciones con el mercado internacional y del capital que se invierte o no se invierte en la industrialización, es continuamente una tendencia poco clara: Durante algunos años, las tasas de crecimiento pueden aumentar positivamente, como ocurrió en Irak cuando, en 2011, el crecimiento económico aumentó un 11% anual, gracias principalmente al sector petrolero (para el que había superado la producción de 2,5 millones de barriles diarios), pero también a la industria de la construcción y la agricultura y, muy importante en las dos "ciudades santas" de Najaf y Karbala, también al turismo religioso y a los servicios. Pero este crecimiento fue interrumpido en parte por la guerra del ISIS contra todos y todos contra el ISIS. Luego se reanudó después de su derrota, llegando a producir más de 4 millones de barriles de petróleo al día. Sin embargo, el crecimiento económico, que sólo beneficia a las compañías petroleras y a los capitalistas que se dedican a los sectores económicos más lucrativos, no se corresponde con un nivel de vida más alto para el proletariado y los campesinos pobres, porque la pobreza, el desempleo, afecta a una gran parte de la población y las protestas y disturbios que se vienen produciendo desde hace más de un mes son una clara demostración de la explotación bestial a la que se ven sometidas estas masas de trabajadores. Una gran parte de la población tiene entre 15 y 50 años, lo que, para la capital, es la mano de obra ideal. No es de extrañar, por tanto, que sean precisamente los jóvenes quienes llenen las calles y plazas, porque son los más explotados y los más afectados por el desempleo.

A estos jóvenes no les falta valor para enfrentarse a la policía, al ejército, a los francotiradores, a las milicias armadas, y el empuje que los lleva a la calle cada vez tiene bases materiales muy fuertes: están sin trabajo y no ven un futuro. Los gobernantes burgueses, los capitalistas, las élites políticas y culturales no confían en ellos porque no son capaces de proponer soluciones fiables e inmediatas; sin embargo, exigen democracia, elecciones y que las mismas clases en el poder cambien al personal político y gubernamental y les den esperanza de vida. Ponen ira, coraje, inconsciencia, su propia sangre… y esto debería sacudir las conciencias de los que tienen poder económico, político y militar.
Pero la realidad capitalista se desarrolla por caminos completamente diferentes: las leyes del capitalismo guiron ayer a Saddam Hussein y a sus aliados y enemigos, luego guiaron a todos aquellos que llegaron al poder en un país atormentado por las guerras, y finalmente guiaron a los gobernantes más recientes, antes muy apreciados por el pueblo y ahora considerados como corruptos de una manera insoportable. Las mismas leyes guiarán a los nuevos gobernantes que reemplazarán a Abdul Mahdi y mañana también a Moqtada Sadr o a cualquier otro. Básicamente, nada cambiará; la economía seguirá creciendo, la corrupción no desaparecerá, la represión de las protestas se repetirá de diversas formas, el desempleo y la miseria seguirán apoderándose de los estómagos y las entrañas de las masas trabajadoras. El camino parece no tener salida.
Pero hay una alternativa y concierne precisamente a la clase trabajadora, a la clase proletaria de cuya explotación sistemática obtienen sus ganancias los capitalistas: una clase que debe reencontrarse, que debe esforzarse por reconocer no sólo sus propias necesidades inmediatas, sino los medios y métodos de lucha que por sí solos pueden dar una respuesta no temporal, no efímera, a la cuestión social: los medios y métodos de la lucha de clases. No basta con luchar valientemente contra un enemigo fuertemente armado y falto de escrúpulos. Es dramáticamente ilusorio confiar en clases y fuerzas sociales que tienen intereses completamente opuestos a los intereses de la clase proletaria. Se trata de utilizar la propia fuerza, el propio coraje, el empuje para rebelarse contra el régimen burgués que, de vez en cuando, quizás con los rasgos socialistas reformistas más que con los rasgos del predicador religioso, consigue cambiar su rostro para aplicar la misma política antiobrera y represiva con el fin de salvaguardar los beneficios capitalistas, organizarse como clase proletaria, de manera independiente, en defensa exclusiva de sus propios intereses de clase, unificando a los proletarios de cada sector, de cada categoría y de cada credo religioso en una sola lucha anticapitalista, y por lo tanto antiburguesa. Para alcanzar este resultado, los proletarios deben hacer lo siguiente
La perspectiva para los jóvenes y  para los no tan jóvenes proletarios irakíes,  tanto como para los proletarios sirios, libaneses, egipcios, argelinos, jordanos, sudaneses y de todos los países… se bifurca inexorablemente: o luchar para llevar al poder a otros representantes de las potencias burguesas, quizás menos corruptos o corruptibles al principio, pero siempre representantes del capital dominante y prepararse para una vida de incertidumbre y miseria poniéndola en manos de sus enemigos de clase que la usarán para sus guerras o luchar por sí mismos, por su clase, por los intereses de la clase productora por excelencia y que, en la historia, representa el verdadero futuro de la sociedad: ¡la sociedad humana, no la sociedad burguesa!
 Sobre el terreno de esta lucha, los proletarios, superando el desahogo de rabia, justificado pero inmediato, sacarán las experiencias que sirven para su emancipación, experiencias prácticas, políticas y sociales. Y es sobre esta base que surgirá la necesidad de ser representados políticamente como una clase en general, por encima de las diferencias étnicas, profesionales, de edad o de género; surgirá la necesidad de un partido que tenga un programa político completamente opuesto al de todos los partidos burgueses, un programa no nacional, sino internacional, en el que la lucha de clases proletaria afectará tanto a la sociedad actual como a romper por completo todo el aparato de dominación burguesa y capitalista, empezando por el Estado. Este partido sólo puede ser comunista, revolucionario e internacionalista y será más fuerte a medida que la lucha proletaria avance sobre el terreno de la clase; un partido que es consciente del hecho de que los proletarios luchan primero contra la burguesía de su propia casa, pero que esta lucha tiene futuro sólo si es parte de una lucha internacional porque la condición de obrero asalariado une a todos los proletarios de cualquier país, por lo que los intereses proletarios de la clase son intereses que van más allá de las fronteras de cualquier estado capitalista.

¡Contra cualquier solidaridad de objetivos e intereses entre proletarios y burgueses!
¡La represión burguesa se combate con la organización de clase!
¡La lucha proletaria debe tomar la vía de la independencia de clase!
¡No a la bandera nacional, sí a la bandera roja!
¡Por la reanudación de la lucha de clase!
¡Por la constitución del Partido Comunista Internacional!
 



 
(1) Cfr. www.ilpost.it/2019/10/05/irak-scontri-proteste/
(2) Cfr https://nena-news.it/irak-la-repressione-non-ferma-i-giovani. Ver también https:// www. lemonde.fr/ international/ article/ 2019/10/28/ sans-pays -pas-d-ecole -la-jeunesse- irakienne-rejoint- le-mouvement- de-contestation_ 6017200_3210.html
(3) Cfr. www.ilpost.it/2019/10/25/sono-ricominciate-le-proteste-in-irak/
Partido Comunista Internacional (El Proletario)
31 de octubre de 2019
www.pcint.org
 


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